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Crisis Económica 2008: ¡Nada ha cambiado!

febrero 16, 2012

Por José Veliz Torresano, economista especializado en
finanzas, profesor universitario y analista de planificación
en SENAE.

José Veliz Torresano

Introducción

Dentro del análisis de lo que fue el siglo XX podemos decir que este se caracterizó por imprimir el rasgo de mundialización o globalización de muchos temas: políticos, económicos, sanitarios, laborales, etc. Dentro de este contexto, a inicios del siglo XX y con mayor intensidad luego de la Primera Guerra Mundial, emergió como potencia mundial, no sólo económica sino militar y política, los Estados Unidos, país que tuvo que lidiar a partir de 1929 con lo que hasta el momento ha sido la peor crisis económica de esta era, sus efectos se extendieron alrededor del mundo con efectos en la producción, el empleo y el intercambio comercial, en resumen, ha sido el peor episodio económico del siglo XX, y sin duda sus efectos incidieron en lo que posteriormente fue la Segunda Guerra Mundial.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, con el triunfo aliado, encontramos al mundo dividido en dos, por un lado los países capitalistas de influencia norteamericana y por otro lado los países comunistas de influencia soviética. La ardua tarea de la reconstrucción de Europa obligó la implementación de un plan ambicioso bajo el auspicio de Estados Unidos, se denominó Plan Marshall, y condujo a la potencia americana y sus aliados europeos a un crecimiento sin precedentes durante casi tres décadas.

En la década de los 70 como consecuencia de la Crisis del Petróleo y motivado por otros interés particulares, se dio fin al sistema de paridad oro-dólar, Bretton Woods exhaló su último aliento, con lo que los países adoptaron, en su gran mayoría, tipos de cambio flexibles. La década de los 70 fue el fin de la doctrina keynesiana (con los años volvió a estar de moda), donde los altos niveles de inflación y desempleo incontenibles dieron paso al monetarismo de la Escuela de Chicago. A fines de década de los 70 e inicios de los 80 se propiciaron una cantidad de crisis económicas y políticas en países subdesarrollados alrededor del mundo, en Latinoamérica se suscitó lo que se ha denominado la Crisis de la Deuda en 1982, con graves repercusiones en la producción, el empleo, la pobreza (esto con una sola medida tomada por Estados Unidos, la subida de la tasa de interés).

La caída del comunismo y el desmantelamiento de la Unión Soviética trajo consigo la unipolaridad del mundo, con Estados Unidos como potencia hegemónica. En la década de los 90 se inició un periodo de liberalización comercial y financiera sin precedentes, generando crecimiento y desarrollo para muchos países. Sin embargo, un conjunto de malas decisiones en materia económica dieron como resultado en el 2008 a la primera crisis del siglo XXI, y posiblemente la peor desde la Gran Depresión de los 30.

Qué condujo al mundo y en especial a Estados Unidos, una vez más, a esta crisis? Quiénes fallaron? Qué falló? Es lo mismo de siempre o las cosas han cambiado? Qué nos deparará el futuro? Este trabajo pretende dar, con simplicidad sin dejar de ser exhaustivo, con la respuesta a los cuestionamientos planteados.

1. Antecedentes de la Crisis: Causas

Desde la Gran Depresión se han sucedido un sin número de estudios empíricos sobre las causas que ha(n) originado la(s) crisis, en la actualidad se ha encontrado evidencia que subraya la similitud entre las dos grandes crisis económicas, 1929 y 2008. A pesar de las similitudes y diferencias que se puedan encontrar, podemos destacar que las crisis no son eventos que solo se han dado en el siglo XX, las crisis se han sucedido a lo largo de la historia, algunos ejemplos de aquellas son: Inglaterra en 1340, Europa en el siglo XVI motivada por Carlos V y Felipe II, Austria en 1618 (“Kipper und Wipperzeit”), Holanda e Inglaterra en los siglos XVII y XVIII, en el siglo XIX las primeras crisis bancarias en Inglaterra se motivaron por la financiación de proyectos en las nuevas repúblicas independizadas de España, durante el siglo XX se dieron al menos seis crisis de alcance global e incontables episodios en América Latina.

Algunos trabajos realizados por respetables autores y organismos internacionales de prestigio señalan entre las causas que desatan el fenómeno de las crisis a los recurrentes desequilibrios económicos, desigualdad en ingresos, las innovaciones financieras, malas instituciones y el fenómeno de la expansión monetaria.

En virtud de lo anterior, es necesario realizar un análisis de las diferentes causas, que, según pensadores de las diferentes corrientes de pensamiento económico, han sido identificadas como precursoras de la(s) crisis, con el objetivo de determinar el grado de importancia de cada una de ellas, de manera histórica y su impacto sobre la economía.

2. Desequilibrios económicos persistentes

Los desequilibrios económicos persistentes están asociados a superávits o déficits de cuenta corriente, donde figuran las importaciones y exportaciones, es decir, los países con superávit en cuenta corriente tradicionalmente son aquellos que han logrado exportar más que importar y en consecuencia poseen un flujo de efectivo disponible, el mundo les debe más por sus exportaciones, esto se ve compensado por el lado de la cuenta financiera y capital que es donde el país explica dónde ha colocado ese excedente generado en la cuenta corriente.

Según R. Rajan en su libro “Fault Lines: How Hidden Fractures Still Threaten the World Economy” (2010) los desequilibrios económicos han sido fundamentales para el desencadenamiento de la crisis, y muy posiblemente serán una causa, en un futuro próximo, debido a la reincidencia de los países en mantenerlos. El problema no reside específicamente en el hecho de un superávit o un déficit, sino en la persistencia en los mismos. En el caso del déficit este debe ser cubierto de alguna forma, generalmente mediante deuda, que al ser recurrente el déficit lo que produce es una escalada de endeudamiento que afecta a futuro, sobre los ingresos, el crecimiento económico, el desarrollo y sobre la desigualdad.

Estados Unidos desde hace algún tiempo registra un marcado déficit en su balanza comercial, lo que significa que la economía americana no ha sido capaz de generar una sólida producción exportable o en su defecto el consumo americano sobrepasa con creces su producción. En la Unión Europea encontramos casos recurrentes como España que ha debido financiar su déficit a través de un endeudamiento masivo. Por el lado sudamericano podemos decir que la historia es diferente a lo acontecido hace algo más de dos décadas, donde la mayoría de países no lograban mantener un régimen de balanza comercial superavitario, la mayoría de estos países, con fuertes vínculos con la exportación de bienes primarios, especialmente petróleo, experimentaron bajos niveles de precios de materias primas históricos. En la actualidad la dependencia se mantiene, pero su base exportable se ha incrementado substancialmente además de la gama de socios comerciales producto de acuerdos comerciales bilaterales o multilaterales.

Para continuar leyendo el artículo acceda aquí a la Revista Digital Orden Espontáneo de Octubre del 2011 donde el mismo fue publicado.

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La Economía del Cuidar y del Compartir

febrero 9, 2012

Por Dwight R. Lee, Profesor de Economía en la Southern Methodist University.*

Dwight R. Lee

If we were to apply the unmodified, uncurbed rules of the micro-cosmos (i.e., of the small band or troop, or say our families) to the macro-cosmos (our wider civilization), as our instincts and sentimental yearnings often make us wish to do, we would destroy it. Yet if we were always to apply rules of the extended order to our more intimate groupings, we would crush them.

—F. A. Hayek, The Fatal Conceit: The Errors of Socialism

La creencia ampliamente difundida de que los mercados son inmorales es la principal razón de que sean tan pobremente entendidos y tan poco valorados. Esta creencia no es fácil de erradicar. El problema fundamental reside en que nuestro sentido instintivo de la moralidad, que denominaré la “moral magnánima” (la moralidad del cuidado por el otro y del compartir), hace que sea fácil ver a los mercados como imperfectos o moralmente cuestionables. Además, la explicación que los economistas suelen ofrecer para lo que ellos consideran como la mayor ventaja de la economía de mercado, no hace más que reforzar esta instintiva tendencia a considerarlos como algo inmoral. A menos que los economistas reconozcan la fuente de esta hostilidad y sepan identificar que se apoya en un tipo de moralidad digno de consideración –aunque un tipo de moral no fundamental para el buen desarrollo de los mercados– habrá escaso progreso en superar el actual prejuicio por el que los mercados son vistos como algo inmoral. Esto sería de lamentar ya que existen sólidos argumentos para afirmar el carácter moral de los mercados.

