Posts Tagged ‘Matías Spelta’

Seminario Joven: El Futuro, debate el Presente de América Latina

mayo 2, 2013
Seminario Joven: El Futuro, debate el Presente de América Latina

Seminario Joven: El Futuro, debate el Presente de América Latina

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Seminario “El Liberalismo tiene de qué hablar. !Y los Jóvenes también!”

noviembre 22, 2012

Lanzamiento del Grupo Joven Fundación Libertad

ENARD para todos. ¿Es posible?

agosto 23, 2012

por Matías Spelta, Director del Centro Adam Smith perteneciente a la Fundación Libertad.

E-mail: mspelta@libertad.org.ar ; Twitter: @matiasspelta.

Hace unas semanas culminó el evento más importante al que puede aspirar un deportista, hablo, por supuesto, de los Juegos Olímpicos llevados a cabo en Londres. Argentina logró en total 4 medallas: una dorada (Taekwondo), otra plateada (Hockey) y dos de bronce (Tenis y Yachting). Los resultados obtenidos sirvieron para promocionar al Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (ENARD), creado por el gobierno nacional en diciembre del año 2009 para “gestionar y coordinar apoyos económicos específicos para la implementación y desarrollo de las políticas de alto rendimiento”. El ENARD se financia a partir de un impuesto creado para este fin que equivale al 1% del precio del abono que las empresas de telefonía celular facturan a sus clientes. Hasta el momento, dicho Ente ha administrado fondos por unos $200 millones de pesos.

Cristina Kirchner y deportistas olímpicos

Luego de los juegos, muchos de los deportistas que ganaron medallas o diplomas olímpicos fueron recibidos por la Presidente Cristina Kirchner, como muestra de agradecimiento por el apoyo brindado. Se destacó Sebastián Crismanich, el taekwondista ganador de la única medalla de oro conseguida por nuestro país, quien afirmó “Ojalá hubiera 10 ENARD. A nosotros nos salvó la vida”.

Mientras tanto, el jueves pasado se publicaba una nota sobre Agustín Pernas, un chico de 12 años campeón argentino de ajedrez en su categoría, con dificultades para financiar el viaje que le permitiría disputar el mundial de su disciplina en Eslovenia. Su mamá Olga intentó recibir apoyo en varios niveles del Estado pero no lo consiguió. No obstante, de manera solidaria la Federación de Ajedrez de Argentina del Oeste (FAOGBA) ha organizado un torneo cuya recaudación será destinada a costear los pasajes necesarios.

Cabe preguntarnos por qué algunos deportistas pueden conseguir subsidios por parte del Estado y otros no. ¿No podrían recibirlos todos? ¿Por qué limitarnos a esta profesión y no incluir también a científicos, artistas, médicos, etc.? ¿Por qué no crear un Ministerio de los Sueños Personales donde cada persona completaría un formulario con sus anhelos más importantes para que el burócrata de turno evalúe, apruebe y subsidie? Frédéric Bastiat, un economista francés del siglo XIX, dijo sabiamente alguna vez “El Estado es la gran ficción a través de la cual todo el mundo se esfuerza en vivir a expensas de los demás.

Lamentablemente, si cada actividad intentara ser subsidiada por el Estado para verse realizada, en el mejor de los casos y bajo supuestos muy fuertes (que no existe corrupción y que cada uno aporta en impuestos lo mismo que recibe en subsidios), entonces todos terminaríamos en el mismo punto de partida. El Estado no puede crear recursos de la nada, los apropia de la riqueza que generan los individuos en el ámbito privado. Bastiat, además, nos enseñó una segunda lección: prestarle atención a lo que “no se ve” del impacto de las políticas estatales. Aunque sea notorio el efecto de un subsidio a un sector, no estamos observando el impacto negativo en las demás actividades que lo financian. Por lo tanto, si todos pretenden ser subsidiados, en un mundial ideal, ninguno lo será en términos netos. Si agregamos supuestos más reales a nuestro análisis, como la existencia de altos niveles de corrupción y enriquecimiento ilícito en el ámbito estatal, entonces nuestra conclusión será que al pretender mejorar la situación de todos, el gobierno termina logrando exactamente el resultado opuesto. En el caso del ajedrecista, podríamos intuir que si no se subsidiaran ciertas actividades como las que promueve el ENARD, entonces los impuestos serían más bajos y quizás los padres de Agustín podrían pagar el viaje de su hijo con sus propios recursos.

