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Veranos en Libertad. Resumen de los Principales Seminarios de Verano sobre las Ideas de la Libertad

febrero 2, 2012

Por Tomás Cabrero.*

Tomás Cabrero

Para aquellos interesados en interiorizarse en las ideas liberales clásicas, libertarias y de la escuela austríaca de economía existen muchas opciones. Lo primero sería leer, libros, artículos y publicaciones, entre otros. Otra opción podría ser asistir a grupos de divulgación, los cuales hay varios en Latinoamérica y que se encuentran trabajando arduamente en difundir las ideas. También los videos y otros recursos multimedia son de fácil acceso en internet, pero hay que saber encontrar buen material. Finalmente si le interesan los debates apasionados, conocer nuevos lugares, hacer amigos y tener sesiones intensivas en ciencias sociales, mi recomendación es asistir a un seminario de verano.

Existen muchos Think Tanks en los Estados Unidos, Europa, Latinoamérica e incluso Asia que organizan este tipo de seminarios tanto en sus respectivos países como fuera de sus fronteras, la mayoría en inglés pero también los hay en español. Los mismos consisten en general de una o dos semanas de conferencias y talleres donde se congregan estudiantes universitarios de diversos países. Los disertantes son de muy buen nivel y de diversas trayectorias, no solo del ámbito académico sino también del político y empresarial. A su vez, permiten tener una interacción muy cercana con los otros participantes y los profesores a través de actividades sociales. A continuación les presento los principales seminarios y sus instituciones organizadoras.

Cato Institute

Esta institución es una organización de investigación de políticas públicas dedicada a los principios de la libertad individual, gobierno limitado, mercados libres y paz. Sus académicos y analistas conducen investigaciones de manera independiente y no partidaria en un amplio rango de temas sobre políticas.

Fundada en 1977 debe su nombre a Las cartas de Cato, una serie de ensayos publicados en el ciclo XVIII en Inglaterra en los que se presenta una visión de la sociedad libre del excesivo poder de los gobiernos. En pos de mantener su independencia, Cato no acepta recursos de ningún gobierno. Los mismos provienen de deducciones impositivas de individuos y de otras organizaciones sin fines de lucro.

Cato cuenta con muchos recursos para difundir estas ideas: blogs (incluido uno en español), publicaciones web, reportes de investigaciones, libros, conferencias y apariciones en televisión de su staff. Finalmente cuenta con dos seminarios de verano.

1- Cato University

Cato University es organizada en los Estados Unidos. Hasta el 2010 se realizó en la ciudad de San Diego, California pero en 2011 se mudó a la costa este en Annapolis, Maryland. El objetivo de este seminario es sumergir a sus participantes en los principios económicos, filosóficos e históricos de los fundamentos del liberalismo e individualismo. Este programa no es gratuito, pero el precio incluye comidas, acceso a todas las actividades y material académico. El asistente debe procurarse además el viaje y la estadía. La fecha es a definir y el link el siguiente:
http://www.cato.org/cato-university/

2- Universidad El Cato

Cato realiza también una versión de Cato University para Latinoamérica, durante el verano del hemisferio sur, a la cual tuve oportunidad de asistir. La misma se desarrolla en español y cuenta con la presencia de los principales referentes del liberalismo en los países de habla hispana. El costo de la misma suele variar según la duración, lugar y si incluye el alojamiento, pero no es significativo en comparación a los beneficios. El traslado hasta la sede queda a cargo de los estudiantes.

La organización de la misma es en conjunto con algún Think Tank o universidad de Latinoamérica, originario del país sede. Entre ellos podemos mencionar a la Fundación Libertad (Argentina), CEDICE (Venezuela), Universidad Francisco Marroquín (Guatemala) y el Instituto Libertad y Desarrollo (Chile). Entre los destacados conferencistas que han participado se encuentran Carlos Alberto Montaner (Cuba), Martín Krause (Argentina), Enrique Ghersi (Perú) y Manuel Ayau (Guatemala), quien lamentablemente ya no se encuentra entre nosotros.

Foundation for Economic Education

Esta es una de las más antiguas organizaciones pro libre mercado en los Estados Unidos. Fue fundada en 1946 por Leonard E. Read para estudiar y avanzar en la filosofía de la Libertad. Su misión es ofrecer los más consistentes casos de los principios de la Libertad: la importancia de la propiedad privada, la libertad individual, el Estado de Derecho, el libre mercado y la moral superior de la decisión y responsabilidad individual por sobre la coerción.