Los mercados se fundamentan en un tipo de moralidad que denominaré “moral de mercado”, que es la que contribuye a que nuestras acciones se orienten en un marco global de mutua asistencia, y que pareciera ser fruto de la moralidad magnánima aunque, de hecho, nunca podría ser alcanzada por ese tipo de moralidad. Dado que la moralidad de mercado carece del atractivo natural propio de la moral magnánima, los intentos por crear un orden económico más moral mediante la sustitución de la moralidad de mercado por la moralidad magnánima gozan de amplio apoyo. Estos intentos inevitablemente erosionan los beneficios que ofrecen ambos tipos de moralidad y terminan, finalmente, por erosionar el genuino carácter moral de la economía.

Si bien existe una mutua complementación entre ambos tipos de moralidad en la tarea de contribuir a un orden social moral –este mutuo enriquecimiento sólo resulta posible en la medida en que cada una de estas esferas de moralidad se aplique a su propio ámbito, en el contexto global de la acción humana.

La moralidad magnánima del cuidado y del compartir

Entendemos intuitivamente que la moralidad es el cuidado personal y la ayuda compartida con otros. Este tipo de moralidad se puede definir, brevemente, como aquella que cumple tres condiciones: 1) que se ayude a otros intencionadamente, 2) que esa ayuda sea hecha a costa de un sacrificio personal, 3) que esa ayuda sea otorgada a individuos y grupos que son identificables. Un comportamiento que cumple con estos tres requisitos es claramente beneficioso para el bienestar de los pequeños grupos en los que los miembros se encuentran en contacto personal, y donde se tiene mutuamente conocimiento de las circunstancias y preocupaciones de cada uno de los agentes implicados. Hemos pasado la mayor parte de nuestra historia evolutiva en pequeños grupos de tribus cazadoras/recolectoras que cumplen con estos requisitos. De modo que una fuerte afinidad por la moral de la magnanimidad está arraigada en nuestra estructura emocional. Su presencia o ausencia tiene efectos predecibles en nuestra forma de comprender el comportamiento y los acuerdos sociales.

La perdurable popularidad del cuento de Charles Dickens, A Christmas Carol, publicado en 1843, ilustra el atractivo emocional que supone el cuidado, la ayuda y el compartir a expensas del sacrificio personal, con personas que conocemos. El personaje Ebenezer Scrooge es presentado como “un viejo avaro y pecador, que extorsionaba, tergiversaba, usurpaba, rebañaba, y acumulaba” todo cuanto podía, sin atender al bienestar de su empleado, Bob Cratchit, el de su propia familia o el de cualquier otra persona. Pero después del encuentro de Scrooge con el fantasma de un antiguo socio suyo junto a tres espíritus de la navidad, sufre una transformación moral. Finalmente Scrooge encuentra la verdadera felicidad en pagar por la asistencia médica de Tyny Tim, el hijo minusválido de Bob Cratchit, en aumentar el salario de Bob y, más ampliamente, en utilizar su propia riqueza para el beneficio de los demás.

El atractivo de la moral de la magnanimdad tiene pleno significado y resulta comprensible. Las relaciones que tenemos con la familia y amigos se apoyan en ella, y son las que ofrecen nuestra mayor alegría y los momentos de mayor satisfacción y sentido. Se debe destacar que la moralidad de la magnanimidad no es contraria al modo de actuar propio de la economía de mercado. El éxito en los intercambios y transacciones en el mercado depende de la capacidad de ser considerados y atentos a las necesidades e intereses de los demás. Y esta especial sensibilidad parece extenderse más allá de las estrictas transacciones en el mercado. Apoyados en la evidencia empírica provista en una investigación realizada sobre un amplio número de países con distintos niveles de integración en la economía global de mercado, Her Gintis concluye que “las sociedades que presentan instituciones de mercado consolidadas desarrollan una cultura de cooperación, justicia y respeto por el individuo más sólida” (citado en Matt Ridley, The Rational Optimist).

Se debe admitir, sin embargo, que el funcionamiento propio de una economía de mercado no se asentaría primariamente sobre la moral de la magnanimidad. En efecto, la moralidad de la que los mercados dependen primordialmente suele ser concebida como una moralidad que rechaza el ideal de la magnanimidad. Además, el método utilizado por la mayoría de los economistas alienta esta (errónea) percepción y, por consiguiente, fortalece la hostilidad instintiva que tanta gente siente contra los mercados.

La moralidad del mercado

La moralidad del mercado es más bien modesta y con un atractivo emocional casi nulo. De hecho, la acción en el mercado apenas si merece ser llamada “moral”. De hecho, frecuentemente es considerada como inmoral. Esta moralidad podría ser definida como aquella que sigue las reglas y normas generales del intercambio en el mercado, tales como, el respeto a los derechos de propiedad, el cumplimiento de las obligaciones contractuales, el no dañar a otros violando sus legítimos derechos y expectativas, mediante el recurso a la fuerza o el fraude. La moral del mercado puede ser alcanzada, de acuerdo con Adam Smith en La teoría de los sentimientos morales (The Theory of Moral Sentiments) “con permanecer tranquilamente sentado y no hacer nada”. Además, mientras los mercados recompensan la amabilidad y el cuidado en el trato hacia aquellos con quienes se realizan intercambios personalizados, la gran mayoría de los intercambios de los que nos beneficiamos resultan ser impersonales; en efecto, nosotros no conocemos ni nos preocupamos por el destino de aquellos que están del otro lado del intercambio.

Dado que estos intercambios impersonales generan enormes beneficios, fruto de los resultados que se producen sin una dirección deliberada de ellos, la gente presta poca atención a esos beneficios o a la moralidad del mercado del que dependen. Obviamente, la gente reflexiona sobre el sentido que tienen los mercados, pero cuando lo hacen casi no prestan atención a los beneficios que se reciben, como consecuencia de la existencia del mercado. En realidad, la mayor parte de las veces la gente reflexiona sobre el sentido de los mercados cuando sufre las consecuencias de la presunta “lógica del mercado” –es decir, los requisitos que se imponen en la gente, como por ejemplo, la tasa de retorno por ingresos– que hace posible la existencia de beneficios. Pocas personas conectan la existencia de esa lógica o disciplina del mercado, con los beneficios mucho mayores que se obtienen fruto de esa disciplina; sobre todo cuando vemos a otros obtener recompensas fruto de esa lógica y que sería la que, al mismo tiempo, nos estaría llevando a nosotros, aparentemente, a una situación mucho peor. Bajo estas circunstancias, es fácil concluir que la codicia de los demás se impone innecesariamente sobre nosotros. Qué fácil es creer, además, que debe haber algún elemento de inmoralidad en un sistema económico que no sólo tolera la avaricia sino que incluso la recompensa.

Cuando los economistas defienden lo que ellos consideran la característica más valiosa de la institución de mercado, apelan al auxilio de Adam Smith pero lo hacen de un modo que terminan por reforzar el prejuicio ampliamente extendido de que los mercados no es que sean inmorales sino que carecen propiamente de moralidad. En realidad, Smith comprendió y aprobó la moralidad de la magnanimidad, como cualquier lector de su primera obra, La teoría de los sentimientos morales (The Theory of Moral Sentiments), puede observar. Pero la persona que sólo conociera al Smith del argumento en favor de la acción de la “mano invisible” en los mercados, tal como aparece en La riqueza de las naciones (The Wealth of Nations), no sería capaz de comprender esto. La ventaja que generan los mercados, para Adam Smith, reside en que mediante la búsqueda del propio interés en el mercado, las personas –de modo no intencionado– hacen más por promover el interés público (el interés de nadie en particular) que si hubieran tenido la intención explícita de hacerlo. Este argumento ignora lo que se necesita para la moralidad de la magnanimidad, y el modo en que los economistas presentan el argumento hace que sea fácil que la gente concluya, erróneamente, que la lógica del mercado exige excluir la moral del cuidar y del compartir, en la que se basan nuestras relaciones personales.

No estoy proponiendo que los economistas descarten la explicación de la mano invisible para describir el mercado. Sin embargo, para defender la moralidad de los mercados, los economistas deberían reconocer la tendencia de las personas a no tener en cuenta los beneficios que ofrece el mercado dada su aparente carencia de moral, e ir contra esta tendencia señalando la incapacidad de la moral de la magnanimidad para obtener los resultados económicos que se pretenden alcanzar.

Para continuar leyendo el artículo acceda aquí a la Revista Digital Orden Espontáneo de Octubre del 2011 donde el mismo fue publicado.

* Publicado en The Freeman, Julio/Agosto 2011, Volumen: 61, Nº 6. Versión original en inglés accesible en:
http://www.thefreemanonline.org/featured/the-economics-of-caring-and-sharing/. Traducido por Mario Šilar.