Ahora bien, si entendemos que no se pueden subsidiar a todos los sectores, todavía queda la posibilidad de que sea beneficioso subsidiar a algunos, como el caso de los deportes. La mayoría de las disciplinas olímpicas en nuestro país no revisten un carácter profesional, sino que son amateurs. Desarrollarse por sí mismas hasta alcanzar el rendimiento de la elite mundial es muy complicado, por lo que es muy probable que en el largo plazo el financiamiento del ENARD mejore los rendimientos de los deportistas argentinos. ¿Esto puede justificar su existencia? ¿Sólo importa ganar, sin tener en cuenta el costo? ¿Bajo qué criterio elegimos a las personas que se beneficiarán de los subsidios estatales y aquellos que tendrán que pagarlos? ¿Nuestro país se puede dar el lujo de subsidiar a deportistas de elite cuando los niveles de pobreza son cada vez más elevados? ¿Cuáles son las verdaderas prioridades? Nos guste o no, los recursos son escasos y las elecciones implican inevitablemente una escala valorativa.

La economía nos enseña que no puede existir un ENARD para todos, los principios éticos nos dicen que no es justo que solo exista para algunos. ENARD para ninguno, significa LIBERTAD para todos. Esa es otra alternativa que quizás podríamos considerar.

El presente de Milton Friedman a cien años de su nacimiento. Lecciones para la Argentina de hoy.

agosto 2, 2012

Por Matías Spelta, Director del Centro Adam Smith perteneciente a la Fundación Libertad.

Email: mspelta@libertad.org.ar ; Twitter: @matiasspelta.

Milton Friedman

Su vida y obra

Milton Friedman nació un día como hoy del año 1912 en Brooklyn, New York (Estados Unidos). Falleció el 16 de noviembre del 2006.

De joven ya mostró sus capacidades, terminando la escuela secundaria antes de cumplir los 16 años. Se graduó en la Rutgers University especilizándose en matemáticas. Luego, comenzó su larga travesía por la Universidad de Chicago al hacer una Maestría en Economía en dicha institución. Recibió allí las influencias de Jacob Viner, Frank Knight y Henry Simons. Unos años más tarde, se doctoró en la Universidad de Columbia.

Comenzó a dictar clases en Chicago en el año 1946. Permaneció treinta años y ayudó a crear una comunidad intelectual que produjo varios premios nobeles (George Stigler, Gary Becker, entre otros).
En 1976 le fue otorgado el Premio Nobel de economía por sus contribuciones en los campos del análisis del consumo, teoría e historia monetaria y por su demostración de la complejidad de las políticas de estabilización. La revista The Economist lo describió como el economista más influyente de la segunda mitad del S. XX.

Ha sido, junto a F. A Hayek, el gran rival de John Maynard Keynes, como él mismo dijo “usando el lenguaje y aparato keynesiano pero rechazando sus conclusiones iniciales”. Su discusión más importante fue en torno a las causas de la crisis del ‘30, lo que provocó que se tuvieran que reescribir los libros de texto. Friedman afirmó que “Lejos de que la depresión haya sido un fracaso del sistema de libre empresa, en realidad fue un trágico fracaso del gobierno”. Junto con Anna Schwartz, en Una Historia Monetaria de los Estados Unidos, demostró cómo el accionar de la Reserva Federal al contraer la oferta monetaria convirtió una crisis típica en una catástrofe. Estas ideas influyeron en la respuesta que adoptó la autoridad monetaria para contrarrestar la recesión que comenzó en el año 2008.