FEE es una organización no política, sin ánimos de lucro y exenta de impuestos, que no acepta dinero del gobierno y es financiada por los aportes de individuos privados, fundaciones, empresas y por lo recaudado con sus publicaciones.

Los seminarios de verano de FEE son gratuitos y de diversos niveles y temas. Todos en idioma inglés. Si un estudiante es seleccionado, luego de completar los pasos de admisión por internet, sólo debe procurarse el traslado hasta la sede del seminario, ya que el alojamiento, la comida y todas las actividades académicas se encuentran incluidos.

1- Freedom University: Austrian Economics

4-8 Junio. Atlanta, GA. Nivel: Introductorio.
Este seminario ofrece una introducción a los pensamientos y pensadores de la influyente escuela austríaca de economía. Los temas abarcan desde los fundamentos del libre mercado hasta el estudio de los ciclos económicos y la globalización.

2- Freedom University: History

11-16 Junio. Atlanta, GA. Nivel: Introductorio.
El contraste entre libertad y poder en la historia de los Estados Unidos es el foco especial de este seminario. Los estudios comienzan con la fundación del país, continúan con la Gran Depresión y sus efectos duraderos, y concluye con un análisis del comunismo en el Siglo XX.

3- Freedom University: Current Events

18-23 Junio. Atlanta, GA. Nivel: Introductorio.
Al final del verano, Freedom University presenta lecturas en los más relevantes temas de políticas públicas con los más respetados académicos en el movimiento de la libertad. Los temas incluyen salud pública, inmigración y políticas ambientales.

4- Communicating Liberty

25-29 Junio. Atlanta, GA. Nivel: Intermedio – para alumnos de FEE solamente.
Este seminario se suma al resto en el año 2012 y está pensado para aquellos alumnos que ya asistieron a otro de los eventos de FEE. Como su título lo indica, este seminario está diseñado para equipar a los alumnos con las herramientas para ser comunicadores efectivos de la libertad. Las lecturas y talleres se centran en temas como blogging, artículos de opinión, social media, oratoria, organización de eventos y networking.

5- Advanced Austrian Economics

30 Julio – 3 Agosto. Irvington, NY. Nivel: Avanzado.
Los estudiantes avanzados de economía se beneficiarán de este seminario que explora el acercamiento pionero en economía de gigantes como Menger, Mises, Kirzner y Hayek. Se discuten en él los últimos trabajos de la nueva generación de académicos austríacos.

El cierre de las inscripciones es el 31 de Marzo.
Link: http://www.fee.org/seminars/college/

Para continuar leyendo el artículo acceda aquí a la Revista Digital Orden Espontáneo de Octubre del 2011 donde el mismo fue publicado.

* Tomás Cabrero es Estudiante de Ingeniería Industrial y Licenciatura en Economía UNR. Investigador en Proyecto Dynamic SMEs.

A la Luz de la Libertad

enero 27, 2012

Por Yamil Santoro.*

Yamil Santoro

Does this mean that freedom is valued only when it is lost, that the world must everywhere go through a dark phase of socialist totalitarianism before the forces of freedom can gather strength anew?

F. A. Hayek

Introducción; antiguos debates que no pierden vigencia.

No es nuevo el debate acerca de si conviene encarnar la lucha por la libertad desde un think-tank, desde un partido político o mediante cualquiera de los otros métodos disponibles para hacer circular las ideas liberales.

Siguiendo el debate entre F. A. Hayek e I. Fisher, consistente en ver cuál era el vehículo más conveniente para promover las ideas de la libertad, quisiera dar mi impresión acerca de la estrategia política conveniente a seguir en nuestra Argentina actual.

Cabe preguntarse si, tal como sugería Hayek, estableciendo organismos liberales orientados a persuadir a intelectuales y políticos de la conveniencia de un sistema liberal o quizás otro enfoque más orientado a la acción, o a otro público, puede resultar una mejor estrategia. Analizaré la conveniencia o no de adoptar la “estrategia think-tank” en nuestro país para luego hacer una pequeña revisión de otras formas en las que los liberales pueden participar en política.

Independientemente de las referencias políticas locales, confío en que varias de las ideas contenidas en este documento pueden servir de inspiración a los liberales de todo el mundo a la hora de establecer el plan de acción a seguir.