Veranos en Libertad. Resumen de los Principales Seminarios de Verano sobre las Ideas de la Libertad

febrero 2, 2012

Por Tomás Cabrero.*

Tomás Cabrero

Para aquellos interesados en interiorizarse en las ideas liberales clásicas, libertarias y de la escuela austríaca de economía existen muchas opciones. Lo primero sería leer, libros, artículos y publicaciones, entre otros. Otra opción podría ser asistir a grupos de divulgación, los cuales hay varios en Latinoamérica y que se encuentran trabajando arduamente en difundir las ideas. También los videos y otros recursos multimedia son de fácil acceso en internet, pero hay que saber encontrar buen material. Finalmente si le interesan los debates apasionados, conocer nuevos lugares, hacer amigos y tener sesiones intensivas en ciencias sociales, mi recomendación es asistir a un seminario de verano.

Existen muchos Think Tanks en los Estados Unidos, Europa, Latinoamérica e incluso Asia que organizan este tipo de seminarios tanto en sus respectivos países como fuera de sus fronteras, la mayoría en inglés pero también los hay en español. Los mismos consisten en general de una o dos semanas de conferencias y talleres donde se congregan estudiantes universitarios de diversos países. Los disertantes son de muy buen nivel y de diversas trayectorias, no solo del ámbito académico sino también del político y empresarial. A su vez, permiten tener una interacción muy cercana con los otros participantes y los profesores a través de actividades sociales. A continuación les presento los principales seminarios y sus instituciones organizadoras.

Cato Institute

Esta institución es una organización de investigación de políticas públicas dedicada a los principios de la libertad individual, gobierno limitado, mercados libres y paz. Sus académicos y analistas conducen investigaciones de manera independiente y no partidaria en un amplio rango de temas sobre políticas.

Fundada en 1977 debe su nombre a Las cartas de Cato, una serie de ensayos publicados en el ciclo XVIII en Inglaterra en los que se presenta una visión de la sociedad libre del excesivo poder de los gobiernos. En pos de mantener su independencia, Cato no acepta recursos de ningún gobierno. Los mismos provienen de deducciones impositivas de individuos y de otras organizaciones sin fines de lucro.

Cato cuenta con muchos recursos para difundir estas ideas: blogs (incluido uno en español), publicaciones web, reportes de investigaciones, libros, conferencias y apariciones en televisión de su staff. Finalmente cuenta con dos seminarios de verano.

1- Cato University

Cato University es organizada en los Estados Unidos. Hasta el 2010 se realizó en la ciudad de San Diego, California pero en 2011 se mudó a la costa este en Annapolis, Maryland. El objetivo de este seminario es sumergir a sus participantes en los principios económicos, filosóficos e históricos de los fundamentos del liberalismo e individualismo. Este programa no es gratuito, pero el precio incluye comidas, acceso a todas las actividades y material académico. El asistente debe procurarse además el viaje y la estadía. La fecha es a definir y el link el siguiente:
http://www.cato.org/cato-university/

2- Universidad El Cato

Cato realiza también una versión de Cato University para Latinoamérica, durante el verano del hemisferio sur, a la cual tuve oportunidad de asistir. La misma se desarrolla en español y cuenta con la presencia de los principales referentes del liberalismo en los países de habla hispana. El costo de la misma suele variar según la duración, lugar y si incluye el alojamiento, pero no es significativo en comparación a los beneficios. El traslado hasta la sede queda a cargo de los estudiantes.

La organización de la misma es en conjunto con algún Think Tank o universidad de Latinoamérica, originario del país sede. Entre ellos podemos mencionar a la Fundación Libertad (Argentina), CEDICE (Venezuela), Universidad Francisco Marroquín (Guatemala) y el Instituto Libertad y Desarrollo (Chile). Entre los destacados conferencistas que han participado se encuentran Carlos Alberto Montaner (Cuba), Martín Krause (Argentina), Enrique Ghersi (Perú) y Manuel Ayau (Guatemala), quien lamentablemente ya no se encuentra entre nosotros.

Foundation for Economic Education

Esta es una de las más antiguas organizaciones pro libre mercado en los Estados Unidos. Fue fundada en 1946 por Leonard E. Read para estudiar y avanzar en la filosofía de la Libertad. Su misión es ofrecer los más consistentes casos de los principios de la Libertad: la importancia de la propiedad privada, la libertad individual, el Estado de Derecho, el libre mercado y la moral superior de la decisión y responsabilidad individual por sobre la coerción.

FEE es una organización no política, sin ánimos de lucro y exenta de impuestos, que no acepta dinero del gobierno y es financiada por los aportes de individuos privados, fundaciones, empresas y por lo recaudado con sus publicaciones.

Los seminarios de verano de FEE son gratuitos y de diversos niveles y temas. Todos en idioma inglés. Si un estudiante es seleccionado, luego de completar los pasos de admisión por internet, sólo debe procurarse el traslado hasta la sede del seminario, ya que el alojamiento, la comida y todas las actividades académicas se encuentran incluidos.

1- Freedom University: Austrian Economics

4-8 Junio. Atlanta, GA. Nivel: Introductorio.
Este seminario ofrece una introducción a los pensamientos y pensadores de la influyente escuela austríaca de economía. Los temas abarcan desde los fundamentos del libre mercado hasta el estudio de los ciclos económicos y la globalización.

2- Freedom University: History

11-16 Junio. Atlanta, GA. Nivel: Introductorio.
El contraste entre libertad y poder en la historia de los Estados Unidos es el foco especial de este seminario. Los estudios comienzan con la fundación del país, continúan con la Gran Depresión y sus efectos duraderos, y concluye con un análisis del comunismo en el Siglo XX.

3- Freedom University: Current Events

18-23 Junio. Atlanta, GA. Nivel: Introductorio.
Al final del verano, Freedom University presenta lecturas en los más relevantes temas de políticas públicas con los más respetados académicos en el movimiento de la libertad. Los temas incluyen salud pública, inmigración y políticas ambientales.

4- Communicating Liberty

25-29 Junio. Atlanta, GA. Nivel: Intermedio – para alumnos de FEE solamente.
Este seminario se suma al resto en el año 2012 y está pensado para aquellos alumnos que ya asistieron a otro de los eventos de FEE. Como su título lo indica, este seminario está diseñado para equipar a los alumnos con las herramientas para ser comunicadores efectivos de la libertad. Las lecturas y talleres se centran en temas como blogging, artículos de opinión, social media, oratoria, organización de eventos y networking.

5- Advanced Austrian Economics

30 Julio – 3 Agosto. Irvington, NY. Nivel: Avanzado.
Los estudiantes avanzados de economía se beneficiarán de este seminario que explora el acercamiento pionero en economía de gigantes como Menger, Mises, Kirzner y Hayek. Se discuten en él los últimos trabajos de la nueva generación de académicos austríacos.

El cierre de las inscripciones es el 31 de Marzo.
Link: http://www.fee.org/seminars/college/

Para continuar leyendo el artículo acceda aquí a la Revista Digital Orden Espontáneo de Octubre del 2011 donde el mismo fue publicado.

* Tomás Cabrero es Estudiante de Ingeniería Industrial y Licenciatura en Economía UNR. Investigador en Proyecto Dynamic SMEs.

A la Luz de la Libertad

enero 27, 2012

Por Yamil Santoro.*

Yamil Santoro

Does this mean that freedom is valued only when it is lost, that the world must everywhere go through a dark phase of socialist totalitarianism before the forces of freedom can gather strength anew?

F. A. Hayek

Introducción; antiguos debates que no pierden vigencia.

No es nuevo el debate acerca de si conviene encarnar la lucha por la libertad desde un think-tank, desde un partido político o mediante cualquiera de los otros métodos disponibles para hacer circular las ideas liberales.

Siguiendo el debate entre F. A. Hayek e I. Fisher, consistente en ver cuál era el vehículo más conveniente para promover las ideas de la libertad, quisiera dar mi impresión acerca de la estrategia política conveniente a seguir en nuestra Argentina actual.

Cabe preguntarse si, tal como sugería Hayek, estableciendo organismos liberales orientados a persuadir a intelectuales y políticos de la conveniencia de un sistema liberal o quizás otro enfoque más orientado a la acción, o a otro público, puede resultar una mejor estrategia. Analizaré la conveniencia o no de adoptar la “estrategia think-tank” en nuestro país para luego hacer una pequeña revisión de otras formas en las que los liberales pueden participar en política.

Independientemente de las referencias políticas locales, confío en que varias de las ideas contenidas en este documento pueden servir de inspiración a los liberales de todo el mundo a la hora de establecer el plan de acción a seguir.

Participar o no participar: esa es la cuestión.

Antes que nada, a fin de entender mejor el perfil político del liberal, expongamos mediante una simple matriz los incentivos que operan para que los liberales y socialistas operen en política. En concreto, vamos a observar el sistema de pagos de participar en la misma, tanto para liberales como para socialistas tratando de explicar luego el comportamiento desinteresado que exhiben normalmente las personas de orientación liberal en contraposición a sus pares socialistas.

En el siguiente cuadro, observaremos los pagos presuponiendo un momento de análisis de intervención nula o de un esquema símil al de la constitución de 1853.