Friedman no fue simplemente un economista académico, además defendió fervientemente las ideas de la libertad, los mercados libres, el gobierno limitado y el Estado de Derecho. Apoyó, entre cosas que veremos más adelante, la legalización de las drogas y el militarismo voluntario. De hecho, consideró su influencia en la derogación del servicio militar obligatorio en los EEUU como el logro por el cual estaba más orgulloso.

Lecciones para la Argentina de hoy

Nuestro país sufre, desde hace alrededor de una década, un proceso inflacionario que dificulta la toma de decisiones empresariales y ocasiona una pérdida en el poder adquisitivo de los más pobres fundamentalmente, al tener casi la totalidad de su riqueza en efectivo. El economista de Chicago nos dejó dos enseñanzas importantes para comprender este fenómeno. En primer lugar, que la inflación es, en todo momento y lugar, un fenómeno monetario. Ni la puja distributiva entre los trabajadores y capitalistas, ni la codicia de los empresarios, ni las restricciones en la oferta de bienes, ni el poder monopólico de ciertas empresas – todas teorías que suele ensayar el gobierno – pueden generar de manera sostenida en el tiempo, un aumento en el nivel de precios a menos que el Banco Central convalide tales incrementos por medio de la emisión de moneda. La segunda gran lección de Friedman es que la inflación actúa como un impuesto que los gobiernos utilizan para financiarse de manera rápida sin tener que aprobar una ley en el Congreso. Por esta razón, Hans Senholz, un economista austríaco, decía al respecto “Confiar nuestro dinero al gobierno es como confiar nuestro canario a un gato hambriento”.

El gobierno nacional se enorgullece de que el gasto estatal en educación en términos del PBI sea récord histórico. No obstante, es común leer noticias acerca de cómo Argentina cae en los rankings internaciones en esta materia. En pocas palabras, aumenta el gasto público y cae la calidad educativa. Friedman nos diría que esta merma en la eficiencia se debe a un problema de incentivos derivado de la forma en que se estructuran los planes de estudios y se financia la educación. En lugar de determinar centralmente los programas educativos, el economista permitiría la plena libertad en cuanto a los contenidos de los mismos, promoviendo una mayor diversidad en la oferta, con la consiguiente mejor adecuación a las necesidades de los individuos. Al mismo tiempo, reemplazaría los subsidios otorgados a la oferta para dirigirlos hacia la demanda. De esta manera, aumentaría la competencia entre las instituciones educativas al tener que disputarse los “vouchers” otorgados por el gobierno a los individuos para que estos elijan libremente dónde estudiar. Sus ideas en esta materia lo llevaron a fundar la Friedman Foundation for Educational Choice.

Probablemente la frase más famosa de Milton Friedman sea “No existen los almuerzos gratis” (“There is no such thing as a free lunch” en inglés). Con esto quería decir que todas las decisiones tienen un costo, incluidas las del gobierno, por supuesto. No hay manera que un Estado pueda proveer un servicio de manera gratuita, es decir, sin que alguien lo pague. Sin embargo, en nuestro país abundan los “para todos”: fútbol para todos, milanesas para todos, cultura para todos, solo por mencionar algunos. Aunque como consumidores del bien no estemos pagando por el mismo, eso no significa que no lo estemos haciendo como contribuyentes o que alguien más no lo esté haciendo por nosotros. Friedman nos enseñó a preguntarnos cada vez que el gobierno proponga una medida, ¿Y esto quién lo pagará?

Reflexiones finales

Milton Friedman fue uno de esos pocos pensadores, nuevamente como F. A. Hayek, con la particularidad de ser criticado tanto por socialistas como por libertarios. Los primeros lo consideran un defensor extremista del libre mercado, mientras que los segundos, ni siquiera lo ponen en la lista de economistas liberales. Si tenemos en cuenta las sabias palabras de Nelson Mandela de que nadie es completamente bueno ni completamente malo, es probable que lleguemos a la conclusión de que ambos sectores ideológicos están equivocados.

