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La Vida de Bastiat

septiembre 29, 2010

Claude Frédéric Bastiat

Por Sheldon Richman

Frédéric Bastiat (1801 – 1850) merece un lugar sagrado en los anales de la Economía Política. Miembro de la Escuela Liberal Francesa, o Laissez-Faire, de economistas que incluyó al gran J. B. Say, Bastiat utilizó la lógica, la claridad, y su exuberante ingenio en su búsqueda de entender a la sociedad, la prosperidad, y la libertad. En una serie de breves ensayos y panfletos, y un tratado de economía política, Bastiat enseñó, en contra de Rousseau, que existe un orden natural armonioso para el mundo social, un orden que emana del libre intercambio entre seres humanos guiados por la búsqueda de la satisfacción de necesidades ilimitadas con recursos limitados. El resultado es un progreso estable en el bienestar material de todos. Interferir con esa libertad, y con sus corolarios, la propiedad y la competencia, escribió, deja a las personas más pobres y oprimidas. Esto es así porque la interferencia excluye a los individuos de la acción creativa en que, de otra forma, ellos hubieran participado. Los frutos de la creatividad perdidos por esto son “lo que no se ve” en cualquier acto de intervención.

Claude Fréderic Bastiat nació en la ciudad portuaria de Bayonne, en el sudoeste francés. Huérfano a los 9 años, alcanzó la mayoría de edad durante las guerras Napoleónicas, con sus extensivas intervenciones gubernamentales en los asuntos económicos. Desde joven, eligió el estudio de la economía por sobre los negocios y la agricultura. El multilingüe Bastiat devoraba los trabajos de economistas políticos de toda Europa, con las más profundas huellas dejadas por J. B. Say, Adam Smith, Destutt de Tracy, y Charles Comte. En 1844 comenzó su breve carrera como escritor, estimulado por los esfuerzos libre cambistas de Richard Cobden (quien se convertiría en su mejor amigo ) y la Liga Anti – Ley de Granos en Inglaterra. Bastiat llamó primero la atención con “La influencia de las tarifas inglesa y francesa en el futuros de los dos pueblos”, publicado en el Journal des Économistes. Entonces comenzó su breve torrente de ensayos y panfletos rebatiendo hábilmente las falacias económicas de su tiempo. Dos series de aquellos ensayos fueron compiladas bajo el titulo de Sofismas Económicos (1845)3, un bestseller que pasó por muchas ediciones y fue traducido a varios idiomas. En 1850, mientras su vida se acercaba al final, Bastiat publicó La Ley,4 su elocuente incursión en la filosofía política y legal, y Armonías Económicas ,5 su tratado sobre economía política. Otros trabajos, incluyendo Cobden y la Liga (1845)6 y Capital y Renta (publicado en forma póstuma en 1873)7, no han sido traducidos.

Bastiat fue un activista así como un escritor. En 1846 organizó la Asociación Francesa para el Libre Comercio en Burdeos, antes de mudarse a París donde organizó las iniciativas de libre comercio a escala nacional. Ejerció como Secretario General y Editor del semanario Le Libre Échange (Libre Comercio).

En el revolucionario 1848 el pueblo francés, asqueado por la corrupción monárquica en nombre de intereses especiales, forzó la salida del poder de su rey. En el desorden que le siguió, proyectos socialistas y otros utópicos ganaron adherentes. Para combatir estas ideas, Bastiat, enfermo de tuberculosis, obtuvo una banca en la Asamblea Nacional de Landes. Su previo contacto amistoso con el poeta Lamartine, había convertido al futuro líder de la Segunda República en algo así como un libre cambista. Pero cuando Lamartine apoyó programas intervencionistas Bastiat se le opuso públicamente. En la asamblea Bastiat luchó contra socialistas y comunistas, por un lado, y con monárquicos, proteccionistas, y militaristas, por otro. Mientras su salud decaía, valientemente trató de evitar los bombardeos contra las libertades civiles y económicas. Mientras Francia viraba hacia una nueva revolución en el verano de 1848 (esta abortada), Bastiat, en discursos y ensayos, continuó su batalla por la libertad y en contra del estatismo.