Participar o no participar: esa es la cuestión.

Antes que nada, a fin de entender mejor el perfil político del liberal, expongamos mediante una simple matriz los incentivos que operan para que los liberales y socialistas operen en política. En concreto, vamos a observar el sistema de pagos de participar en la misma, tanto para liberales como para socialistas tratando de explicar luego el comportamiento desinteresado que exhiben normalmente las personas de orientación liberal en contraposición a sus pares socialistas.

En el siguiente cuadro, observaremos los pagos presuponiendo un momento de análisis de intervención nula o de un esquema símil al de la constitución de 1853.

La primera pregunta que surge es “¿a qué se debe la diferencia en el sistema de pagos?” Esto es relativamente fácil de explicar dado que para un liberal no participar en política tiende a ser una mejor inversión que para sus pares socialistas. Los liberales suelen ser personas orientadas al progreso personal, orientados al éxito en cualquier empresa (social o comercial) y se responsabilizan por sus méritos y fracasos, lo cual les ofrece un mindset más apto para la competencia y para el crecimiento.

El buenismo socialista encierra consecuencias parasitarias económicamente hablando; encuentran en la participación política y académica su mejor garantía de subsistencia. Tienden a crear los lazos de dependencia que les permite nutrirse a costa de quienes dicen proteger.

Si los liberales reniegan de gobernar, como hoy en buena medida ocurre, podemos esperar que el totalitarismo económico que es tan necesario para el crecimiento del socialismo, avance en su dirección inevitable hacia el totalitarismo político. No olvidemos que las medidas socializantes generan estímulos económicos para violentar cada vez más libertades individuales apuntadas especialmente a todo aquel que no sea parte del grupo de saqueadores.

Si los socialistas no participan y los liberales si, se genera una situación paradojal donde, símil al período comprendido entre 1860 y 1930, quienes esgrimen las ideas de la libertad se ven seducidos por las ventajas del estatismo (para quien lo controla) y se aprovechan de su posición dominante para establecer ventajas para sí mismo, en detrimento de toda la sociedad (volviéndose conservadores).

Lo interesante es que para ambos bandos la jugada dominante es participar. Los socialistas procurarán el avance del estado, intentando mantener sus cotos de caza, y los liberales procuraremos el avance de las libertades individuales, limitando a su vez el avance de los saqueadores. Sin embargo, el avance de una sociedad socialista trastoca el sistema de pagos y nos abre la puerta a una nueva complicación: los costes sociales de ser liberal.

A modo de ejemplo, ofrecemos una simplificada muestra de la conveniencia de ser de una ideología o de otra según el sistema en el que se viva. Esta medida tiene que ver con la forma en la que el pensamiento/comportamiento de una persona, según su ideología, incide en su calidad de vida.

La lógica individualista propia del liberal y su propensión a hacerse responsable de su propia existencia lo llevan, como vimos, a tener menos interés que un socialista a participar de la política. Sin embargo, en un contexto donde compulsivamente se lo quiere llevar a colaborar, a “ser bueno” y a someterse a todo tipo de disposiciones establecidas unilateralmente, su nivel de insatisfacción sea, al menos en lo tocante a la política, alto. A su vez, el contexto vuelve relativamente más caro pertenecer a una ideología que a otra, a causa de la opinión pública (léase aceptación popular) y por la angustia que se vive por la distorsión entre el ideal y la realidad.

Recordemos, por último, que el liberalismo permite que las personas sean socialistas en sus vidas privadas pero, en socialismo, pensar distinto es algo cercano a un crimen por lo que no es un entorno apto para un liberal.

Frente a todo lo anterior, encontramos que hay más incentivos a participar siendo socialista que liberal, si establecemos una relación directa entre los cambios políticos y el trabajo invertido podríamos afirmar que es más probable que el socialismo avance y vaya ampliándose continuamente, mientras que los liberales encontrarán cada vez mayores incentivos para abandonar su posición y cambiarse de bando.

En principio, la tendencia es hacia la extinción de los liberales. Tendencia que se evidencia hasta quela pérdida de las libertades se vuelve insoportable. En ese momento, como un fénix, las ideas de la libertad resurgen y encuentran nuevas fuerzas en nuevos agentes.

Para continuar leyendo el artículo acceda aquí a la Revista Digital Orden Espontáneo de Octubre del 2011 donde el mismo fue publicado.