A los socialistas se les puede contestar que Friedman estaba de acuerdo con varias políticas intervencionistas que ellos mismos apoyarían. Podemos mencionar, por ejemplo, la provisión gubernamental (no monopólica) de ciertos bienes públicos que el mercado puede que no ofrezca con facilidad, tal como la construcción de rutas. No obstante, su propuesta de un impuesto negativo a los ingresos con el fin de garantizar un nivel mínimo para toda la población, es sin dudas, una faceta difícil de imaginar en un “extremista del libre mercado” como creen de Friedman.

Entender a este economista como un pensador pragmático y estratégico, en lugar de un hombre idealista, creo que es la mejor respuesta que se les puede dar a las críticas libertarias. Buena parte de las disidencias no surgen por el fondo de la cuestión, sino por su forma o por el mero hecho de aceptar la realidad tal cual existe. Friedman estaba a favor de que la moneda fuera provista exclusivamente por el mercado, como en un sistema de patrón oro, pero consideraba que era imposible que los gobiernos decidieran dejar de tener un rol activo en este ámbito y, así, perder los ingresos derivados de la emisión de dinero. Por esta razón, y aceptando la inevitabilidad de la existencia de los bancos centrales, abogó por la instauración de reglas monetarias que limiten su accionar y discrecionalidad. En un sentido similar, se pueden interpretar los consejos económicos que le brindó a regímenes militares como el de Pinochet en Chile. Friedman no apoyaba tal situación, sin embargo, actuó en esos términos, dado que consideraba que la libertad económica en el largo plazo llevaría a la consecución de las libertades políticas dignas de una democracia, lo que finalmente terminó sucediendo en el país vecino.

George Shultz, ex Secretario del Tesoro de los EEUU, dijo hace unos años “a todo el mundo le encanta discutir con Milton, particularmente cuando él no está ahí”. No creo que un economista de la talla de Milton Friedman necesite que yo lo defienda. Leer su obra, haciendo el esfuerzo de entender el contexto y las preguntas que intentaba responder, debería ser más que suficiente.

Resumen del desayuno de trabajo “Discusiones en torno a la política monetaria ideal” a cargo de Ivo Sarjanovic

abril 5, 2012

El pasado martes se llevó a cabo en la sede de la Fundación Libertad el desayuno de trabajo “Discusiones en torno a la política monetaria ideal. Los aportes de la Escuela Austríaca, el Monetarismo de Mercado y los Post Keynesianos” a cargo de Ivo Sarjanovic (Vicepresidente de Cargill International Suisse). Del mismo participaron 25 jóvenes estudiantes y graduados de la carrera de economía. Además, se destacó la presencia de Rafael Beltramino (Profesor de Historia del Pensamiento Económico y Epistemología y Metodología de la Investigación en UCEL).

(De izquierda a derecha) Ivo Sarjanovic (h), Ivo Sarjanovic, Matías Spelta.

La disertación de Ivo Sarjanovic comenzó explicando las diferencias internas que existen dentro del pensamiento austríaco en materia monetaria. Allí comparó los argumentos jurídicos y económicos de los que defienden las reservas fraccionarias en el sistema bancario, respecto de los que la cuestionan. En el primer grupo se destacan Lawrence White, George Selgin y Roger Garrison, mientras que en el segundo lo hacen Walter Block, Hans-Hermann Hoppe y Jörg Guido Hülsmann. 

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Asistentes al desayuno.

Continuó la presentación con una introducción al pensamiento del Monetarismo de Mercado (Market Monetarism), la primera escuela de pensamiento económico que surge a partir de blogs de economía. Allí destacó las semejanzas y diferencias entre esta y la antigua escuela monetarista; como así también, los puntos en común con ciertos economistas austríacos.

Luego, llegó el turno de las preguntas y allí diferentes asistentes llevaron la discusión hacia las causas y soluciones de la crisis internacional. Asimismo, se analizaron los dichos de Mercedes Marcó del Pont, Presidente del Banco Central de la República Argentina, quien hace unas semanas afirmó “es totalmente falso decir que la emisión genera inflación“. Para ello, Matías Spelta explicó las teorías monetarias Post Keynesianas que fundamentan dicha interpretación del fenómeno inflacionario que vive nuestro país.