Bastiat no vivió para ver el final de la república y la coronación de Napoleón III. Falleció en Roma en la Noche Buena de 1850 – pero no antes de escribir el volumen uno y parte del dos de su obra maestra, Armonías Económicas. En sus meses finales también escribió el que se convertiría probablemente en su ensayo más conocido, “Lo Que Se Ve y Lo Que No Se Ve” (incluido en los Ensayos Selectos sobre Economía Política). 8 Casi no pudo ser publicado. Bastiat perdió el manuscrito original, lo reescribió, pero no quedó conforme con su trabajo y quemó el segundo manuscrito. Afortunadamente, lo intentó de nuevo.

Los Trabajos de Bastiat

El primer libro de Bastiat, Sofismas Económicos, es una colección de ensayos cortos en los que muestra con una imaginación sin igual la falacia de la intervención gubernamental. El tema subyacente es que cuando un gobierno interfiere con actividades productivas y pacificas, pone obstáculos en el proceso que mejora el bienestar de todos. El ensayo más famoso en este trabajo es “Una Petición”, en el cual los fabricantes de velas de Francia piden ayuda por la “ruinosa competencia de un rival extranjero el cual trabaja bajo condiciones tan superiores a las nuestras en la producción de luz que está inundando el mercado doméstico con esta a un precio increíblemente bajo.” ¿El rival? El Sol. ¿La solución requerida? El cierre obligatorio de todas las ventanas. ¿El resultado prometido? El fomento no solo de la industria de las velas, sino de todas las industrias que la proveen. Bastiat aquí se burlaba del efecto multiplicador mucho antes de que Keynes hubiera nacido.

En “El Ferrocarril Negativo”, comienza sugiriendo que la línea del ferrocarril que va de Paris a España tiene un corte en las vías a la altura de Burdeos para beneficiar a los negocios de esa localidad. Pero lo que es bueno para los productores de Burdeos también es bueno para los productores de cada uno de los pueblos a lo largo de la línea. Entonces ¿por qué no hacer una “línea de ferrocarril compuesta de una serie completa de cortes en las vías, i.e., una línea de ferrocarril negativa”? Un absurdo tal, escribe Bastiat, es lo que surge de enfocarse en el productor y dejar de lado al consumidor en el análisis económico. No resulta extraño que Henry Hazlitt lo halla llamado un “maestro del reductio ad absurdum”, y que F. A. Hayek lo halla apodado como un “publicista de genio”.

La Ley de Bastiat, es su aventura explicita en la filosofía política. En su claridad y brevedad hay logro para admirar. Los filósofos han concebido a la ley como el resultado de un contrato social con un soberano paternalista (Thomas Hobbes), diseñado para lograr la mayor felicidad para el mayor numero (Jeremy Bentham y los utilitaristas), o como una convención arbitraria definiendo lo que está bien y lo que está mal (los positivistas legales). En cambio, Bastiat pertenece claramente al campo de la ley natural (junto a John Locke): “La vida, la libertad, y la propiedad no existen porque el hombre haya creado leyes. Al contrario, es el hecho de que la vida, la libertad, y la propiedad existen de antemano lo que llevó al hombre a hacer leyes en primer lugar”. Ubica a la fuente de la ley en la naturaleza humana: para vivir, los seres humanos necesitan libertad y propiedad en orden a transformar el potencial de la naturaleza en elementos útiles. Entonces la ley que está en conflicto con la libertad y la propiedad no es una verdadera ley, sino un saqueo legalizado, una tentación constante dado que los hombres desean lograr sus objetivos con el menor esfuerzo. El resultado es un caos moral, opresión y privación material. Bastiat concluye con un llamado a la libertad y un rechazo a todas las propuestas que proponen acuerdos sociales antinaturales entre las personas.

