Posts Tagged ‘Adrián Ravier’

First Seminar in Austrian and Heterodox Economics

marzo 18, 2011

PRIMER SEMINARIO DE ECONOMÍA AUSTRIACA Y HETERODOXA
Grupo de Investigación en Macroeconomía y Política Económica MACRÓPOLIS
9 al 11 de agosto de 2011

Invitación a presentar artículos:

El Grupo de Investigación en Macroeconomía y Política Económica MACRÓPOLIS, organiza el Primer Seminario de Economía Austriaca y Heterodoxa que tendrá lugar en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia sede Bogotá, entre el 8 y el 11 de agosto de 2010.

Hacemos una invitación a estudiantes de pregrado y postgrado, profesores y profesionales a presentar trabajos desde una perspectiva Austriaca o Heterodoxa (Comportamental, Evolucionista, Ecológica, Institucionalista, Marxista, Neuroeconómica, Postkeynesiana, Sraffiana, etc), tanto teóricos como empíricos que estén relacionados, aunque no exclusivamente, con los siguientes temas:

• Teoría de los Ciclos Económicos
• Metodología y Epistemología en Economía
• Política Económica
• Teoría Moderna de la Firma
• Teoría del Emprendimiento
• Teoría y Política Monetaria
• Historia de la Macroeconomía
• Historia del Pensamiento Económico
• Desarrollo de la Economía

Forma de Presentación

1. Recepción de resúmenes: 15 de Marzo al 10 de Junio de 2011.
2. Entrega de trabajos aceptados: hasta el 16 de Julio de 2011.
3. Se recibirán trabajos escritos en español e inglés.
4. Los trabajos deben ser presentados en formato Word o formato PDF, y cumplir con las siguientes características: una extensión máxima entre 11.000 y 13.000 palabras incluyendo notas y referencias bibliográficas; espacio interlineado sencillo; letra Garamond tamaño 13; papel tamaño carta con márgenes de 3 c.m.
5. Los datos académicos del autor deben ir como nota al pie de página con símbolo: nombre del autor, profesión, nivel de estudios, lugar de trabajo y, obligatoriamente, su correo electrónico.
6. Cada autor podrá presentar máximo dos (2) trabajos.
7. Los resúmenes y trabajos deberán ser enviados al correo electrónico: macropolis@gmail.comEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla

CONFERENCISTAS INVITADOS

Peter G. Klein
Ph.D., Economía, Universidad de California, Berkeley
B. A. (Honores), Economía, Universidad de North Carolina, Chapel Hill
Profesor, Universidad de Missouri

Lawrence H. White
Ph. D., Economía, Universidad de California, Los Angeles
M. A., Economía, Universidad de California, Los Angeles
A. B. (magna cum laude), Economía, Universidad de Harvard
Profesor, Universidad George Mason

Adrian Ravier
Ph. D. (summa cum laude), Economía Aplicada, Universidad Rey Juan Carlos
M. A., Economía y Administración de Empresas, Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas
B.A., Economía, Universidad de Buenos Aires
Profesor, Swiss Management Center University y Universidad Francisco Marroquín

Comité Organizador

Gustavo Adolfo Junca Rodríguez (UNAL) gjuncar@gmail.com
Jonathan Ronny Moreno Medina jrmorenom@unal.edu.com
Grupo de Investigación en Macroeconomía y Política Económica MACRÓPOLIS macropolis@gmail.com

Para más información: http://www.fce.unal.edu.co/index.php?option=com_content&task=view&id=935

Anuncios

CURSO DE VERANO: LAS ESCUELAS DE PENSAMIENTO MACROECONÓMICO

febrero 11, 2010

A cargo del Dr. Adrián Ravier. Miércoles 17 y 24 de febrero; martes 3 y 10 de marzo.