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Foto grupal.

Agradecemos enormemente la gentileza que ha tenido con nosotros Ivo Sarjanovic de aceptar participar de este encuentro en los pocos días que se encuentra en la ciudad de Rosario.   

Convocatoria para Publicar en la Revista Orden Espontáneo

agosto 15, 2011

La Revista Digital Orden Espontáneo es una publicación de carácter bimestral del Centro Adam Smith perteneciente a la Fundación Libertad.

El objetivo de esta revista se encuentra en consonancia con la misión de esta institución cuyo objetivo es la investigación y difusión de temas de políticas públicas promoviendo las ideas de la libertad en el contexto de las relaciones sociales. En este sentido, buscamos remarcar que las cuestiones teóricas, no sólo no están alejadas de las políticas públicas sino que constituyen su mejor fundamento. No presentamos aquí profundas investigaciones en forma de ensayos académicos, sino entrevistas, reflexiones sobre la actualidad argentina e internacional y artículos sobre las distintas disciplinas que componen las ciencias sociales, con el fin de introducir al lector a las ideas de la libertad. En este link pueden acceder a los once números publicados hasta el día de la fecha: https://centroadamsmith.wordpress.com/revista-digital-orden-espontaneo/

Invitamos a los lectores a presentar trabajos y colaborar con traducciones a publicarse en los próximos números de la Revista Digital Orden Espontáneo. Este es un espacio especialmente destinado, aunque no de manera excluyente, a estudiantes universitarios y jóvenes profesionales.

Para más información contactar a Matías Spelta, Editor de la Revista, mspelta@libertad.org.ar.

Relanzamiento de la Revista Digital Orden Espontáneo

julio 22, 2011

Estimado Lector,

Es una gran alegría el relanzamiento de la Revista Digital “Orden Espontáneo” del Centro Adam Smith perteneciente a la Fundación Libertad. A partir de este número se publicará bimestralmente.

Haga click en la imagen para acceder a la revista

La presente edición incluye la primera parte de una entrevista exclusiva al Filósofo Gabriel Zanotti, uno de los más importantes exponentes del Liberalismo Clásico y la Austríaca de Economía. Nos proponemos en ella hacer un recorrido por los diversos temas tratados a lo largo de su carrera, llegando a los motivos que hicieron que su estudio se convirtiera en una necesidad intelectual y una forma de vida. El Prof. Zanotti se encarga de demostrar personalmente que, como dijo hace poco, “la vida y obra de un autor son una sola”.

Continuamos con un artículo de Matías Spelta, coordinador del Centro Adam Smith y editor de esta revista, donde analiza la ley anti-tabaco recientemente sancionada en Argentina. Allí el autor expone los argumentos por los que considera que una ley de este tipo es contradictoria con una sociedad libre.

Por último, publicamos la traducción al español de “Individual and Society: Irreconlable Enemies?” (El Individuo y la Sociedad: ¿enemigos irreconciliables?) escrito por Tibor Machan y publicado originalmente en la prestigiosa revista The Freeman. Muy en relación con el trabajo anterior, Machan afirma “Un ‘derecho’ individual que puede declararse inválido a voluntad, siempre que se incomode o cause molestias a otros, no es de ningún modo un derecho sino un simple privilegio que se concede en forma temporaria.”

Desde Fundación Libertad aprovechamos la ocasión para saludarlos y esperamos que disfruten de esta nueva edición de la Revista Digital.

Matías Spelta
Editor Revista Digital Orden Espontáneo

La Ley Anti-Tabaco en Argentina y la Construcción de una Sociedad Libre

junio 16, 2011

Por Matías Spelta, Coordinador del Centro Adam Smith – Fundación Libertad. E-mail: mspelta@libertad.org.ar; Twitter: @matiasspelta. Aquí puede leer el artículo en su versión en PDF.