Bastiat siguió hacia un examen más amplio del sistema de mercado como un todo en Armonías Económicas. En este, Bastiat construye metódicamente su edificio teórico. Comienza reconociendo la regularidad económica que permite a Paris ser alimentada diariamente. Notablemente, esta regularidad no está diseñada ni mantenida por ningún gran maestro. Es el resultado de los actos de incontables individuos persiguiendo sus propios intereses. Para Bastiat el objetivo de la economía es explicar este orden producido por aquel “prodigiosamente ingenioso mecanismo” – el libre mercado – el cual armoniza los intereses de la multitud, permitiendo a cada persona disfrutar de un conjunto de bienes de consumo que ninguno de ellos podría producir ni en diez siglos. Bastiat no deja opción al lector más que maravillarse ante ambas, la complejidad del mercado, y su facilidad sin igual para mejorar nuestras circunstancias materiales. Para él, la sociedad es un sistema de intercambio de servicios fundado en el interés propio, la propiedad privada, la libre competencia, cuya razón de ser es el beneficio de los consumidores. Esto al contrario de los economistas británicos – en especial Adam Smith y David Ricardo – quienes se concentraron en la producción de riqueza material. Está en la misma naturaleza del sistema, enseñó Bastiat, que no se requiere una dirección central; en realidad, todos los intentos de dirigirlo han llevado a la pobreza y la desesperación. Entonces Bastiat dejó un resumen monumental y elocuente en contra del socialismo y todas las otras formas de intervención económica gubernamental; la más conocida, el proteccionismo. La proeza cubre desde el intercambio, valor, riqueza, capital, tierra, competencia, renta, salarios, ahorros, población, y hasta el castigo al progreso, la guerra. Aunque en los trabajos faltan algunos de los profundos desarrollos logrados posteriormente por la subjetivista Escuela Austriaca de Economía, la imagen del proceso de mercado de Bastiat es sofisticado y valorable.

Los Ensayos Selectos sobre Economía Política , una colección póstuma de ensayos y panfletos, contiene algunos de los mejores escritos de Bastiat. Aquí él desenmascara, por ejemplo, la doctrina de la balanza comercial, señalando que si es mejor exportar que importar, entonces lo mejor sería que los barcos que llevan las exportaciones se hundan para que ninguna importación ingrese como resultado. Además en este volumen está su ensayo “El Estado”, el cual contiene la verdad citada frecuentemente, “El Estado es la gran entidad ficticia por la cual todos buscan vivir a expensas de todos los demás.”

En “Lo que se ve y lo que no se ve” la perspicacia y claridad de Bastiat quedan en evidencia. Comienza con la historia de un chico que ha roto una ventana. Un espectador señala el lado positivo de la travesura del chico: el vidriero va a ganar seis francos realizando su actividad, lo cual fomenta su industria. Ante lo cual Bastiat protesta, “Eso nunca va a suceder! Su teoría se detiene en lo que se ve. No toma en cuenta lo que no se ve”. Lo que no se ve es que si la ventana no se hubiera roto, los seis francos hubieran estado disponibles para cosas de las cuales el dueño de la ventana ahora no podrá disponer. Él es entonces más pobre! No hay lado positivo.

El fenómeno de lo que no se ve tiene sus raíces en dos de los temas de Bastiat: las necesidades humanas son ilimitadas y los recursos son escasos. Mientras que la naturaleza imponga esas condiciones, no hay peligro de una sobreproducción general. El trabajo para realizar no tiene fin. Todas las intervenciones gubernamentales diseñadas para crear o ahorrar puestos de trabajo, como los aranceles, son obstáculos al progreso porque, al generar o mantener precios artificialmente altos, dejan a los consumidores con menos dinero con el cual satisfacer otras necesidades. Si los textiles importados baratos son prohibidos, la gente no puede acceder a otros bienes que los ahorros le hubieran permitido. Como resultado, la comunidad está en peores condiciones de las que hubiera podido estar.