La primera pregunta que surge es “¿a qué se debe la diferencia en el sistema de pagos?” Esto es relativamente fácil de explicar dado que para un liberal no participar en política tiende a ser una mejor inversión que para sus pares socialistas. Los liberales suelen ser personas orientadas al progreso personal, orientados al éxito en cualquier empresa (social o comercial) y se responsabilizan por sus méritos y fracasos, lo cual les ofrece un mindset más apto para la competencia y para el crecimiento.

El buenismo socialista encierra consecuencias parasitarias económicamente hablando; encuentran en la participación política y académica su mejor garantía de subsistencia. Tienden a crear los lazos de dependencia que les permite nutrirse a costa de quienes dicen proteger.

Si los liberales reniegan de gobernar, como hoy en buena medida ocurre, podemos esperar que el totalitarismo económico que es tan necesario para el crecimiento del socialismo, avance en su dirección inevitable hacia el totalitarismo político. No olvidemos que las medidas socializantes generan estímulos económicos para violentar cada vez más libertades individuales apuntadas especialmente a todo aquel que no sea parte del grupo de saqueadores.

Si los socialistas no participan y los liberales si, se genera una situación paradojal donde, símil al período comprendido entre 1860 y 1930, quienes esgrimen las ideas de la libertad se ven seducidos por las ventajas del estatismo (para quien lo controla) y se aprovechan de su posición dominante para establecer ventajas para sí mismo, en detrimento de toda la sociedad (volviéndose conservadores).

Lo interesante es que para ambos bandos la jugada dominante es participar. Los socialistas procurarán el avance del estado, intentando mantener sus cotos de caza, y los liberales procuraremos el avance de las libertades individuales, limitando a su vez el avance de los saqueadores. Sin embargo, el avance de una sociedad socialista trastoca el sistema de pagos y nos abre la puerta a una nueva complicación: los costes sociales de ser liberal.

A modo de ejemplo, ofrecemos una simplificada muestra de la conveniencia de ser de una ideología o de otra según el sistema en el que se viva. Esta medida tiene que ver con la forma en la que el pensamiento/comportamiento de una persona, según su ideología, incide en su calidad de vida.

La lógica individualista propia del liberal y su propensión a hacerse responsable de su propia existencia lo llevan, como vimos, a tener menos interés que un socialista a participar de la política. Sin embargo, en un contexto donde compulsivamente se lo quiere llevar a colaborar, a “ser bueno” y a someterse a todo tipo de disposiciones establecidas unilateralmente, su nivel de insatisfacción sea, al menos en lo tocante a la política, alto. A su vez, el contexto vuelve relativamente más caro pertenecer a una ideología que a otra, a causa de la opinión pública (léase aceptación popular) y por la angustia que se vive por la distorsión entre el ideal y la realidad.

Recordemos, por último, que el liberalismo permite que las personas sean socialistas en sus vidas privadas pero, en socialismo, pensar distinto es algo cercano a un crimen por lo que no es un entorno apto para un liberal.

Frente a todo lo anterior, encontramos que hay más incentivos a participar siendo socialista que liberal, si establecemos una relación directa entre los cambios políticos y el trabajo invertido podríamos afirmar que es más probable que el socialismo avance y vaya ampliándose continuamente, mientras que los liberales encontrarán cada vez mayores incentivos para abandonar su posición y cambiarse de bando.

En principio, la tendencia es hacia la extinción de los liberales. Tendencia que se evidencia hasta quela pérdida de las libertades se vuelve insoportable. En ese momento, como un fénix, las ideas de la libertad resurgen y encuentran nuevas fuerzas en nuevos agentes.

Para continuar leyendo el artículo acceda aquí a la Revista Digital Orden Espontáneo de Octubre del 2011 donde el mismo fue publicado.

*El autor es estudiante de Derecho y de Ciencias Políticas en la Universidad de Buenos Aires, miembro fundador del Partido Liberal Libertario y de la red latinoamericana de jóvenes liberales: AVAL (Avance Liberal). Este trabajo fue el ganador del Concurso de Ensayos Mont Pelerin Society Buenos Aires 2011 por el cual se le otorgó una beca para asistir a la prestigiosa reunión.

Entrevista a Gabriel Zanotti. Un Filósofo con la mente en la Luna y los pies sobre la Tierra. Segunda Parte.

enero 17, 2012

Por Matías Spelta.

El Dr. Gabriel Zanotti es, sin ningún lugar a dudas, uno de los más importantes pensadores del Liberalismo Clásico y la Escuela Austríaca de Economía. Es autor de 20 libros y una innumerable cantidad de artículos. A lo largo de toda su obra ha tratado los más diversos temas. Nos proponemos en esta entrevista hacer un recorrido por todos ellos, llegando a los motivos que hicieron que su estudio se convirtiera en una necesidad intelectual y una forma de vida. El Prof. Zanotti se encarga de demostrar personalmente que, como dijo recientemente, “la vida y obra de un autor son una sola”.

Gabriel Zanotti

MS: La educación es un tema muy importante en tu carrera. Has escrito mucho criticando el actual sistema educativo y planteando reformas. Este año hemos vivido en Argentina tomas de colegios por parte de sus alumnos. ¿Qué reflexiones te provocaron estos episodios?

GZ: Bueno, en esta pregunta hay que distinguir varias cosas. Una, mis críticas al monopolio jurídico estatal en materia educativa. La educación privada implica libertad de planes y programas de estudio, algo que no sólo está lejos de Argentina: hoy Europa se ha convertido en un autoritarismo educativo impresionante Creo que este tema va a tardar mucho en cambiar porque es uno de los frutos más importantes del iluminismo racionalista: el Estado Educador ha tomado después del Siglo XVIII el papel que la religión jugaba en los imperios cristianos y musulmanes de la Edad Media. Así como después se ha distinguido entre Iglesia y Estado, hoy hay que separar Educación y Estado, pero… Otra vez, algo muy difícil de comunicar; otra vez, algo que va contra los paradigmas dominantes y las creencias populares.

Los contenidos culturales no deben ser impuestos por el Estado según su fuerza, sino por las personas según su conciencia: suena muy bonito pero nadie está dispuesto a sacar las conclusiones de ese respeto a la conciencia. Parece que en esta época la libertad individual se ha reducido a la esfera sexual: allí es el único lugar donde las personas reaccionan y dicen “es mi vida”. Ok, y yo lo acepto desde el respeto a la intimidad, no desde la indiferencia moral. Bien, lo mismo deberían decir en temas educativos pero no, allí, que el Estado me eduque. Son muy interesantes esas contradicciones culturales pero así es la opinión pública…

Pero a su vez yo estoy en contra de la educación formal de origen enciclopédico y positivista. Lo cual no es lo mismo que lo anterior, porque en un régimen de libertad educativa, habría libertad para ese tipo de educación. Pero yo tengo otro modelo; no se debe imponer desde el Estado, por supuesto, y la libertad educativa es la condición jurídica para intentarlo. Mi modelo educativo es más bien tutorial, sin clases formales…. Sus detalles los he escrito aquí. No es una reforma global para todos los niveles, pero surge de un convencimiento profundo de que Occidente, por influencia del positivismo, ha confundido educar con “informar”, esto es, la suposición de que el aprendizaje implica un sujeto pasivo que graba paradigmas y los repite, una especie de modelo computacional del aprendizaje. Pero claro, como ello es imposible, porque el ser humano no graba información, sino que o aprende u olvida, entonces las personas se pasan unos 20 años de su valiosa vida repitiendo lo que no entienden en absoluto, enseñado supuestamente por quienes tampoco entienden. Un asesinato a la creatividad intelectual y un primer nivel importante de corrupción intelectual y moral.

Me da pena la cantidad potencial enorme de genios de 4 y 5 años que son asesinados intelectualmente por la primaria y luego, que es peor, la secundaria, para seguir luego dando materias sin ton ni sin, sin conciencia histórica ni filosófica de lo que dicen, sus profesores y ellos. Por supuesto que hay personas que aprenden y personas que enseñan verdaderamente “en” ese sistema, pero es “a pesar del sistema”, no por el sistema. Aprenden porque quieren aprender, a pesar de estar inmersos en el paradigma de la información positivista. Pero son los menos.

Pero lo peor es que todo ello es obligatorio, que no hay opción, que es coercitivo. Como ya dije, yo me salvé de todo ello porque todo me entraba por un oído y me salía por el otro instantáneamente, o directamente no escuchaba nada. Todo lo que aprendí se lo debo a la espontaneidad, a mis padres o a la televisión. Lo único que aprendí formalmente fueron las materias filosóficas en la Universidad; ello, claro, porque yo ya quería aprenderlas. Mi padre, con la sabiduría irónica digna de un pedagogo que ya estaba de vuelta, al verme estudiar me dijo: “Gabriel, ahora estás en condiciones de hacer la
primaria”.