El pasado lunes 13 de junio la Presidente Cristina Fernández de Kirchner promulgó la ley nacional que regula la publicidad, promoción y consumo de los productos elaborados con tabaco (Ley Nacional Nº 26.687). Esta ley convierte a la Argentina en el octavo país latinoamericano 100% libre de humo del tabaco (los otros son: Uruguay, Colombia, Panamá, Honduras, Guatemala, Perú y Venezuela).

El presente artículo tiene por objeto describir los puntos más importantes de la ley, analizar los fundamentos y declaraciones de algunos de sus promotores y los impactos que la misma tiene en la construcción de una sociedad libre compuesta por individuos responsables de sus propias acciones.

¿Qué dice la ley?

El primer artículo ya deja explícita la intención paternalista que existe detrás de esta nueva legislación. Su fin es la “prevención y asistencia de la población ante los daños que produce el tabaquismo”. Está implícito en dicha afirmación que los individuos, al menos en este asunto, no pueden cuidarse a sí mismos y el Estado puede hacerlo mejor que ellos y, por lo tanto, debe velar por su salud.

El artículo dos enuncia los objetivos de la ley:

a- Reducir el consumo de productos elaborados con tabaco;
b- Reducir al mínimo la exposición de las personas a los efectos nocivos del humo de productos elaborados con tabaco;
c- Reducir el daño sanitario, social y ambiental originado por el tabaquismo;
d- Prevenir la iniciación en el tabaquismo, especialmente en la población de niños y adolescentes;
e- Concientizar a las generaciones presentes y futuras de las consecuencias producidas por el consumo de productos elaborados con tabaco y por la exposición al humo de productos elaborados con tabaco.

Es importante destacar la nobleza y buena voluntad que existen en estos puntos. El problema, a mi juicio, es que estas decisiones son parte de la esfera privada de las personas; son ellas mismas las que tienen incluso el derecho a equivocarse y si alguien debe preocuparse por ellas, este no debe ser el Estado. El Estado no existe para decirnos cómo es que tenemos que vivir, sino simplemente para proteger nuestros derechos individuales.

Los puntos a y b son decisiones de cada una de las personas; tanto decidir fumar un cigarrillo como estar presente en un lugar donde se está fumando no es materia del Estado. Por su parte, el inciso c es una consecuencia de otras políticas gubernamentales, como el sistema de salud público, que socializan los costos de la decisión personal de fumar o habitar ambientes no libres de humo. Esto incentiva la irresponsabilidad de las personas ya que no pagan en su totalidad los costos de sus acciones (pero sí reciben los beneficios de las mismas) y genera gastos crecientes al sistema. La lógica del Estado Interventor es aumentar las restricciones a la libertad, en lugar de terminar con las regulaciones que generan incentivos perversos en la toma de decisiones individuales.

Los otros dos puntos tienen características diferentes pero eso tampoco justifica el accionar del Estado, incluso aunque consideremos importante que alguien lo haga. Insisto en que, en general, la discusión no pasa por qué hay que hacer, sino quién debe hacerlo. Evitar el inicio del consumo de tabaco en los jóvenes es una responsabilidad indelegable de sus padres. Son ellos los que decidieron traerlos a este mundo y tienen la responsabilidad y el derecho de cuidarlos hasta que se conviertan en adultos responsables. En cuanto a las tareas de concientización acerca de las consecuencias del consumo de tabaco y exposición del humo del mismo, son de igual modo los padres como así también la sociedad civil (con sus propios recursos) los que deberían encargarse de esta tarea.

Es importante reconocer que el Estado compite con las acciones que podrían surgir desde la familia o de la sociedad civil. Por un lado, con la legislación determina modos de conducta “apropiados”1, lo que debería ser un rol natural de la familia y el resultado espontáneo de las interacciones sociales. Por el otro, mediante los impuestos quita recursos al sector privado dificultando la financiación de iniciativas que podrían venir de la sociedad civil.