Bastiat Hoy

A lo largo de sus escritos, Bastiat trató una simple pregunta: ¿Qué tipo de economía promueve la prosperidad humana? Como se dijo antes, su respuesta se construye sobre dos verdades relativas al mundo que nos rodea: necesidades ilimitadas y recursos escasos. Tomadas juntas, estas condiciones implican que una sociedad libre, una en la cual la gente pueda utilizar su propiedad como crea conveniente, es la mejor sociedad. Sólo este tipo de sociedad permite a la gente reconciliar sus diversos objetivos e intereses a través del comercio – y este comercio a su vez apoya a la división del trabajo, la cual permite a cada uno prosperar hasta un nivel mayor al que cada uno hubiera logrado individualmente.

Para mantener esta prosperidad, Bastiat ponía énfasis en que la interferencia del gobierno en el sistema de libre intercambio, sin importar cuán bien intencionada sea, tiene efectos perversos. Para entender totalmente esto, debemos mirar más allá de los efectos inmediatos, a los secundarios, las consecuencias que “no se ven”. Solo si hacemos esto podemos estar seguros de que la política gubernamental no es un “saqueo legalizado”, beneficiando a pocos a expensas de muchos.

Bastiat no fue el primero ni el último economista político en recomendar una sociedad libre. Otros desde Adam Smith a F. A. Hayek también lo han hecho. Tampoco fue el más influyente: mientras que influyó en importantes economistas americanos e ingleses en el siglo XIX, incluyendo a Amasa Walker y William Stanley Jevons, ha sido en gran parte ignorado desde entonces. De todas formas, él tiene pocos pares en lo que respecta a presentar el caso a favor de la libertad con claridad e ingenio. ¿Quién no puede ver el disparate en la propuesta para el ferrocarril negativo o en la petición del fabricante de velas? ¿Quién puede olvidar la formulación de “lo que se ve y lo que no se ve”? Esta y otras perlas literarias constituyen el genio de Bastiat, convirtiendo sus trabajos en el hallazgo de un tesoro que aun puede instruir y hacer las delicias de los lectores que se crucen con ellos hoy.

Artículo publicado en la Revista Digital Orden Espontáneo de julio de 2010.

Novedades de la Biblioteca Adam Smith

septiembre 15, 2010

La Biblioteca Adam Smith cuenta con dos nuevos ejemplares:

Orlando J. Ferreres (2005) Dos Siglos de Economía Argentina (1810-2004). Historia Argentina en cifras. Fundación Norte y Sur

Juan Carlos de Pablo (2010) 200 Años de Historia Argentina (Nunca un momento aburrido). Ediciones B

La Biblioteca “Adam Smith” de la Fundación Libertad se especializa en obras pertenecientes a la Filosofía Liberal y a la Escuela Austríaca de Economía. Asimismo, contiene libros de contabilidad, administración de empresas, marketing, finanzas, recursos humanos, derecho y economía en general. La misma es de público acceso. Presentando su DNI puede retirar hasta 3 libros por 15 días.

Los invitamos a chequear el catálogo de la biblioteca.

Por consultas y retiro de libros: mspelta@libertad.org.ar / 0341- 4105000 int. 700

Economía para Amantes del Fútbol

septiembre 10, 2010

Curso de capacitación a distancia por E-learning
a través de REDACAM (Red de Aprendizaje para el Cambio)

ECONOMIA PARA AMANTES DEL FUTBOL

Sentate en una platea o frente al televisor y verás que mas allá de pasiones, un partido de fútbol te puede enseñar muchísimas lecciones de economía.

Profesor: Lic. Gustavo Lazzari

Lic. En Economía (Universidad Católica Argentina) Ex-profesor Universidad de Buenos Aires (UBA) y Cámara Argentina de Comercio (CAC). Director de Políticas Públicas en la Fundación Atlas 1853

Objetivo del curso: Explicar economía ejemplificando con situaciones extraídas del fútbol.

Módulo 1: La economía y el fútbol como juego en un marco de reglas
La economía institucional y los reglamentos
Acción humana dentro de un marco de normas
¿Por qué son importantes las reglas de juego?
¿Qué relación hay entre la “calidad institucional”, “un mal arbitraje”, “el crecimiento económico” y “un buen partido de fútbol”?