*El autor es estudiante de Derecho y de Ciencias Políticas en la Universidad de Buenos Aires, miembro fundador del Partido Liberal Libertario y de la red latinoamericana de jóvenes liberales: AVAL (Avance Liberal). Este trabajo fue el ganador del Concurso de Ensayos Mont Pelerin Society Buenos Aires 2011 por el cual se le otorgó una beca para asistir a la prestigiosa reunión.

El individuo y la Sociedad: ¿enemigos irreconciliables?

noviembre 11, 2011

La cooperación voluntaria requiere imaginación y determinación

Autor: Tibor R. Machan, Editor colaborador de la revista The Freeman, Profesor de la Escuela de Negocios y Economía Argyros, de la Universidad Chapman.

Tibor R. Machan

¿Los derechos individuales están en conflicto con los intereses y “derechos” de las comunidades?

Algunos responden en forma afirmativa, al menos en ciertas ocasiones. Y otros opinan que están en conflicto en muchas ocasiones. Sin embargo, un “derecho” individual que puede declararse inválido a voluntad, siempre que se incomode o cause molestias a otros, no es de ningún modo un derecho sino un simple privilegio que se concede en forma temporaria.

Considere el caso del famoso teatro de Fullerton, California que estaba a punto de ser vendido por su dueño, Edward G. Lewis. Los vecinos no sólo reprendieron a Lewis por su intención de sacrificar los “intereses de la comunidad”, sino que también solicitaron al gobierno local que prohíba su venta, mediante una marcha colectiva. Asimismo, existe otro caso de un residente de una ciudad vecina, Orange, que deseaba construir departamentos en las tierras de su propiedad. Desafortunadamente, se consideraba que las tierras que poseía esta persona se encontraban dentro de los límites de un “distrito histórico”, lo cual inspiró a sus vecinos a insistir en que las autoridades políticas anulen sus planes.

Finalmente, hay un caso en Indianápolis en el cual un grupo de ciudadanos influyentes quería iniciar búsquedas aleatorias de vehículos para detener el tráfico de drogas. Sostenían que oponerse a su pedido equivalía a enfrentar los intereses privados con los de la comunidad –y por supuesto, estos últimos serían los que prevalecerían. Afortunadamente, la Corte Suprema de los EE.UU. estuvo en desacuerdo, y se puso del lado de quienes aspiraban a proteger sus derechos individuales.1

¿Este aparente conflicto entre el individuo y la comunidad es natural o necesario? Después de todo, ningún individuo pudo alguna vez sobrevivir solo, separado completamente del resto. La familia, los vecinos, la tribu, el pueblo, la ciudad, el país y el mundo –todos conforman un elemento fundamental en la vida de cada ser humano. Por lo tanto, sería inconsistente pensar en la existencia de cualquier tipo de antagonismo entre el individuo y las diversas comunidades a las cuales pertenece. Como individuos, necesitamos otra gente. Según observó Aristóteles, los beneficios que proporciona una comunidad son inherentes.

Del mismo modo, no podemos ejercer nuestro potencial humano en forma completa si los hombres –quienes se hacen llamar la “sociedad”- reprimen, suprimen y limitan nuestra individualidad. El pensamiento creativo, la capacidad de dirigirse a uno mismo, la resistencia al conformismo ciego, entre otros, forman parte de lo que consideramos virtudes humanas. Entonces, ¿cómo puede ser que los derechos individuales y el interés público se hayan convertido en el principal polo de oposición en la vida política?

Quizá el origen más profundo de ese concepto proviene de las condiciones de la vida tribal antes de los inicios de la civilización. Como señaló F. A. Hayek, siempre fue natural que las personas se involucren en relaciones estrechas con sus pares. Y en los tiempos más antiguos, especialmente antes de que los humanos se involucraran en el pensamiento reflexivo o en la escritura, la supervivencia dependía, en forma literal, de dichos vínculos.

Con el surgimiento del pensamiento político en la antigua Grecia, se empezó a prestar atención al desarrollo moral individual. Pero había un foco aún mayor en cómo se debían organizar las comunidades y qué virtudes cívicas específicas debían tener los hombres, en lugar de concentrarse en cómo resolver los conflictos entre los individuos y la comunidad. Con la vida (y la muerte) de Sócrates, surgieron serias cuestiones que luego Platón convirtió en temas importantes en sus investigaciones políticas. Aunque Sócrates estaba en conflicto con la sociedad, reconocía en forma explícita la supremacía moral del grupo –opinaba que tenía derecho a imponer la pena de muerte, y hubiera sido un error tratar de eludirlo.