A continuación analizaremos los artículos más importantes de la ley:

1- Se prohíbe fumar en lugares de trabajo cerrados, ambientes cerrados de acceso público tanto del ámbito estatal como privado, centros de enseñanza, museos, bibliotecas, espacios deportivos y otros (ver artículo 23).

Aquí hay que distinguir entre la propiedad estatal y la propiedad privada. En el primer caso el Estado sí puede decidir si en dichos establecimientos se puede fumar o no. En el segundo, el Estado debería respetar la propiedad privada y las decisiones de sus dueños respecto de si permiten o no fumar. El mercado se encargará de brindar alternativas tanto para los no fumadores como para los fumadores.

Ninguna persona está obligada a ingresar a un establecimiento donde se está fumando ni tiene el derecho de exigir que se deje de fumar en él para que de esta manera pueda hacerlo. Si su deseo es lo suficientemente fuerte lo hará incluso aunque tenga que respirar el humo del tabaco y es su decisión personal disfrutar los beneficios y padecer las consecuencias negativas de su acción. Por otra parte, los no fumadores empleados en ambientes de trabajo donde está permitido fumar tienen el derecho a renunciar y buscar otro empleo si el humo del tabaco es un factor determinante en su elección laboral. Usted me dirá que no es fácil conseguir trabajo y por lo tanto muchas personas tienen que “soportar” dicha situación. Es cierto, pero también lo es el hecho de que esa es una consecuencia de las regulaciones gubernamentales que dificultan la contratación de las personas y la iniciativa empresarial. Nuevamente vemos un caso en el que una intervención estatal restringe libertades personales y esta genera consecuencias que vuelven supuestamente “razonable” otra intervención para compensar el efecto de la primera.

2- Se prohíbe la publicidad, promoción y patrocinio de los productos elaborados con tabaco, en forma directa o indirecta, a través de cualquier medio de difusión o comunicación (ver artículo 5).

3- Los empaquetados y envases de productos elaborados con tabaco llevarán insertos una imagen y un mensaje sanitario que describa los efectos nocivos del consumo, tales como “fumar causa cáncer”, “fumar causa impotencia sexual” o “fumar puede causar amputación de piernas” (ver artículo 10).

Estos incisos tienen como objetivo reducir el consumo de tabaco dificultando la difusión de los productos y causando un impacto visual y psicológico al fumador. Lo primero supone que las personas están indefensas ante la publicidad masiva y no les queda otra alternativa más que el consumo del mismo. En cuanto al otro punto, no discutiré la veracidad e importancia de los efectos nocivos del consumo, simplemente objetaré que sea el Estado, con los recursos de todos y poniéndose en una actitud paternalista, quien deba advertirnos sobre los mismos. Cuando existe libre competencia, el mercado por sí solo se encarga de brindar información sobre los productos. Ni siquiera pensemos en los productores de tabaco, ya lo hacen las empresas que fabrican productos para ayudar a las personas a dejar de fumar. A eso hay que sumar las iniciativas de las ONG que promueven el no consumo de tabaco.

4- En los paquetes y envases de productos elaborados con tabaco no podrán utilizarse expresiones como “light” o términos similares que tengan el efecto directo o indirecto de crear la falsa equívoca o engañosa impresión de que un determinado producto es menos nocivo que otro (ver artículo 13).

Este inciso es bastante llamativo ya que posteriormente se determina cuál debe ser la composición de los productos elaborados con tabaco, lo que estaría afirmando implícitamente que algunas combinaciones de las sustancias con las que se fabrican los cigarrillos son más nocivas que otras. Por lo tanto, ¿por qué se le prohíbe al mercado el uso de la creatividad empresarial y la promoción de la investigación científica para producir cigarrillos con menores daños hacia la salud de las personas?

Estos cuatro puntos son, a mi juicio, los más importantes para entender la relación que tiene esta ley con la construcción de una sociedad libre.