Módulo 2: Lecciones de economía desde el “verde césped”
Recursos escasos, eficiencia económica, ¿hasta dónde puede llegar este equipo?
¿La división del trabajo a través de un tiro de esquina? Especialización y productividad.
Decisiones marginales, calculo costo beneficio. ¿“a quién le doy la pelota”? Decisiones con información imperfecta.
Funcionamiento del mercado. Oferta y demanda de jugadores. Monopolio y competencia.

Módulo 3: El rol del estado, el árbitro y la capacidad de generar riqueza.
¿Quién genera la riqueza? El estado o los particulares. Políticas de redistribución de riqueza aplicadas a la economía y al fútbol. ¿Se puede extrapolar? Subsidios y rol del estado “promotor”.

Fecha de Inicio: Jueves 16 de septiembre de 2010. Finaliza el 8 de octubre de 2010

Modalidad: El curso se dicta por Internet, no requiere estar conectado on line. Incluye material didáctico, ponencias, artículos, papers, videos, foros, etc. Te conectas cuando quieras desde donde quieras durante las fechas indicadas.
Se envía certificado digital de cursado a quienes completan el curso.

El curso se llevará a cabo en el campus virtual de la
Red de Aprendizaje para el Cambio: http://www.REDACAM.com

Inscripción Costo: u$s 45 ó $ 180 pesos argentinos
Precio para ex alumnos REDACAM, socios de Fundación Atlas 1853: U$S 40 / $ 160
Forma de pago: Tarjeta de crédito en nuestro sitio web, transferencia o depósito bancario.

Informes: info@redacam.com o gdlazzari@infovia.com.ar
Auspician: Redacam.com, RELIAL, Caminos de Libertad, Fundación Atlas 1853, Fundación Naumann.

Entrevista a Gustavo Lazzari

septiembre 1, 2010

Por Matías Spelta

Gustavo Lazzari

Gustavo Lazzari

“Cuando hablás con gente que afirma no compartir ideas liberales te das cuenta que en un 70% de las propuestas son compartidas y un 100% de los objetivos son comunes”

Gustavo Lazzari es Licenciado en Economía y Director de Políticas Públicas de la Fundación Atlas para una Sociedad Libre. Desarrolla una profusa actividad docente como Profesor de Economía y Economía Argentina en la Cámara Argentina de Comercio, Universidad del Salvador y en las escuelas de Postgrado ESEADE y CE y CE (Rosario, Santa Fe). Académicamente ha sido asistente de investigación en ESEADE (Proyecto Políticas Públicas “Proyectos para una sociedad abierta” y en el Proyecto “En defensa de los mas necesitados”). En 1992 el Centro de Economía Internacional y el PNUD – Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto premiaron su trabajo “El impacto de la PAC en las exportaciones agropecuarias argentinas”. Compiló y coordinó la publicación de libros y publicaciones de ESEADE, Fundación Atlas1853 y Fundación FEEL. Compiló junto a Martín Simonetta los libros “Héroes de la Libertad” (2006), Políticas Liberales Exitosas (2006, coeditado entre Fundación Atlas1853 y RELIAL) y Soluciones de Políticas Públicas para un país en Crisis (2003). Autor, junto a Martín Simonetta, de “Economía K” (2008). Como actividad empresaria, desde 1993 gerencia una empresa del sector alimenticio.

MS: Siendo un apasionado del fútbol (y gran hincha de Nueva Chicago), ¿cómo tomaste su estatización?