Adrián Ravier

Objetivo: El curso tiene por objeto desarrollar un estudio comparativo de los enfoques macroeconómicos. Previa una consideración general acerca del origen de las escuelas de pensamiento macroeconómico, en cada encuentro se repasarán los contenidos básicos del pensamiento de cada escuela y su interpretación de la crisis financiera internacional.

Programa:

I. El origen de las escuelas de pensamiento macroeconómico
Las tres etapas del pensamiento económico. Justicia económica (Aristóteles y Santo Tomás). Política económica (Mercantilistas vs. Laissez Faire). Teoría económica. Adam Smith y los Clásicos. Revolución marginal. Economía moderna. El origen de la Escuela Keynesiana, la Escuela Monetarista y la Escuela Austríaca. Análisis comparativo entre Escuela Neoclásica y Escuela Austríaca.

II. John Maynard Keynes y el Keynesianismo
Keynes: el político, el empresario, el economista. Keynes versus keynesianismo. La Teoría General. Teoría particular orientada al corto plazo. El modelo keynesiano simple y los componentes de la demanda agregada. El consumo. La inestabilidad de la inversión y los animal spirits. El gasto público y su efecto multiplicador. El proteccionismo mercantilista. La interpretación keynesiana de la Ley de Say. La no neutralidad del dinero en Keynes. La inflación según Keynes y sus derivaciones. Keynes y los ciclos económicos. La Curva de Phillips Keynesiana. La aplicación de Samuelson-Solow. El proceso de estanflación.

III. Milton Friedman y el Monetarismo
La contrarrevolución monetarista. La lucha de Friedman contra la inflación. Curva de Phillips vs Curva de Fisher. Salario nominal vs salario real. Corto plazo vs Largo plazo. El rol de las expectativas adaptativas. La teoría cuantitativa del dinero y la causa monetaria de la inflación. La neutralidad del dinero en el largo plazo. La tasa natural de desempleo. Los agregados en el monetarismo. La regla monetaria. La independencia del banco central. La Curva de Phillips Monetarista.

IV. Friedrich A. von Hayek y la Escuela Austríaca
Macroeconomía del capital y ciclos económicos. La micro-fundamentación de la macroeconomía. Tasa de interés, ahorro, inversión y formación de capital. Causas y consecuencias de la inflación. La no neutralidad del dinero en el corto, mediano y largo plazo. La teoría austríaca del ciclo económico de Mises y Hayek. El aporte de Roger Garrison al análisis de los ciclos económicos. La deflación de precios. La Curva de Phillips de pendiente positiva.

Duración: miércoles 17 y 24 de febrero; martes 3 y 10 de marzo, en horario a convenir con los inscriptos (Opciones: de 9 a 11 hs; de 13 a 15 hs; de 16.30 a 18.30 hs).

Arancel: $150.

Consultas e inscripción: info@eseade.edu.ar o al 4773-5825

Adrián Ravier

Licenciado en Economía, Master en Economía y Administración de Empresas y Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos (Madrid). Es co-autor del libro Elementos de Economía Política, editado por la editorial LA LEY, en agosto de 2007. También es compilador del libro La Escuela Austríaca en el Siglo XXI editado por la Fundación F. A. von Hayek. Es Profesor en ESEADE, Universidad del Salvador (USAL), Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES) y la Universidad de Buenos Aires (UBA). Desde mayo de 2006 es Investigador de la Fundación Hayek. Escribe en http://www.adrianravier.wordpress.com

Entrevista a Adrián Ravier 2da Parte

septiembre 8, 2009

Por Matías Spelta*

Adrián Ravier

Adrián Ravier

MS: ¿Cómo fue recibido este aporte en la Academia?