Sin embargo, la pregunta que se plantea a través del drama de Sócrates sigue siendo la misma que nos hacemos hoy en día: ¿hasta qué punto un individuo tiene derecho a discrepar del grupo… y hasta qué punto el grupo tiene el derecho y la autoridad para dominar al individuo?

La supremacía de la comunidad

La filosofía de Platón acerca de la vida social reconoce completamente la supremacía de la comunidad. Para Platón, la Idea universal de la Humanidad, o del Hombre, adquiere una importancia trascendental, mientras que las encarnaciones particulares de esa Idea –concretamente: usted, el vecino de al lado y yo – poseen una vida efímera, imperfecta, e incluso vil y poco respetable. Por eso, las primeras reflexiones políticas más significativas de la historia Occidental resaltaban la noción de que los individuos son tan sólo modestas partes de un conjunto más amplio.

Incluso bajo la postura de Aristóteles, la figura del ciudadano individual queda en un plano secundario frente a la necesidad de administrar la comunidad en forma apropiada. En efecto, para los antiguos griegos las obligaciones de la ciudadanía en general tienen prioridad sobre los asuntos relacionados con los derechos individuales y la libertad. Estos derechos cumplen una función muy importante para Aristóteles –fundamental, en términos históricos- pero no se les concedió un tratamiento destacado como hubiera ocurrido en el siglo XIII, en los trabajos de Guillermo de Ockam y en los siglos posteriores, especialmente en los escritos de John Locke y de otros libertarios ulteriores.2

Entonces, en los tiempos históricos la “sociedad” presentaba una ventaja cuando se intentaban resolver los conflictos –supuestamente fundamentales- entre aquella y el individuo. No obstante, también hay puntos de vista divergentes, y el asunto genera cierta polémica. No debemos conformarnos con lo que parezca ser el modo tradicional dominante de concebir el mundo. En cambio, podemos y debemos preguntarnos: ¿en qué estándares deberíamos basarnos para juzgar y resolver los conflictos aparentes entre el individuo y la comunidad? ¿Acaso importa a qué tipo de comunidad nos referimos? Si un individuo entra en conflicto con Alemania, el actual Iraq o la anterior Unión Soviética, ¿aquel debería resolverse siempre a favor de la comunidad –o es precisamente la postura “de la comunidad” frente al individuo y sus derechos la que determina en parte si la comunidad es buena o mala?

De hecho, lo que puede ser relevante en los supuestos conflictos entre el individuo y la sociedad son las concepciones disímiles que sostienen diferentes individuos acerca de la vida de una buena comunidad. Es difícil imaginar que un individuo pueda rechazar la vida en comunidad como tal; es un sistema de apoyo demasiado importante. Pero hay gente que lo hace, y organiza marchas –con ayuda de armas- hasta algún local de Mc Donald’s o hasta algún colegio de la ciudad. Un individuo normal y pensante no busca destruir la comunidad, sino pertenecer a una que refleje sus valores y donde pueda alcanzar sus propios objetivos. Es probable que también intente imponer con fuerza sus elecciones y preferencias sobre los demás –pero es entonces su propia elección la que introduce el conflicto, la cual yace en realidad en un error de concepto sobre lo que constituye una comunidad próspera y viable.

Las comunidades no proporcionan por defecto un ambiente próspero y adecuado para el desarrollo Los miembros individuales deben monitorearlas para asegurarse –mediante estándares objetivos, y no impulsivos o emocionales –que contribuyen a la vida humana; esta supervisión es responsabilidad de cada individuo. Incluso la comunidad más importante, es decir la familia, está sujeta a una evaluación moral: cuando por ejemplo, un niño es abusado o descuidado, y no está en condiciones de protestar, otros podrían salir en su defensa. De igual modo, una comunidad más extensa que reprime en forma constante las aspiraciones individuales puede considerarse corrompida y estancada –lo cual debe remediarse o incluso rechazar completamente.

Lo que hace que una comunidad sea apropiada es su búsqueda sistemática de principios que permiten llevar una vida independiente en un contexto social. Esto se traduce en una comunidad que respeta y defiende los derechos individuales, en todos sus aspectos; es decir, cada soberano es capaz de conseguir sus objetivos y conducir su propia vida sin imposiciones o impedimentos por parte de los demás.