GL: El primer impacto fue una enorme decepción. Mi primera reflexión mientras estaba atónito fue “se animaron a esto, van por todo”.
No es sólo un tema contractual o un negocio. El contrato entre AFA y TyC era un contrato privado y por tanto, revisable, extensible, o anulable según la voluntad de las partes.
Cuando el estado interviene aparecen otras reflexiones. La primera es sin dudas el derroche de recursos públicos. Subsidiar a clubes fundidos, manejados por cuestionados dirigentes para financiar a millonarios jugadores es por lo menos un delirio. Para tener una dimensión del derroche en el Torneo Apertura 2009/2010 (que ganó Banfield) se hicieron 458 goles a un costo de $ 764.192 por gol!!! Quiere decir que para que supuestamente el público mire fútbol se tiraron a la cloca los pesos necesarios para construir tres hospitales de alta complejidad como el que se está construyendo en La Matanza. Un dislate.
Lo peor, es que la gente le dio la espalda. El rating del fútbol estatal fue pésimo. Solo sirvió para levantar un poco la audiencia del canal estatal.

MS: ¿Cuáles pensás que son las verdaderas razones que llevaron al gobierno a tomar esta medida?

GL: Tras mi indignación inicial me puse a reflexionar y a investigar un poco más. Este gobierno no solo hace política desde la torpeza, el interés y algún que otro prejuicio setentista.
Los motiva también un ánimo de construir la sociedad en base a valores (perversos para mi gusto) y de lograr un convencimiento casi adoctrinador.
Cooptar al fútbol es parte de la estrategia. Puede sonar delirante pero me atrevo a decir que con el fútbol, la música, las artes y alguna que otra causa noble, se intenta humanizar una ideología naturalmente antipática.
Permítame. El socialismo (en cualquiera de sus formas “cool”: populismo, progresismo, etc.) es antinatural. Es un traje a medida que te queda bien sólo por un tiempo… Después molesta, desagrada. Eso lo saben los “socialistas” para llamarlos en términos genéricos. Por ello se disfrazan. Por ello “venden sus valores” a través del arte, de la ecología y ahora del fútbol.
Hace ya unos años, que en la Argentina (país futbolero por excelencia), se intenta identificar al fútbol con los valores de la izquierda. Se habla de un “fútbol de izquierda” ligado al “juego bonito o ´tiki tiki´” y de un “fútbol de derecha” resultadista, frío, pensado en el negocio. Todo un delirio, que si bien carece de toda racionalidad se repite en muchísimos programas radiales, televisivos, y en medios gráficos. Podríamos agregar, como ejemplo al intento kirchnerista de agrupar a las barras bravas en un trueque de “mundial a cambio de simpatía”. No son intentos aislados ni torpezas de políticos mediocres solamente.
Eso es lo que realmente me preocupó. El intento de cooptar una pasión sana aún con sus defectos y problemas, me pareció un ejemplo de totalitarismo estremecedor.

MS: Has co-editado los libros “Políticas liberales exitosas I y II”, ¿qué reformas que se han aplicado en otros países consideras que serían relativamente fáciles de implementar en Argentina?

GL: Una de las conclusiones de dichos libros (paso el aviso que se pueden bajar gratuitamente http://www.relial.org o bien en http://www.atlas.org.ar) es que la principal reforma es sin duda la seguridad jurídica de un marco de normas relativamente abierto. No hace falta reformas de 180 grados. Con mantener reglas de juego que permitan a la actividad privada crear riqueza, una economía relativamente abierta, un funcionamiento normal de la justicia y el estado dedicado a la provisión de bienes públicos sin confrontar con los particulares alcanza.
Adam Smith sostiene que para “pasar de la miseria a la opulencia hace falta bien poco, paz, impuestos cómodos y una razonable administración de justicia”.
Descubrimos que no hace falta mucha osadía ni mentes geniales ni milagros. Los particulares pueden crear riqueza impensada con solo sacarle las mochilas de las espaldas y las sogas de las regulaciones.
En Argentina estamos a años luz de dicho escenario. Hay mucho odio y el odio mete miedo. No hay nada más perjudicial para la economía que el miedo. Y en Argentina lo tenemos institucionalizado. El gobierno apunta a una suerte de “crispación productiva”, donde la producción (que la hay , no hay que ser necio) depende del grado de afinidad con el gobierno o del grado de sumisión. A corto plazo puede resultar simpático pero a largo plazo es miseria asegurada.
Un buen ejemplo es la industria automotriz. El gobierno inaugura cada rueda de auxilio que las terminales colocan en los 600.000 autos de producción nacional. Sin embargo para 2010 nuestro país absorberá el 9% de las inversiones de las casas matrices en la región. Brasil el 40 y México el 49%. Inauguración de corto plazo y miseria de largo.