AR: Supongo que es muy pronto para hacer un análisis de su impacto. Para mí fue importante por dos motivos. Primero, porque me permitió completar el programa de doctorado de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Segundo, porque me abrió todo un programa de investigación que planeo continuar a lo largo de mi vida académica, el que me llevará a trabajar en varios proyectos.
Por citar a los tres más importantes: 1. En el principio de neutralidad del dinero de la Escuela de Chicago versus la no neutralidad del dinero de la Escuela Austríaca ; 2. En la noción de expectativas adaptativas o racionales versus la noción de expectativas subjetivas a la que ya han aportado Ludwig Lachmann allá por 1955 o el mismo Roger W. Garrison en su libro “Tiempo y dinero” de 2001; 3. En la teoría del ciclo económico real de Lucas versus la teoría austríaca del ciclo económico de Mises y Hayek.

MS: Hablemos del presente. Se dice que esta crisis es una demostración de lo que sucede cuando no se regula al mercado. ¿Estás de acuerdo con esta interpretación de los hechos?

AR: Para nada. No hay mercado más regulado que el monetario en el mundo actual. Hace poco, en un artículo que publiqué en Libertad Digital, con un poco de provocativa exageración, decía que el mercado monetario actual es similar a lo que Marx propuso en el Manifiesto Comunista. En definitiva, el gobierno, a través del sistema de banca central, controla la cantidad de dinero en circulación, el nivel de los tipos de interés, del tipo de cambio, de los encajes, y con ello, intenta planificar cuál es el nivel al que debe crecer la economía, o incluso cuál debe ser el nivel de empleo.
Creo que esta crisis es el producto de la “ignorancia ignorada” (como siempre dice Gabriel Zanotti) de la autoridad monetaria, que tiene la “fatal arrogancia” de practicar políticas sobre las que no puede conocer sus implicancias últimas.
Quizás para no repetir mi explicación sobre la crisis global, lo mejor sea remitir al lector al artículo “La crisis global, ¿un resultado de la excesiva regulación de los mercados?” que publicara en Materia Biz, de Clarín.

MS: Dos preguntas acerca del futuro. ¿En qué temas estás pensando trabajar próximamente? ¿Algún proyecto a largo plazo?

AR: Mi proyecto de largo plazo es el que comentaba antes sobre las tres áreas de la macroeconomía, resumidas en la no neutralidad del dinero, las expectativas subjetivas y la teoría austríaca del ciclo económico (que desde luego incluye la teoría del capital).
Pero en este momento estoy con algunos proyectos cortos, que intentaré cumplir antes de fin de año. Justo ahora me encuentro trabajando sobre el modelo de Garrison, en algunos aspectos que ya había estado trabajando en mi estancia en el Mises Institute. El segundo será la síntesis de la tesis doctoral, que recién comentaba. El tercero es un estudio sobre las causas de la crisis global actual. Esta investigación posiblemente me lleve el semestre, ya que en los últimos meses ha surgido una amplia literatura que deberé tomar en cuenta. John Taylor ha escrito un artículo empírico muy interesante, que muestra cuantitativamente los excesos de la Fed. El Cato Institute ha destinado un número completo de su Journal a este tema, donde han escrito varios analistas, destacándose Lawrence White.
Luego hay varios proyectos, pero uno que me ha surgido esta misma semana es desarrollar lo que sería la macroeconomía en el pensamiento de los clásicos. Es un proyecto ambicioso, pero sumamente necesario ya que es un tema cuyo tratamiento no considero correcto, y que es tratado en prácticamente todos los cursos de macroeconomía.
Me surgió gracias a la lectura (casi conjunta) del “Tratado de Economía Política” de Jean Baptiste Say y al libro “Macroeconomics” de Gregory Mankiw. Lo cierto es que todos los profesores de esta disciplina enseñan la macroeconomía de los Clásicos, pero pienso que una proporción muy chica se ha tomado el trabajo de leerlos. Lo que en la universidad se enseña sobre autores como Adam Smith, David Ricardo, John Stuart Mill o el mismo Say, es una caricatura del pensamiento que estos pensadores nos legaron.
De hecho, la Escuela Austríaca puede leerse como una continuación de la economía política que desarrollaron los Clásicos. Nicolás Cachanosky escribió un muy buen artículo al respecto: “La Escuela Austríaca y la Tradición Clásica”. Resumiendo, creo que los “Nuevos Clásicos” deberían ser los austríacos, y no los pensadores de las expectativas racionales, que poco tienen que ver con aquella tradición de pensamiento.