El análisis de algunas declaraciones

Monica Fein, candidata a Intendente de la ciudad de Rosario por el Frente Progresista, afirmó que “El Estado tiene que cuidar la vida más allá del concepto de mercado” (ver diario Página 12 “La última pitada”). Sin embargo, el mercado no es más ni menos que todos los individuos que componen la sociedad y sus resultados son las consecuencias no intencionadas que se desprenden de las acciones de cada uno de ellos. Cuidar la vida más allá del mercado, significa hacerlo en contra de nuestras intenciones, deseos y responsabilidades. Por supuesto que esto no implica desentender al Estado de su rol de garante de la seguridad de las personas. Ese es otro tema que excede los alcances de este artículo.

Por otra parte, es muy interesante la opinión de Manuel González, Encargado de la Confitería Richmond, que plantea “Está perfecto que no dejen fumar en espacios cerrados. Si la mayoría de la población no fuma, me parece que tiene el derecho de elegir sobre el resto” (ver diario La Nación “Aprobaron una dura ley en contra del cigarrillo”). Llama la atención que viniendo del ámbito empresarial no se percate que si fuera cierto lo que dice, no se necesitaría una ley que prohibiera fumar en los espacios cerrados para que esto se cumpla. Aunque no tengan ningún derecho los no fumadores y estuviese permitido dejar fumar en su establecimiento, si la mayoría de las personas que concurren a su local no lo hacen, le resultará más rentable prohibir el consumo de tabaco.

Para finalizar con este apartado, quiero destacar y reflexionar sobre la reciente declaración de la Presidente Cristina Fernández de Kirchner. La mandataria sostuvo que “esta es una norma de respeto a los demás” (ver diario Página 12 “Las confesiones de una ex fumadora”). Ya hemos hecho énfasis en qué derechos tienen las personas y cuáles no en este asunto. Ahora quiero resaltar otro aspecto de la palabra respeto en dicha afirmación. Si hay algo que caracteriza a una ley paternalista como lo es esta, es justamente el escaso sentimiento de respeto que el legislador siente hacia las personas que conforman la sociedad. Lo que siente, en realidad, es compasión o incluso lástima, en el peor de los casos. Siente que sus representados están indefensos y no pueden manejar la situación como deberían, por lo que procura tomar decisiones por ellos para protegerlos de sí mismos. Sentir respeto implicaría considerar que las personas son responsables y que no necesitan de una ley que les diga lo que tienen o no tienen que hacer.

Reflexiones finales

Leyes como esta, presentada por el Senador Daniel Filmus del Frente para la Victoria y candidato a Jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires2, son el fundamento de regímenes autoritarios. Suponen una diferencia de capacidades entre los gobernados y los gobernantes. Los primeros son los irresponsables, los que ponen en peligro sus propias vidas con sus decisiones personales, los que desconocen las consecuencias de sus acciones. Mientras que los que están en el poder al parecer han sido bendecidos con un conocimiento superior, una inteligencia y una bondad atípica entre los seres humanos. De esta manera, el legislador está convencido y tiene la intención de hacerle un bien a la sociedad, cuando en realidad está logrando el objetivo opuesto.

Este artículo es una defensa a la libertad individual pero fundamentalmente a la responsabilidad individual. Es asimismo, una defensa a la persona que desea fumar, pero, en especial, a aquella que no quiere hacerlo y sabe que no necesita de una ley para cumplir su propósito. Estoy convencido de que construir una sociedad libre no se va a lograr exigiendo que nos respeten nuestras libertades, sino demostrando que somos responsables y capaces de cuidarnos a nosotros mismos en primer lugar.

Notas:

1 Las leyes generan incentivos que penalizan o premian conductas. Apropiado en este caso es sinónimo de racional y no necesariamente de una conducta moralmente buena.
2 Cabe destacar, sin embargo, que la misma fue aprobada casi de forma unánime tanto en la cámara de diputados (182 votos a favor, uno en contra y una abstención) como en la de senadores (51 contra uno).

Artículo publicado en la Revista Digital Orden Espontáneo de Julio del 2011.


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