Algunas concepciones de la vida en comunidad perjudican la individualidad y de ese modo subestiman sus méritos como comunidades apropiadas. Sin embargo, algunas personas las prefieren, pelean por ellas y luchan por establecerlas y mantenerlas. Cuando se afirma que los seres humanos deben renunciar a su individualidad o abandonar sus derechos básicos por respeto a la comunidad, se está olvidando el verdadero conflicto. Si una comunidad es destructiva, oponerse a ella no implica oponerse a la comunidad como tal, sino a una comunidad defectuosa.

El medioambiente

Es muy común afirmar que las necesidades de las comunidades en materia ambiental chocan con los derechos individuales. Pero, ¿por qué debería ser así?

Es evidente que el derecho a la propiedad privada proporciona el mejor modo de conservar los recursos que los seres humanos van a requerir en el largo plazo. El fenómeno de la “tragedia de los comunes”, o de la propiedad colectiva –cuando la propiedad privada “es de todos”- constituye la amenaza principal frente a las políticas públicas que favorecen al medio ambiente; mientras que el derecho a la propiedad privada asegura el cuidado a largo plazo de los recursos. Por lo tanto, pareciera que respetar y proteger la propiedad individual y desarrollar medidas enfocadas en los problemas ambientales dentro de ese contexto generaría las mejores soluciones –favorables para el individuo y para el tipo de comunidad en que los individuos pueden prosperar.

Supongamos que un individuo quiere pavimentar su tierra mientras que sus vecinos ambientalistas, que disfrutan de la vista, le imploran que la deje tal cual está. Puede ser que estos vecinos no se interesen por las cuestiones ecológicas en general, sino tan sólo por esta singular parcela de tierra en su propia cuadra. Aquí tenemos un enfrentamiento definitivo e inequívoco entre las preferencias de los miembros de la comunidad. Sin embargo, la cuestión no puede ser un conflicto de derechos, porque los vecinos no son propietarios de la tierra bajo discusión.

Obviamente, todo tipo de preferencias, incluyendo aquellas mutuamente contradictorias, pueden estar presentes dentro de una comunidad. Pero si se pueden violar sus derechos cada vez que un grupo de vecinos lo estime pertinente, sin dudas usted no tendría ningún tipo de derecho. Y ese no es un ambiente adecuado en el cual podría intentar llevar adelante su propia vida.

¿Y qué ocurre con el consternado dueño del teatro en Fullerton? Si realmente nos preocupa la comunidad como un todo, entonces deberíamos ocuparnos de los derechos de quienes la constituyen. Es decir, sería conveniente defender el derecho a la propiedad de cada individuo que integra la comunidad. Para construir teatros agradables, los individuos deben estar seguros que serán atractivos para el público y por tanto podrán obtener beneficios económicos. Sin esta libertad, se dificulta bastante la creación de valor.

Con respecto al distrito histórico de Orange, hay modos de trabajar para mantener el valor del área sin violar los derechos de nadie. Las personas preocupadas por conservar el aspecto histórico de la zona podrían haber compensado al dueño de la parcela en cuestión por la pérdida que le ocasionaron, por citar un ejemplo. (Por supuesto, recolectar el dinero hubiera sido un inconveniente.) Este conflicto se podría haber evitado mediante cláusulas restrictivas. Este tipo de soluciones requiere cierta previsión y dinero. Pero, ¿no sería mejor dedicar esfuerzo a las cuestiones por las que uno se interesa en lugar de iniciar una interferencia coactiva interminable contra los planes privados?

Los residentes de Indianápolis que solicitan búsquedas aleatorias para disminuir el tráfico de drogas deben reconocer que eso constituiría una seria violación de los principios que les corresponden a las personas libres. Esto no significa que no puedan intentar resolver el problema de otro modo. La educación, la presión social y otros medios pacíficos para combatir el tráfico de drogas se pueden implementar sin violar la Cuarta Enmienda.

Trabajar para conseguir los propios valores sociales de modo voluntario, y no coactivo, usualmente requiere imaginación y determinación. Pero después de todo, ¿no vale la pena ejercer este esfuerzo con el objeto de gozar de los tan preciados derechos individuales?