MS: ¿Cómo ves el futuro de la Escuela Austríaca?

AR: Soy sumamente optimista. Pienso que la crisis global de 2008/ 2009 no sólo pone en duda las políticas económicas que se han venido practicando, sino también a todo el paradigma dominante. Los economistas no han podido determinar las causas de la crisis de Japón y hoy tampoco encuentran respuestas a la depresión americana. Pienso que la Escuela Austríaca sí puede ofrecer respuestas, lo que ha sido reconocido por el economista keynesiano Axel Leijonhufvud.

Que Paul Krugman y Paul Samuelson hagan sucesivas referencias críticas a Hayek o la Escuela Austríaca, no hace más que confirmar la relevancia que esta escuela está adquiriendo. El Ludwig von Mises Institute tiene mucho que ver en este desarrollo. Me han comentado que su sitio web (www.mises.org) es el segundo sitio web de economía más visitado del mundo, y allí uno encuentra la más amplia literatura de la Escuela Austríaca. Este instituto edita el Quarterly Journal of Austrian Economics, una revista académica donde uno puede observar los importantes avances de la Escuela. El mismo instituto, como comentaba antes, desarrolla un congreso al que asisten alrededor de doscientos jóvenes de todo el mundo, cada año. Y el movimiento se desarrolla también en otros países. En España por ejemplo, hoy se ofrece un programa Master Oficial en Escuela Austríaca, dirigido por el profesor Jesús Huerta de Soto, que recibe estudiantes de varios países de Europa. En Inglaterra, la LSE todavía coordina investigaciones a la luz de los escritos de Hayek . En Argentina, ESEADE se ha destacado formando economistas austríacos por más de dos décadas, los que hoy dirigen las principales empresas del país. La Fundación Hayek y Bases han organizado dos Congresos Internacionales donde han superando el centenar de asistentes, los que han llegado desde toda Latinoamérica. La Fundación Libertad acaba de crear el Centro Adam Smith para profundizar en los estudios de la Escuela Austríaca, y el Círculo Austriaco de Rosario, junto a la Fundación Bases, han logrado convocar a más de un centenar de estudiantes que hoy participan de un ciclo anual de conferencias.
Hace poco le hacía una entrevista a Rafael Beltramino, un “austríaco de Rosario”, quien ante esta misma pregunta me decía que se está desarrollando un nuevo mainstream, en el que la Escuela Austríaca, juega un rol preponderante. Pienso que su pronóstico es acertado. Pienso que hoy Hayek ya forma parte del mainstream, y poco a poco, el resto de los austríacos destacados también requerirán ser citados por los especialistas en cada campo.

MS: Y para terminar. ¿Por qué le aconsejarías a un estudiante de economía que estudie el pensamiento de los austríacos?