MS: ¿Cuáles las más urgentes (independientemente de su factibilidad en el corto plazo)?

GL: La primera sin duda es la pacificación. Bajar los decibeles de la crispación y el odio. Es imprescindible y da pena comentar algo tan obvio que las autoridades comprendan que “la soja no es un yuyo”, que “quien engorda ganado no especula”, es decir, que las decisiones empresarias no son “destituyentes”.
Es imprescindible en Argentina que los políticos comprendan algo del funcionamiento natural de la economía. Que no todo es odio, enfrentamiento, conspiración. Porque en ese clima muchas empresas progresan gracias a su trasformación en “cortesanos del estado”.
Una vez logrado un clima racional (que no es una reforma difícil, cambia con uno o dos discursos creíbles y con la composición de un gabinete con “forma humana”) las medidas más urgentes son:

• Reforma de la coparticipación federal
• Simplificación y reducción de impuestos (no sólo las retenciones o el impuesto al cheque) (estabilidad fiscal)
• Independizar en forma plena al BCRA del poder político para que su principal función sea la preservación del valor de la moneda. (inflación cero)
• Eficientizar y extender la provisión de salud y educación a través de mayor injerencia privada.
• Concentrar el gasto social en los beneficiarios reales y no en la burocracia
• Instrumentar un régimen laboral libre optativo que coexista con el actual y que cada trabajador elija.
• Instrumentar un ambicioso plan de infraestructura (autopistas, energía, agua) basado en la iniciativa privada nacional y extranjera.
• Priorizar la provisión de seguridad a través de eficientizar las tres patas del sistema (sistema carcelario, policía y justicia)
• Integrar la economía al mundo a través de comercio, comunicaciones, inversiones, sin ningún tipo de temor y mucho menos sin que nuestros consumidores paguen de más por ineficiencia.

Todas las reformas se pueden encarar en un plazo corto y en forma simultánea. No son inventos. Son propuestas concretas que existen y pueden ser instrumentadas. Tiene como ventaja la enorme sinergia que un lineamiento genera con la implementación de otro. Un país pacificado con un sector privado competitivo y pujante hará posible la instrumentación de políticas sociales reales, no clientelares y , por sobre todo, efectivas.

MS: Te has manifestado a favor de políticas de shock, en contraposición al gradualismo en las reformas. ¿Cuáles son tus razones?

GL: Las razones son dos. En primer lugar no hay tiempo. Argentina viene en “declinación gradual” desde hace ocho décadas. En segundo lugar, el gradualismo permite que los grupos de interés del status quo accionen, se junten, e impidan las reformas.
Políticas de shock no debe verse como cambios de timón histéricos. Sino como un punto a partir del cual se empiezan a cumplir ciertas reglas y se empieza a trabajar en serio. Los argumentos en favor del gradualismo es “la adaptación” de los actores económicos. Creo que tenemos que confiar más en la gente y atender con toda la eficiencia del Estado a los caídos, a los que no pueden insertarse.
¿Por qué pensás que las ideas liberales no tienen mayor difusión y mejor recepción en la Argentina?
Cuando hablás con gente que afirma no compartir ideas liberales te das cuenta que en un 70% de las propuestas son compartidas y un 100% de los objetivos son comunes.
Sin embargo, manifiestan ser anti liberales o contarios a la economía de mercado.
Considero que nos falta mucho trabajo. Mucho debate, mucha defensa de las ideas en todos los ámbitos. No solo mejorar el marketing comunicacional. Creo que es más importante no aflojar. La gente no puede aplaudir lo que conoce sólo por el discurso de los adversarios, que en su afán de buscar chivos expiatorios nos tienen como preferidos.
No ponemos en debate los principales pilares del progresismo y por no cuestionarlos dejamos que se consoliden como verdades reveladas.