Ahora bien, a la situación argentina hay que agregarle más cosas. La degeneración cultural que vivimos hace ver al proyecto sarmientino, con el cual tengo, como ven, severas críticas, como un paraíso, a lo cual hay que agregar la comprensión histórica que le debemos a la época racionalista ingenua que lo inspiró. Lo que quiero decir es que al menos los contenidos obligatorios de antaño y la formación docente de antaño hacían perdonable al sistema. Ahora, todo es insoportable, porque desde Perón en adelante, el subdesarrollo, el sindicalismo fascista y la descapitalización han llevado a una caída espantosa de toda la oferta educativa estatal, desde lo edilicio hasta la formación docente, y las escuelas supuestamente privadas, introducidas legalmente en el sistema, no pueden escapar del mismo, excepto que desobedezcan, como muchas veces hacen, pero eso retroalimenta la cultura argentina, donde se es estatista en blanco y liberal en negro, lo cual produce la esquizofrenia cultural donde se predica una cosa y se hace otra. (El argentino promedio es así: estatista en blanco, liberal en negro. Está de acuerdo con los impuestos a la renta pero no los paga. Está de acuerdo con la protección a la industria nacional pero luego hace contrabando. Está de acuerdo con las cargas sociales pero luego contrata y es contratado en negro. Y así sucesivamente, propongo hacer una lista. El resultado cultural de ello es negativo para el liberalismo: se lo ve como lo ilegal, lo corrupto, y se asume que “somos así”, cuando en realidad casi todo lo que en Argentina es en negro “debería ser en blanco” y visto como positivo…).

El sindicalismo fascista, más los usos y costumbres revolucionarios asumidos desde los 70 –década de la cual no hemos salido- han producido un modo de expresión social de las demandas basadas en los delitos de usurpación e invasión de espacios públicos y privados, desde calles, puentes, colegios, universidades, hospitales y ahora parques y más adelante quién sabe. Los militares agregaron a ello su represión ilegal y produjeron que la misma noción de represión del delito sea vista como ilegítima. Así, las generaciones de los 60, los 70 y los 80, nacidas en semejante confusión y absorbido culturalmente el consiguiente caos mental, fomentan y estimulan a sus hijos a hacer todo eso, desde pequeños, cuando los llevan de la mano y en sus hombros a sus manifestaciones en calles tomadas, puentes tomados, etc. Ahí tienen entonces a los colegios tomados por sus alumnos y justificados por sus padres. Muchos intelectuales de izquierda tienen un buen punto cuando dicen que ese problema no se soluciona por la fuerza. ¿Qué van a hacer además con niños de 13 a 17 años? ¿La noche de los bastones largos? Eso es peor que la enfermedad. Es necesario un cambio cultural que, huelga decir, no es rápido…

MS: La Escuela Austríaca está viviendo en este momento un incremento en su popularidad y al mismo tiempo se van profundizando las diferencias entre sus miembros. ¿Pensás que tienen alguna relación estos fenómenos?

GZ: No, no les veo relación pero obviamente puedo equivocarme………… Creo que las graves diferencias entre sus miembros se deben a falta de formación filosófica y epistemológica de algunos de ellos, y como lo que acabo de decir es grave, no voy a nombrar a nadie. Pero querer erigirse como pontífice de una supuesta ortodoxia, en temas filosóficos y científicos, es por un lado falta de formación y, por el otro, algún conflicto interno proyectado a la vida académica. Creo que simplemente sufrimos ese tema, pero cuidado, porque la ciencia, como siempre me gusta decir, es humana, aunque hayamos creado una imagen de ella como exenta de las debilidades de lo humano. Y estas cuestiones humanas pueden decidir la continuidad o no de un paradigma alternativo.

Por lo demás sí, es verdad, noto un esfuerzo comunicativo especial. Videos como el HayekKeynes rap o el reciente “I´m in love with Hayek” , lo muestran. Eran cosas inconcebibles hace algunos años, y no porque no hubiera Internet. Por lo demás, el esfuerzo de muchos discípulos de Israel Kirzner –que en general tienen una mejor formación en historia de las ideas y en epistemología- de integrarse a los departamentos de economía de universidades diversas, conviviendo con una mayoría no austríaca, es un camino muy apropiado. Están generando a su vez nuevos discípulos y cuanta mayor sea su formación epistemológica mejor, porque la Escuela Austríaca es, en última instancia, epistemología….

MS: ¿Cómo imaginás el futuro de la Escuela Austríaca? Las diferencias internas se profundizarán o habrá una consciencia mayor de un programa de investigación Mises-Hayek como vos planteas? ¿La EA se hará más neoclásica o el neoclacisismo se hará más austríaco?

GZ: No sé, debo reconocer que he estado dubitativo y a veces contradictorio en mis apreciaciones en este punto. A veces he predicho una austrianización del paradigma neoclásico actual, otras veces exhorto a un mayor diálogo con los neoclásicos y a recordar los orígenes estrictamente neoclásicos de lo que hoy es la EA. Yo mismo tengo un modo de explicar el sistema de precios que, dejando de lado mi insistencia en ellos como síntesis de conocimiento disperso, es más neoclásico que el esquema presentado por Böhm Bawerk.

La profundización de un programa de investigación Mises-Hayek es posible precisamente por la mayor inserción académica que tienen los discípulos de Kirzner, que fue precisamente quien unificó a Mises y Hayek sin borrar sus diferencias (bueno, eso es un programa de investigación). Quiero aclarar que esta insistencia mía en Kirzner (sí, en eso soy kirznerista ) no contradice de ningún modo los aportes de Rothbard. De hecho, yo me formé con Mises y con Rothbard antes que con Hayek y Kirzner y nunca he abandonado los frutos de esa primera formación. Simplemente, como dije, creo que un austríaco actual no puede salir adelante si no tiene una sólida formación en: historia de la filosofía, historia del pensamiento económico; epistemología, de Popper a Feyerabend, fenomenología y hermenéutica, profundizando autores como Lachmann, Machlup y Schutz en sus aportes epistemológicos.

Pero últimamente estoy dubitativo sobre el futuro de la EA por una cuestión más amplia. El neopositivismo cultural y académico ha revivido en estas últimas décadas. En la bibliografía secundaria actual de filosofía de las ciencias, del debate de Popper y Feyerabend se habla como si fuera ya historia de Egipto. Han recrudecido las neuroeconomics, las bioeconomics, los esquemas evolucionistas de corte biologista, etc, como fundamentos de las diversas microeconomics. Yo no tengo nada contra la neurología, la biología y la evolución que inciden en la acción humana. Como tomista tengo un paradigma unificado cuerpo-mente. El problema es su reduccionismo a lo solamente material, con lo cual el carácter intencional, libre, de la acción, queda muy dudoso. Y si se pierde eso sí, olvídense de la EA.

Por supuesto, puede ser que el debate sobre la EA pase por sus tesis más “económicas” como teoría del ciclo, moneda libre, imposibilidad de cálculo económico en el socialismo, etc. Podemos intentar, y de hecho se intenta, debatir todo ello como si los debates filosóficos pudieran quedar de lado. Pero todas esas tesis presuponen que el mercado es un orden espontáneo. Y esto último, a su vez, ¿cómo se justifica? Alguno podría decir que a partir de “The Sensory Order” que es un esquema evolucionista biologicista como precisamente a vos NO te gusta. Ok, pero, en primer lugar, creo que Hayek tienen una tensión interna entre ese libro y sus tesis más proclives al carácter intencional de la acción y los objetos de las ciencias sociales, como en “Scientism…”.

Pero, lo más importante, es que el tema del orden espontáneo implica precisamente que la EA no abogue por “políticas”, ya sea monetarias, crediticias, de comercio exterior, etc. Esa ausencia de “políticas” y de agregados macroeconómicos es lo que la hace quedar como marciana total ante un neopositivismo en lo social que en primer lugar piensa que hacer ciencias sociales es hacer políticas, diseños, de un determinado aspecto en lo social que de lo contrario queda en el caos. O sea que previo a EA “vs” teoría neoclásica actual, hay otro debate más profundo y que incluye al anterior: ciencias sociales como orden espontáneo versus mentalidad neopositivista.</strong> Y es en ese debate donde he vuelto a ser pesimista. Los que se vuelquen por la primera alternativa quedan incluso fuera del circuito académico, casi fuera de los journals, excepto que sean mansos como palomas, astutos como serpientes y pacientes como Matusalén. ¿A quién se le puede demandar semejante cuota de heroísmo, sagacidad y paciencia? Los temas de sociología de la ciencia son aquí claves. Pero en fin, allí está la generación de Peter Boetkke “in-sistiendo”; espero que alguna vez ex–sistan…

Para continuar leyendo la entrevista acceda al número de octubre del 2011 de la Revista Digital Orden Espontáneo donde la misma fue publicada.