AR: Porque espero que encuentren en esta Escuela lo que encontré yo, que es una explicación de cómo funciona el mundo. Pienso que el economista debe abandonar los modelos agregados, de equilibrio general o parcial, y dar lugar a nuevos modelos, desagregados, y en desequilibrio. Coincido con Hayek cuando afirma que la economía matemática nos ha dejado con al menos dos o tres generaciones enteras perdidas de economistas. Su artículo de 1945, sobre “El uso del conocimiento en la sociedad” explica correctamente cuál es el problema económico. Si el problema está mal planteado, los esfuerzos van por el camino equivocado, y contribuyen en poco a mejorar el nivel de vida de la gente.
Desde luego hay economistas que no son austríacos, y que, sin embargo, han aportado mucho a las ciencias económicas, como James M. Buchanan, Ronald Coase, Douglass North, y hasta el mismo Milton Friedman, quien ha contribuido en detener los procesos inflacionarios en las décadas de 1970 y 1980. Pero los filósofos de la Escuela Austríaca, tienen otras cosas que ofrecer, que el economista, al menos hoy, no aprende en la universidad, y no aprenderá de otros economistas. Que el problema económico es de conocimiento, sobre qué producir, cómo producirlo, cuándo producirlo. Que dicho conocimiento está disperso en la mente de distintas personas y que la información no es accesible para el gobierno. Que los precios comunican información y coordinan los procesos espontáneos de mercado, que hacen posible que hoy nos beneficiemos de un mayor bienestar, gracias a complejísimos procesos de producción en el que intervienen millones de individuos. Que en esos procesos de producción el empresario cumple un rol central. Que presta atención al vínculo entre la economía y el derecho, dando preponderancia a los derechos de propiedad, y otorgando al Estado un rol central en el cuidado de esos derechos. Que las fallas de mercado no son fallas, sino características del mercado que desde luego no es perfecto. Que los bienes públicos y las externalidades no son argumentos útiles para fundamentar la acción del estado. Que los monopolios sólo existen cuando el pseudo-empresario se une al estado, y éste último le garantiza al primero barreras a la entrada a potenciales competidores. Que la competencia es el único medio para aumentar el nivel de vida de la gente, reduciendo precios, y aumentando la calidad de los bienes y servicios que se ofrecen en el mercado. Que el gasto público siempre requiere de alguna fuente de financiamiento, por lo que implica quitar a unos lo que les corresponde para darle a otros lo que no les corresponde. Que el dinero es un medio de intercambio y que su expansión artificial no genera riqueza ni resuelve problemas. Que la inflación, entendida como suba de precios, tiene siempre una causa monetaria y que es un fenómeno creado por el gobierno. Que los ciclos económicos no son propios de la inestabilidad del sistema capitalista, sino fruto de aplicar políticas económicas equivocadas. Que la única forma de emprender un proceso de crecimiento económico genuino es aumentando el ahorro, y renunciando a la política monetaria y crediticia, así como a crear rigideces en el mercado laboral. Que los precios máximos provocan escasez. Que los salarios mínimos crean desempleo. Que los aranceles protegen a un pseudo-empresario, o a una industria completa, a expensas del consumidor que tiene que pagar mayores precios por los productos o servicios que demanda, además de recibir peor calidad. Que la devaluación, así como toda política que destruya la moneda, no es un medio para ganar competitividad.
Que en definitiva, la única forma de resolver nuestros problemas es a través de la educación. Y que los ministerios que la regulan están haciendo mucho daño hacia la institución de la cual sobrevendrán las soluciones a todos nuestros males, y no me refiero solamente al campo de la economía.

* Entrevista publicada originalmente en la Revista Digital Orden Espontáneo de Agosto.

Entrevista a Adrián Ravier 1era Parte

agosto 3, 2009

Por Matías Spelta*

Adrián Ravier es Licenciado en Economía, egresado de la Universidad de Buenos Aires; completó un Master en Economía y Administración de Empresas en ESEADE; y en enero del presente año, alcanzó su doctorado en Economía Aplicada en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Como miembro del departamento de investigaciones de la Fundación Friedrich A. von Hayek, es editor de la Revista digital “La Escuela Austríaca en el Siglo XXI”, ha organizado y participado de Congresos Internacionales y es docente de economía, en grado y postgrado, en distintas universidades de la Argentina.

Adrián Ravier junto a Gabriel Zanotti

Adrián Ravier junto a Gabriel Zanotti

MS: ¿Cómo llegaste a las ideas de la Escuela Austríaca ?