Notas

1. Ciudad de Indianápolis et al., demandantes, v. James Edmund et al.
2. Fred D. Miller Jr., Nature, Rights and Justice in Aristotle’s Politics (Oxford: The Clarendon Press, 1995). Compare con Alistair McIntyre, After Virtue (Notre Dame: University of Notre Dame Press, 1984). Vea también Brian Tierney, The Idea of Natural Rights (Atlanta: Emory University Studies in Law & Religion, No. 5, 1997). La defensa filosófica de los derechos individuales más elaborada, basada en la naturaleza humana, aparece en John Locke, Two Treatises of Government (Cambridge: Cambridge University Press, 1960 [1690]).

Artículo publicado en la Revista Digital Orden Espontáneo de Julio del 2001.

Nuevo Número Revista Digital Orden Espontáneo

noviembre 2, 2011

Estimado Lector,

Nos complace presentarles una nueva edición de la Revista Digital “Orden Espontáneo” del Centro Adam Smith perteneciente a la Fundación Libertad.

Este número incluye la segunda parte de una entrevista exclusiva al Filósofo Gabriel Zanotti, uno de los más importantes exponentes del Liberalismo Clásico y la Escuela Austríaca de Economía en Hispanoamérica. Allí analiza el estado de la educación argentina, nos cuenta acerca de sus propuestas de reforma educativa, reflexiona sobre el presente y el futuro de la Escuela Austríaca, nos habla de su blog, el impacto comunicacional de las redes sociales, su experiencia en política y las enseñanzas que la misma le ha dejado.

Haga clic en la imagen para acceder a la Revista

A continuación publicamos un artículo de Yamil Santoro, miembro fundador del Partido Liberal Libertario, titulado “A la Luz de la Libertad”. Allí el autor analiza la efectividad relativa de luchar por las ideas, ya sea desde un Think – Tank o por medio de un partido político. Cabe destacar que este trabajo fue el ganador del Concurso de Ensayos Mont Pelerin Society Buenos Aires 2011.

Seguimos con “Veranos en Libertad” de Tomás Cabrero, estudiante de Ingeniería Industrial y Licenciatura en Economía. Esta investigación provee un resumen de los principales seminarios de verano sobre las ideas de la libertad.

En cuarto lugar, incluimos una traducción al español de un artículo publicado originalmente en la prestigiosa revista The Freeman, llamado “La Economía del Cuidar y del Compartir” de Dwight R. Lee, Profesor de Economía en la Southern Methodist University. En el mismo se cuestiona la creencia ampliamente difundida de que los mercados son inmorales.

Por último, publicamos el trabajo de José Veliz Torresano, economista especializado en finanzas, “Crisis Económica 2008: ¡Nada ha Cambiado!”, en el cual se plantea que las crisis no son fenómenos nuevos y que estos, por lo general, se han debido a cuestiones monetarias producto de intervenciones estatales.

Puede acceder al resto de las ediciones aquí.

Desde Fundación Libertad aprovechamos la ocasión para saludarlos y esperamos que disfruten de esta nueva edición de la Revista Digital.

Matías Spelta
Editor General Revista Digital Orden Espontáneo

Convocatoria para Publicar en la Revista Orden Espontáneo

agosto 15, 2011

La Revista Digital Orden Espontáneo es una publicación de carácter bimestral del Centro Adam Smith perteneciente a la Fundación Libertad.

El objetivo de esta revista se encuentra en consonancia con la misión de esta institución cuyo objetivo es la investigación y difusión de temas de políticas públicas promoviendo las ideas de la libertad en el contexto de las relaciones sociales. En este sentido, buscamos remarcar que las cuestiones teóricas, no sólo no están alejadas de las políticas públicas sino que constituyen su mejor fundamento. No presentamos aquí profundas investigaciones en forma de ensayos académicos, sino entrevistas, reflexiones sobre la actualidad argentina e internacional y artículos sobre las distintas disciplinas que componen las ciencias sociales, con el fin de introducir al lector a las ideas de la libertad. En este link pueden acceder a los once números publicados hasta el día de la fecha: https://centroadamsmith.wordpress.com/revista-digital-orden-espontaneo/

Invitamos a los lectores a presentar trabajos y colaborar con traducciones a publicarse en los próximos números de la Revista Digital Orden Espontáneo. Este es un espacio especialmente destinado, aunque no de manera excluyente, a estudiantes universitarios y jóvenes profesionales.

Para más información contactar a Matías Spelta, Editor de la Revista, mspelta@libertad.org.ar.


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