El individuo y la Sociedad: ¿enemigos irreconciliables?

noviembre 11, 2011

La cooperación voluntaria requiere imaginación y determinación

Autor: Tibor R. Machan, Editor colaborador de la revista The Freeman, Profesor de la Escuela de Negocios y Economía Argyros, de la Universidad Chapman.

Tibor R. Machan

¿Los derechos individuales están en conflicto con los intereses y “derechos” de las comunidades?

Algunos responden en forma afirmativa, al menos en ciertas ocasiones. Y otros opinan que están en conflicto en muchas ocasiones. Sin embargo, un “derecho” individual que puede declararse inválido a voluntad, siempre que se incomode o cause molestias a otros, no es de ningún modo un derecho sino un simple privilegio que se concede en forma temporaria.

Considere el caso del famoso teatro de Fullerton, California que estaba a punto de ser vendido por su dueño, Edward G. Lewis. Los vecinos no sólo reprendieron a Lewis por su intención de sacrificar los “intereses de la comunidad”, sino que también solicitaron al gobierno local que prohíba su venta, mediante una marcha colectiva. Asimismo, existe otro caso de un residente de una ciudad vecina, Orange, que deseaba construir departamentos en las tierras de su propiedad. Desafortunadamente, se consideraba que las tierras que poseía esta persona se encontraban dentro de los límites de un “distrito histórico”, lo cual inspiró a sus vecinos a insistir en que las autoridades políticas anulen sus planes.

Finalmente, hay un caso en Indianápolis en el cual un grupo de ciudadanos influyentes quería iniciar búsquedas aleatorias de vehículos para detener el tráfico de drogas. Sostenían que oponerse a su pedido equivalía a enfrentar los intereses privados con los de la comunidad –y por supuesto, estos últimos serían los que prevalecerían. Afortunadamente, la Corte Suprema de los EE.UU. estuvo en desacuerdo, y se puso del lado de quienes aspiraban a proteger sus derechos individuales.1

¿Este aparente conflicto entre el individuo y la comunidad es natural o necesario? Después de todo, ningún individuo pudo alguna vez sobrevivir solo, separado completamente del resto. La familia, los vecinos, la tribu, el pueblo, la ciudad, el país y el mundo –todos conforman un elemento fundamental en la vida de cada ser humano. Por lo tanto, sería inconsistente pensar en la existencia de cualquier tipo de antagonismo entre el individuo y las diversas comunidades a las cuales pertenece. Como individuos, necesitamos otra gente. Según observó Aristóteles, los beneficios que proporciona una comunidad son inherentes.

Del mismo modo, no podemos ejercer nuestro potencial humano en forma completa si los hombres –quienes se hacen llamar la “sociedad”- reprimen, suprimen y limitan nuestra individualidad. El pensamiento creativo, la capacidad de dirigirse a uno mismo, la resistencia al conformismo ciego, entre otros, forman parte de lo que consideramos virtudes humanas. Entonces, ¿cómo puede ser que los derechos individuales y el interés público se hayan convertido en el principal polo de oposición en la vida política?

Quizá el origen más profundo de ese concepto proviene de las condiciones de la vida tribal antes de los inicios de la civilización. Como señaló F. A. Hayek, siempre fue natural que las personas se involucren en relaciones estrechas con sus pares. Y en los tiempos más antiguos, especialmente antes de que los humanos se involucraran en el pensamiento reflexivo o en la escritura, la supervivencia dependía, en forma literal, de dichos vínculos.

Con el surgimiento del pensamiento político en la antigua Grecia, se empezó a prestar atención al desarrollo moral individual. Pero había un foco aún mayor en cómo se debían organizar las comunidades y qué virtudes cívicas específicas debían tener los hombres, en lugar de concentrarse en cómo resolver los conflictos entre los individuos y la comunidad. Con la vida (y la muerte) de Sócrates, surgieron serias cuestiones que luego Platón convirtió en temas importantes en sus investigaciones políticas. Aunque Sócrates estaba en conflicto con la sociedad, reconocía en forma explícita la supremacía moral del grupo –opinaba que tenía derecho a imponer la pena de muerte, y hubiera sido un error tratar de eludirlo.

Sin embargo, la pregunta que se plantea a través del drama de Sócrates sigue siendo la misma que nos hacemos hoy en día: ¿hasta qué punto un individuo tiene derecho a discrepar del grupo… y hasta qué punto el grupo tiene el derecho y la autoridad para dominar al individuo?

La supremacía de la comunidad

La filosofía de Platón acerca de la vida social reconoce completamente la supremacía de la comunidad. Para Platón, la Idea universal de la Humanidad, o del Hombre, adquiere una importancia trascendental, mientras que las encarnaciones particulares de esa Idea –concretamente: usted, el vecino de al lado y yo – poseen una vida efímera, imperfecta, e incluso vil y poco respetable. Por eso, las primeras reflexiones políticas más significativas de la historia Occidental resaltaban la noción de que los individuos son tan sólo modestas partes de un conjunto más amplio.

Incluso bajo la postura de Aristóteles, la figura del ciudadano individual queda en un plano secundario frente a la necesidad de administrar la comunidad en forma apropiada. En efecto, para los antiguos griegos las obligaciones de la ciudadanía en general tienen prioridad sobre los asuntos relacionados con los derechos individuales y la libertad. Estos derechos cumplen una función muy importante para Aristóteles –fundamental, en términos históricos- pero no se les concedió un tratamiento destacado como hubiera ocurrido en el siglo XIII, en los trabajos de Guillermo de Ockam y en los siglos posteriores, especialmente en los escritos de John Locke y de otros libertarios ulteriores.2

Entonces, en los tiempos históricos la “sociedad” presentaba una ventaja cuando se intentaban resolver los conflictos –supuestamente fundamentales- entre aquella y el individuo. No obstante, también hay puntos de vista divergentes, y el asunto genera cierta polémica. No debemos conformarnos con lo que parezca ser el modo tradicional dominante de concebir el mundo. En cambio, podemos y debemos preguntarnos: ¿en qué estándares deberíamos basarnos para juzgar y resolver los conflictos aparentes entre el individuo y la comunidad? ¿Acaso importa a qué tipo de comunidad nos referimos? Si un individuo entra en conflicto con Alemania, el actual Iraq o la anterior Unión Soviética, ¿aquel debería resolverse siempre a favor de la comunidad –o es precisamente la postura “de la comunidad” frente al individuo y sus derechos la que determina en parte si la comunidad es buena o mala?

De hecho, lo que puede ser relevante en los supuestos conflictos entre el individuo y la sociedad son las concepciones disímiles que sostienen diferentes individuos acerca de la vida de una buena comunidad. Es difícil imaginar que un individuo pueda rechazar la vida en comunidad como tal; es un sistema de apoyo demasiado importante. Pero hay gente que lo hace, y organiza marchas –con ayuda de armas- hasta algún local de Mc Donald’s o hasta algún colegio de la ciudad. Un individuo normal y pensante no busca destruir la comunidad, sino pertenecer a una que refleje sus valores y donde pueda alcanzar sus propios objetivos. Es probable que también intente imponer con fuerza sus elecciones y preferencias sobre los demás –pero es entonces su propia elección la que introduce el conflicto, la cual yace en realidad en un error de concepto sobre lo que constituye una comunidad próspera y viable.

Las comunidades no proporcionan por defecto un ambiente próspero y adecuado para el desarrollo Los miembros individuales deben monitorearlas para asegurarse –mediante estándares objetivos, y no impulsivos o emocionales –que contribuyen a la vida humana; esta supervisión es responsabilidad de cada individuo. Incluso la comunidad más importante, es decir la familia, está sujeta a una evaluación moral: cuando por ejemplo, un niño es abusado o descuidado, y no está en condiciones de protestar, otros podrían salir en su defensa. De igual modo, una comunidad más extensa que reprime en forma constante las aspiraciones individuales puede considerarse corrompida y estancada –lo cual debe remediarse o incluso rechazar completamente.

Lo que hace que una comunidad sea apropiada es su búsqueda sistemática de principios que permiten llevar una vida independiente en un contexto social. Esto se traduce en una comunidad que respeta y defiende los derechos individuales, en todos sus aspectos; es decir, cada soberano es capaz de conseguir sus objetivos y conducir su propia vida sin imposiciones o impedimentos por parte de los demás.

Algunas concepciones de la vida en comunidad perjudican la individualidad y de ese modo subestiman sus méritos como comunidades apropiadas. Sin embargo, algunas personas las prefieren, pelean por ellas y luchan por establecerlas y mantenerlas. Cuando se afirma que los seres humanos deben renunciar a su individualidad o abandonar sus derechos básicos por respeto a la comunidad, se está olvidando el verdadero conflicto. Si una comunidad es destructiva, oponerse a ella no implica oponerse a la comunidad como tal, sino a una comunidad defectuosa.