AR: Mi primera deuda es con mi padre, quien primero me estimuló a estudiar economía, y luego, a medida que iba avanzando en la carrera, me ofreció leer libros del Centro de Estudios sobre la Libertad (CDEL), y diversos números de Libertas , la revista académica de ESEADE que hoy se titula RIIM. Mi padre recibía ejemplares de Libertas por pertenecer a la UCEDE.
En paralelo con la licenciatura en economía pude ir estudiando autores como Ludwig von Mises, Friedrich A. von Hayek, Murray Rothbard, Leonard Read, Henry Hazlitt, Israel Kirzner, además de ensayos académicos de “austríacos argentinos” como Alberto Benegas Lynch (h), Martín Krause, Gabriel Zanotti, Juan Carlos Cachanosky, Ricardo M. Rojas, entre otros.
Recuerdo muchas tardes y noches en las que volvía de la facultad y mi padre me preguntaba sobre los contenidos de la carrera. Apenas empezaba, él ya interrumpía con largas historias, y luego terminaba con una serie de libros que se iban trasladando desde su biblioteca a lo que fue el inicio de mi propia biblioteca. Muchos de esos libros nunca volvieron a su biblioteca.

MS: ¿Cómo fue tu paso por la universidad donde, en general, enseñaban cosas que no compartías?

AR: Disfruté muchísimo mi paso por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, aunque, paradójicamente, no rescato las enseñanzas de ninguno de mis profesores.
Podríamos decir que el programa de estudios de esta universidad tenía cuatro fallas centrales:
Primero, que el programa estaba muy desactualizado. Uno entiende que la Escuela Austríaca esté ausente, ya que ocurre en las mejores universidades, pero los Clásicos, la Escuela de Chicago, la Nueva Macroeconomía Clásica, la Economía Institucional, por citar algunos ejemplos, también estaban ausentes. En otras palabras, varios premios Nobel de Economía como Friedrich A. von Hayek, Robert Lucas, James Buchanan, Ronald Coase o Douglass North no fueron mencionados. Milton Friedman por su parte, sí fue mencionado, pero sólo para criticar su teoría cuantitativa del dinero.
Segundo, que el programa de estudio estaba muy sesgado a la izquierda. Marx y Keynes resumían prácticamente todos los contenidos. Quizás el caso más llamativo fue la materia “Organización Industrial”. Su curso incluía una serie de capítulos de “El Capital” de Marx, donde se estudiaba en detalle “la plusvalía”, la “teoría de la explotación” y la “concentración del capital” que implicaba el sistema capitalista.
Tercero, que las clases, en una gran proporción, no eran dictadas por los “titulares”, sino por sus “adjuntos” o “auxiliares”, que en muchos casos, todavía no habían terminado la carrera.
Cuarto, que el programa de estudio sólo incluía una materia de teoría política, y ninguna de derecho. Un economista egresaba de la Facultad de Ciencias Económicas sin haber estudiado jamás la Constitución Nacional, y sin haber reflexionado nunca sobre la importancia de la seguridad jurídica, la estabilidad de las reglas de juego y los derechos de propiedad. No llama la atención que, a partir de ello, uno observe propuestas “económicas” que atentan contra las instituciones fundamentales. El Plan Fénix, creado por profesores de esta casa de estudio, es un excelente ejemplo.
Estas deficiencias supongo que crearon en mí la necesidad de “buscar” bibliografía, necesidad que mantengo hoy en día, y que internet, que nació cuando promediaba la carrera, me ha facilitado.
Haber desarrollado mis estudios de la literatura de la Escuela Austríaca, en paralelo con el material mencionado, me llevó a debatir con muchos profesores, pero siempre en un marco de respeto y cordialidad. Incluso en los exámenes, muchas veces contestaba lo que se me pedía, pero luego explicaba la perspectiva de la Escuela Austríaca sobre los mismos temas. Los profesores jamás me cuestionaron. La UBA está gobernada por economistas de diferentes tendencias, y todos saben respetar al que piensa diferente. El debate siempre fue posible, y ello es lo que rescato.

MS: ¿Recordás alguna anécdota de aquellos años?