MS: En 2008 escribiste, junto a Martín Simonetta, el libro “Economía K”. Esta es una importante obra que busca, entre otras cosas, relativizar el mérito del gobierno en el proceso de crecimiento que vivió el país desde el 2003. ¿Qué comentarios has recibido del libro?

GL: La idea de “Economía K” fue compilar una serie de más de 100 artículos donde tratábamos de desenmascarar las falacias del discurso oficial. Esto que “el crecimiento se debe a un presidente”, que el default fue exitoso, que la distribución del ingreso reduce la pobreza, que el Estado empuja la actividad económica.. y cientos de discursos casi seniles y desgastados nos motivaron a escribir cada uno de las notas.
Hemos recibido muy buenos comentarios de gente que de alguna manera le “hacía ruído” la explicación oficial. Creo que fue un aporte que deberemos seguir haciendo. La publicación es muy importante porque competimos en el mercado de las ideas y un libro es en el fondo, un instrumento de divulgación muy importante.

MS: ¿Qué reflexiones hacés de la victoria de Piñera en Chile?

GL: Es una gran oportunidad para demostrar que el populismo sudamericano está llegando a su fin. Está en tiempo de descuento, minuto 48 y no saben qué hacer con la pelota. Sólo quedan con cierta fuerza Evo y Correa. Chávez está cada vez más violento, lindero a una dictadura. Para mi gusto ya es una dictadura, sólo falta que se percate de ello la OEA, siempre lenta para estos menesteres. En Argentina el populismo medio pelo que tenemos también está en baja. Posiblemente se reelijan pero cada vez con una menor capacidad de daño. (“pasó… pasó…, pasó nuestro cuarto de hora” deberían estar cantando bajito)
La elección de Piñera es un gran noticia no solo por el hecho del cambio de cosmovisión filosófica en la región sino también porque es aleccionador para todos. Un país exitoso como Chile que verá en 25 años otro cambio de administración política sin que los fundamentales del país cambien drásticamente. Eso es muy bueno.
A escala puede suceder lo mismo en Uruguay y sería también una gran noticia que Mujica conserve la estabilidad institucional y las políticas de Estado de aquel país.

MS: ¿Sos optimista acerca del futuro de Argentina?

GL: Juan Bautista Alberdi cita a Adam Smith en un párrafo que llamó “bases de esperanza” donde dice que con el trabajo de los particulares en su afán de progresar estos son capaces de producir tanto no sólo para financiar la propia prodigalidad sino también los dislates de los gobiernos.
Eso te obliga a ser optimista.
Desde el punto de vista político de corto plazo tengo ciertos temores. El gobierno está en baja y eso es bueno, pero la oposición (si bien no se puede generalizar) se opone más a los modales que a los modelos. El artículo de Alberto Benegas Lynch (h) en el diario La Nación sobre “modales y modelos” es contundente en este sentido.
Se observa que las críticas son a la irritación que genera la soberbia gubernamental, pero ese no es el punto. Si el gobierno fuera mas amable, menos conflictivo, más integrador y propusiera lo mismo que propone habría menos oposición y más fortalecimiento.
No veo debate de ideas. No veo cuestionamientos al verso de la “distribución del ingreso como solución a la pobreza”, ni a la falacia del “mercadointernismo” o al subsidio encubierto de la “oferta protegida”. Todos latiguillos gubernamentales que se repiten a diario como fragmentos de un salmo sagrado.

MS: ¿Cuáles pensás que son los mayores problemas que impiden el desarrollo de nuestro país?

GL: Sin duda, la ausencia de una elite que demande cambios, que sueñe con el progreso y que esté convencida que se puede.
Si tenemos una elite timorata al debate, acomodaticia con el poder y con sueños abatidos tendremos oficialismos populistas con mayor o menor aceptación social. La misma película de los últimos ochenta años.

Artículo publicado en la Revista Digital Orden Espontáneo de julio de 2010.


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