El medioambiente

Es muy común afirmar que las necesidades de las comunidades en materia ambiental chocan con los derechos individuales. Pero, ¿por qué debería ser así?

Es evidente que el derecho a la propiedad privada proporciona el mejor modo de conservar los recursos que los seres humanos van a requerir en el largo plazo. El fenómeno de la “tragedia de los comunes”, o de la propiedad colectiva –cuando la propiedad privada “es de todos”- constituye la amenaza principal frente a las políticas públicas que favorecen al medio ambiente; mientras que el derecho a la propiedad privada asegura el cuidado a largo plazo de los recursos. Por lo tanto, pareciera que respetar y proteger la propiedad individual y desarrollar medidas enfocadas en los problemas ambientales dentro de ese contexto generaría las mejores soluciones –favorables para el individuo y para el tipo de comunidad en que los individuos pueden prosperar.

Supongamos que un individuo quiere pavimentar su tierra mientras que sus vecinos ambientalistas, que disfrutan de la vista, le imploran que la deje tal cual está. Puede ser que estos vecinos no se interesen por las cuestiones ecológicas en general, sino tan sólo por esta singular parcela de tierra en su propia cuadra. Aquí tenemos un enfrentamiento definitivo e inequívoco entre las preferencias de los miembros de la comunidad. Sin embargo, la cuestión no puede ser un conflicto de derechos, porque los vecinos no son propietarios de la tierra bajo discusión.

Obviamente, todo tipo de preferencias, incluyendo aquellas mutuamente contradictorias, pueden estar presentes dentro de una comunidad. Pero si se pueden violar sus derechos cada vez que un grupo de vecinos lo estime pertinente, sin dudas usted no tendría ningún tipo de derecho. Y ese no es un ambiente adecuado en el cual podría intentar llevar adelante su propia vida.

¿Y qué ocurre con el consternado dueño del teatro en Fullerton? Si realmente nos preocupa la comunidad como un todo, entonces deberíamos ocuparnos de los derechos de quienes la constituyen. Es decir, sería conveniente defender el derecho a la propiedad de cada individuo que integra la comunidad. Para construir teatros agradables, los individuos deben estar seguros que serán atractivos para el público y por tanto podrán obtener beneficios económicos. Sin esta libertad, se dificulta bastante la creación de valor.

Con respecto al distrito histórico de Orange, hay modos de trabajar para mantener el valor del área sin violar los derechos de nadie. Las personas preocupadas por conservar el aspecto histórico de la zona podrían haber compensado al dueño de la parcela en cuestión por la pérdida que le ocasionaron, por citar un ejemplo. (Por supuesto, recolectar el dinero hubiera sido un inconveniente.) Este conflicto se podría haber evitado mediante cláusulas restrictivas. Este tipo de soluciones requiere cierta previsión y dinero. Pero, ¿no sería mejor dedicar esfuerzo a las cuestiones por las que uno se interesa en lugar de iniciar una interferencia coactiva interminable contra los planes privados?

Los residentes de Indianápolis que solicitan búsquedas aleatorias para disminuir el tráfico de drogas deben reconocer que eso constituiría una seria violación de los principios que les corresponden a las personas libres. Esto no significa que no puedan intentar resolver el problema de otro modo. La educación, la presión social y otros medios pacíficos para combatir el tráfico de drogas se pueden implementar sin violar la Cuarta Enmienda.

Trabajar para conseguir los propios valores sociales de modo voluntario, y no coactivo, usualmente requiere imaginación y determinación. Pero después de todo, ¿no vale la pena ejercer este esfuerzo con el objeto de gozar de los tan preciados derechos individuales?

Notas

1. Ciudad de Indianápolis et al., demandantes, v. James Edmund et al.
2. Fred D. Miller Jr., Nature, Rights and Justice in Aristotle’s Politics (Oxford: The Clarendon Press, 1995). Compare con Alistair McIntyre, After Virtue (Notre Dame: University of Notre Dame Press, 1984). Vea también Brian Tierney, The Idea of Natural Rights (Atlanta: Emory University Studies in Law & Religion, No. 5, 1997). La defensa filosófica de los derechos individuales más elaborada, basada en la naturaleza humana, aparece en John Locke, Two Treatises of Government (Cambridge: Cambridge University Press, 1960 [1690]).

Artículo publicado en la Revista Digital Orden Espontáneo de Julio del 2001.

Nuevo Número Revista Digital Orden Espontáneo

noviembre 2, 2011

Estimado Lector,

Nos complace presentarles una nueva edición de la Revista Digital “Orden Espontáneo” del Centro Adam Smith perteneciente a la Fundación Libertad.

Este número incluye la segunda parte de una entrevista exclusiva al Filósofo Gabriel Zanotti, uno de los más importantes exponentes del Liberalismo Clásico y la Escuela Austríaca de Economía en Hispanoamérica. Allí analiza el estado de la educación argentina, nos cuenta acerca de sus propuestas de reforma educativa, reflexiona sobre el presente y el futuro de la Escuela Austríaca, nos habla de su blog, el impacto comunicacional de las redes sociales, su experiencia en política y las enseñanzas que la misma le ha dejado.

Haga clic en la imagen para acceder a la Revista

A continuación publicamos un artículo de Yamil Santoro, miembro fundador del Partido Liberal Libertario, titulado “A la Luz de la Libertad”. Allí el autor analiza la efectividad relativa de luchar por las ideas, ya sea desde un Think – Tank o por medio de un partido político. Cabe destacar que este trabajo fue el ganador del Concurso de Ensayos Mont Pelerin Society Buenos Aires 2011.

Seguimos con “Veranos en Libertad” de Tomás Cabrero, estudiante de Ingeniería Industrial y Licenciatura en Economía. Esta investigación provee un resumen de los principales seminarios de verano sobre las ideas de la libertad.

En cuarto lugar, incluimos una traducción al español de un artículo publicado originalmente en la prestigiosa revista The Freeman, llamado “La Economía del Cuidar y del Compartir” de Dwight R. Lee, Profesor de Economía en la Southern Methodist University. En el mismo se cuestiona la creencia ampliamente difundida de que los mercados son inmorales.

Por último, publicamos el trabajo de José Veliz Torresano, economista especializado en finanzas, “Crisis Económica 2008: ¡Nada ha Cambiado!”, en el cual se plantea que las crisis no son fenómenos nuevos y que estos, por lo general, se han debido a cuestiones monetarias producto de intervenciones estatales.

Puede acceder al resto de las ediciones aquí.

Desde Fundación Libertad aprovechamos la ocasión para saludarlos y esperamos que disfruten de esta nueva edición de la Revista Digital.

Matías Spelta
Editor General Revista Digital Orden Espontáneo

Entrevista a Gabriel Zanotti. Un Filósofo con la mente en la Luna y los pies sobre la Tierra. Primera Parte.

agosto 30, 2011

Por Matías Spelta.

El Dr. Gabriel Zanotti es, sin ningún lugar a dudas, uno de los más importantes pensadores del Liberalismo Clásico y la Escuela Austríaca de Economía. Es autor de 20 libros y una innumerable cantidad de artículos. A lo largo de toda su obra ha tratado los más diversos temas. Nos proponemos en esta entrevista hacer un recorrido por todos ellos, llegando a los motivos que hicieron que su estudio se convirtiera en una necesidad intelectual y una forma de vida. El Prof. Zanotti se encarga de demostrar personalmente que, como dijo recientemente, “la vida y obra de un autor son una sola” .

MS: ¿Cómo surgió tu interés en el pensamiento de Sigmund Freud? Al menos a mí me sorprende teniendo en cuenta las duras críticas que este ha recibido de Karl Popper y Friedrich Hayek, dos pensadores sobre los que has escrito mucho y tenés un gran respeto .