AR: Anécdotas hay muchas. La más importante seguramente fue la que me ocurrió al intentar encontrar un tutor para mi tesina de grado. Dado que la mayoría de mis profesores habían sido adjuntos o ayudantes, no había muchos a quienes uno pudiera recurrir. Si un profesor titular no se presenta a clase, muy difícilmente acepte luego dirigir una tesis.
Cursé “Finanzas Públicas” con Ricardo Rotsztein, adjunto de la Cátedra de Macón. El curso fue de lo mejor de toda la carrera, y recuerdo que estudiamos “las fallas de mercado” a través de algunos capítulos de un libro de Joseph Stiglitz sobre el Sector Público. Rotsztein entregó, como parte de la bibliografía, un artículo de Alberto Benegas Lynch (h) titulado “Bienes públicos, externalidades y free riders, el argumento reconsiderado”, el que leí con mucha atención, y el que me originó muchas inquietudes. Decidí hacer mi tesina sobre estas “fallas de mercado”, de tal forma de elaborar una respuesta a Stiglitz, sobre la base de los escritos de la Escuela Austríaca. Rotsztein me comentó que, como adjunto, no podía dirigir mi tesina, pero que podía contactar a Macón y ver si él estaba interesado. Macón aceptó hablar conmigo, lo cual me llenó de satisfacción. Tuvimos una charla por teléfono, donde expliqué mi objetivo y la bibliografía que iba a utilizar. Macón desistió. Le pedí explicaciones, y me dijo que allá por 1959, el profesor Ludwig von Mises había visitado la UBA para ofrecer sus famosas “Seis Conferencias en Buenos Aires” (que en realidad fueron siete). Un joven estudiante se acercó a Mises y le ofreció un escrito que había desarrollado con mucho esfuerzo, y que esperaba fuera analizado por esta eminencia. Mises tomó el escrito, pero al ver en él, toda una serie de números, ecuaciones, estadísticas, parece que devolvió el escrito al estudiante; rechazó su lectura. Ese joven era el Dr. Julio Olivera, miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, y hoy, posiblemente uno de los economistas argentinos de mayor reconocimiento internacional. Macón sólo escuchó esto de la Escuela Austríaca, y fue suficiente para rechazar sus ideas. Uno puede recriminarlo, pero también explica que la actitud de Mises para con ellos, provocó un rechazo, que todavía hoy atenta contra estas ideas.

MS: En el 2005 recibiste la Ludwig von Mises Summer Fellowship. ¿Cómo fue esa experiencia?

AR: Pienso que fue totalmente determinante en mi vocación académica. Allí comprendí que quería dedicarme a la docencia y a la investigación, aunque desde luego, en Argentina hay dificultades mayores a las que uno puede encontrar en Estados Unidos o Europa, para dedicarse a esta vocación. Creo que la causa de estas dificultades debemos buscarlas en el Ministerio de Educación, que al impedir la creación de nuevas universidades o institutos universitarios, impide la competencia, crea un mercado regulado (que es prácticamente un oligopolio), y en definitiva coarta la investigación.
Volviendo a la pregunta, gracias a cartas de recomendación de Jesús Huerta de Soto, Gabriel Calzada, Martín Krause, Gabriel Zanotti y Martín Simonetta, pude recibir una beca de investigación de tres meses, y trabajar junto a Joseph Salerno y un grupo de estudiantes muy talentosos que llegaban de todas partes del mundo. Uno puede tener diferencias con algunos economistas del Mises Institute, pero lo cierto es que nunca había visto una disciplina para el estudio como la que observé allí, donde la investigación es realmente full time, y donde uno entiende que se debe especializar, si realmente quiere contribuir en algo.
Con esto no quiero ser crítico del estudio multidisciplinar. Como nos enseñara Mises, es bienvenido un economista que maneja las nociones fundamentales del derecho, de las ciencias políticas y que no sea ajeno a la historia. Pero cuando uno quiere introducir contribuciones en un campo, como en mi caso espero sea la macroeconomía, necesita trabajar tanto material, que difícilmente encuentre tiempo para profundizar en diversos campos. Lo que Hayek ha hecho, al introducir aportaciones en economía, filosofía de la ciencia, historia del pensamiento económico, ciencias políticas, derecho y hasta psicología, es un mérito que como explicó Peter Boettke en la biografía que le destinó, realmente será difícil, sino imposible, de igualar.
Cumplidos los tres meses, esta institución organizó el Mises University, un congreso de Escuela Austríaca que dura una semana, y al que llegan alrededor de dos centenares de estudiantes de todo el mundo para recibir clases de destacados economistas como el mencionado Salerno, así como Walter Block, Roger W. Garrison, Jörg Guido Hülsmann, Mark Thornton, George Reisman, Robert Murphy, entre muchos otros.