GZ: Lo de Freud era una asignatura pendiente desde que estaba en el secundario. En un manual de psicología común y corriente leí el tema del inconsciente y me dije: aquí hay algo. Y luego ahí quedó. Ya, sin embargo, si ven el artículo sobre el libre albedrío que publiqué en Libertas nro. 2, en 1985 , hay una pequeña referencia positiva a Freud, precisamente estimulada por los párrafos elogiosos de Ludwig von Mises en Teoría e Historia. Luego, claro, me dediqué a otras cosas, hasta que en Marzo del 2008 comencé un post-grado en Psicoanálisis, todos los sábados a la mañana. Fueron dos años, con profesoras de la UBA, freudiano-lacanianas ortodoxas. A Lacan aún no lo pude estudiar, pero en esos dos años me estudié casi la obra completa de Freud. Y confirmé, efectivamente, que “había algo allí”, totalmente compatible con mis paradigmas anteriores. Yo, además, siempre quise ser médico, así que la perspectiva terapéutica de Freud me apasionó. Todo encajó perfecto con lo afirmado en mi libro Existencia humana y misterio de Dios, sobre el tema de re-descubrir el propio yo tapado por alienaciones y negaciones. Pero, obviamente, ahora lo tengo que escribir. Hasta ahora pude escribir sólo una ponencia para la UBA, el año pasado, sobre Mises y Freud , pero tengo pensado escribir sobre Freud y el cristianismo, por supuesto. El eje central será ubicar la antropología cristiana de Santo Tomás de Aquino como base de las dos tópicas freudianas, y al mismo tiempo una reflexión sobre otros temas centrales en Freud como su filosofía de la ciencia, su filosofía de la religión y su filosofía de la cultura. Voy a adoptar mucho de lo estudiado por Paul Ricoeur sobre esos temas. Va a llevar tiempo, desde luego…

Las críticas de Hayek nunca me preocuparon en absoluto, leyéndolas se ve claramente que como mucha gente, cree que el gran pensador vienés incitaba a la liberación de toda la pulsión sexual, lo cual es totalmente falso. Es como decir que Santo Tomás era ateo, cosa que algún ultra-heideggeriano podría llegar a decir. Pero esa lectura de Freud es comprensible a partir de las lecturas de izquierda de Freud que se realizaron a partir de los 50 y los 60, cosa que aún me falta estudiar también.

Por lo demás, respecto a lo de Popper, bien, siempre dije que Popper tenía sus propias tesis metafísicas, no falsables empíricamente, que le parecían a él perfectamente racionales. Así que cuando Freud critica alguien por no plantear sus falsadores potenciales no es tanto porque la teoría no los tenga sino porque dicha teoría no los tiene. Pero, además, yo ya no pienso que una falsación sea un hecho empírico versus una teoría, sino que es teoría versus teoría, tema que se desprende obviamente de la carga de teoría de la base empírica, cosa totalmente afirmada por Popper pero no llevada por él a sus últimas consecuencias, debido a su comprensible aunque contraproducente debate con Kuhn. O sea, si a alguien molesta la teoría de Freud, debe presentar una teoría alternativa que considere mejor. Y eso con Freud, Mises, Newton o quien fuere, como muy bien enseñó Feyerabend.

No es posible el testeo empírico como lo pretendía la filosofía de la ciencia pre-popperiana o la del primer Popper. Así que todos los debates sobre el testeo empírico del psicoanálisis son totalmente inútiles. Todo esto entra dentro de una entrada que hice en mi blog hace poco, titulada “Adiós testeo empírico adiós”, con ironías y bromas dignas de un blog. Debería desarrollarlo en un artículo supuestamente serio pero lamentablemente para mí ya no creo mucho en los journals tampoco…

Hay que tener en cuenta, por último, que si uno lee la introducción de las Lecciones Introductorias al Psicoanálisis en la Universidad Clark, allí Freud distingue ya entre dos tipos de críticas a su obra. Admite que se le hubiera podido criticar respetuosamente, como en todo tema científico, pero se lamenta con amargura de las críticas casi insultantes que ya estaba comenzando a recibir, y es así cuando dice que muchas de esas críticas provienen de personas que en el fondo se sienten identificadas con las graves neurosis que él diagnosticó. Y creo que tenía razón. Freud toca un tema hipersensible, que no todos están dispuestos a admitir. Aún hoy, en épocas de supuesta liberación de costumbres sexuales, muchas personas niegan y reniegan sus neurosis más profundas que no se curan porque puedas acostarte con quien quieras. Leer a Freud duele. Toca fibras humanas muy profundas que van más allá de la época victoriana en la que escribió. Des-cubre precisamente eso que nadie quiere ver. Y a nadie le gusta.

MS: Has planteado que la filosofía puede cumplir una función complementaria de la psicoterapia en la atención del ser humano sufriente. ¿Podrías explicarnos tu punto de vista?

GZ: La cuestión pasa por el sentido de la vida y por el sentido de la vida individual, tema básico de las corrientes existencialistas y de la logoterapia de Viktor Frankl. Es allí donde se produce una sana intersección entre filosofía y psicoterapia. Esto lo desarrollé en Existencia humana y misterio de Dios, aunque ahora tengo que agregarle una perspectiva psicoanalítica de la cual Frankl había intentado distanciarse. Pero para mí la filosofía no sustituye a la psicoterapia, como a veces promulgan títulos tales como “más Platón y menos Prozac”. Hace poco titulé a una ponencia “Más Platón y más Prozac” , dando una idea de complementación y no de confrontación. Tomando una idea básica de Frankl, sostuve allí que el inconsciente “espiritual” puede estar en un período latente hasta que un diálogo filosófico lo despierta, esto es, hace ver a cada persona el sentido de la pregunta por el sentido de su vida. Muchas personas acuden al psicólogo angustiadas en realidad por esa pregunta, no tanto por una neurosis específica, y los psicólogos no están preparados para ese diálogo desde su propia ciencia, sean cognitivistas o freudianos. Pero sí están preparados para lidiar con neurosis histeroides, de angustia, fóbicas, obsesivas, etc., y allí sí hay que tomar aportes específicos del psicoanálisis que desde la filosofía en tanto filosofía no se pueden inferir. Cuando se logre un paradigma unificado entre el sentido de la vida de Frankl y el psicoanálisis la psicoterapia va a dar un gran paso.

Para seguir leyendo la entrevista acceda al número de Julio de la Revista Digital Orden Espontáneo donde la misma fue publicada.

Convocatoria para Publicar en la Revista Orden Espontáneo

agosto 15, 2011

La Revista Digital Orden Espontáneo es una publicación de carácter bimestral del Centro Adam Smith perteneciente a la Fundación Libertad.

El objetivo de esta revista se encuentra en consonancia con la misión de esta institución cuyo objetivo es la investigación y difusión de temas de políticas públicas promoviendo las ideas de la libertad en el contexto de las relaciones sociales. En este sentido, buscamos remarcar que las cuestiones teóricas, no sólo no están alejadas de las políticas públicas sino que constituyen su mejor fundamento. No presentamos aquí profundas investigaciones en forma de ensayos académicos, sino entrevistas, reflexiones sobre la actualidad argentina e internacional y artículos sobre las distintas disciplinas que componen las ciencias sociales, con el fin de introducir al lector a las ideas de la libertad. En este link pueden acceder a los once números publicados hasta el día de la fecha: https://centroadamsmith.wordpress.com/revista-digital-orden-espontaneo/

Invitamos a los lectores a presentar trabajos y colaborar con traducciones a publicarse en los próximos números de la Revista Digital Orden Espontáneo. Este es un espacio especialmente destinado, aunque no de manera excluyente, a estudiantes universitarios y jóvenes profesionales.

Para más información contactar a Matías Spelta, Editor de la Revista, mspelta@libertad.org.ar.

Relanzamiento de la Revista Digital Orden Espontáneo

julio 22, 2011

Estimado Lector,

Es una gran alegría el relanzamiento de la Revista Digital “Orden Espontáneo” del Centro Adam Smith perteneciente a la Fundación Libertad. A partir de este número se publicará bimestralmente.

Haga click en la imagen para acceder a la revista

La presente edición incluye la primera parte de una entrevista exclusiva al Filósofo Gabriel Zanotti, uno de los más importantes exponentes del Liberalismo Clásico y la Austríaca de Economía. Nos proponemos en ella hacer un recorrido por los diversos temas tratados a lo largo de su carrera, llegando a los motivos que hicieron que su estudio se convirtiera en una necesidad intelectual y una forma de vida. El Prof. Zanotti se encarga de demostrar personalmente que, como dijo hace poco, “la vida y obra de un autor son una sola”.

Continuamos con un artículo de Matías Spelta, coordinador del Centro Adam Smith y editor de esta revista, donde analiza la ley anti-tabaco recientemente sancionada en Argentina. Allí el autor expone los argumentos por los que considera que una ley de este tipo es contradictoria con una sociedad libre.

Por último, publicamos la traducción al español de “Individual and Society: Irreconlable Enemies?” (El Individuo y la Sociedad: ¿enemigos irreconciliables?) escrito por Tibor Machan y publicado originalmente en la prestigiosa revista The Freeman. Muy en relación con el trabajo anterior, Machan afirma “Un ‘derecho’ individual que puede declararse inválido a voluntad, siempre que se incomode o cause molestias a otros, no es de ningún modo un derecho sino un simple privilegio que se concede en forma temporaria.”

Desde Fundación Libertad aprovechamos la ocasión para saludarlos y esperamos que disfruten de esta nueva edición de la Revista Digital.

Matías Spelta
Editor Revista Digital Orden Espontáneo