MS: ¿Y qué nos podés contar de tu asistencia a la reunión de la Mont Pelerin Society (MPS) que tuvo lugar en Guatemala en 2006?

AR: Tenía 20 años cuando escuché por primera vez lo que era la MPS. Sabía que muy pocos argentinos habían participado de estas reuniones, y creía que, con mucho esfuerzo y empeño, quizás con 60 ó 70 años y tras una vida académica exitosa, podría participar de la misma.
Pero de alguna manera me enteré que la MPS organizaba un concurso de ensayos, uno en inglés y otro en español, otorgando como premio la posibilidad de asistir al evento que tendría lugar en la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala.
El tema no era fácil, ya que había que trabajar la relación entre el proceso de globalización por un lado, y la paz por el otro. Participé porque consideré interesante el tema, pero realmente no creía que fuera posible ganar. Recibir el primer premio debió haber sido una de las satisfacciones más importantes de mi vida profesional.
Hoy valoro mucho aquel artículo, el que traduje al inglés, y hacia principios de este año se publicó en el Libertarian Papers.
Allí, como en el Mises Institute, tuve la posibilidad de conocer a importantes personalidades, como Peter Boettke o Mark Skousen, pero fundamentalmente a tres amigos personales como Nicolás Cachanosky, Pablo Iannello y Pía Greene.
El rigor académico que caracterizó a cada uno de los conferencistas me impactó profundamente, y comprendí que las diferencias entre “Chicago y Viena” se podían solucionar en el campo de las políticas públicas.

MS: Recientemente has terminado tu doctorado bajo la dirección de Jesús Huerta de Soto. ¿Podrías contarnos en qué consistió tu tesis doctoral?

AR: Cuando terminé la licenciatura en economía en la UBA, tuve la oportunidad de formalizar mis estudios sobre las ideas de la Escuela Austríaca en un Master en Economía y Administración de Empresas en ESEADE. Allí tuve varios profesores que considero importantes como Gustavo Matta y Trejo, Juan Carlos Cachanosky o Martín Krause, y por allí comenzó a surgir mi interés por los temas que hacen a la macroeconomía.
Cuando completé mis estudios de postgrado, resurgió mi interés en completar mi doctorado en el exterior, algo que desde muy joven venía planificando.
Fue Martín Krause quien me contactó con Jesús Huerta de Soto, y aprovechando que mi hermano vivía (y aun vive) en Madrid, pude viajar y desarrollar mis estudios de doctorado, con quien considero es uno de los principales representantes de la Escuela Austríaca, y quizás uno de los máximos especialistas en el campo de la macroeconomía y la teoría monetaria.
Mi tesis doctoral se tituló “Una posible solución a la observación de Friedman en el marco del estudio de la Curva de Phillips” y el objetivo fue sintetizar la literatura sobre la Curva de Phillips, esto es la relación entre la política monetaria, la inflación y el desempleo, mostrando deficiencias en los enfoques keynesiano y monetarista, y formulando una Curva de Phillips alternativa, de pendiente positiva, fundada en la tradición de la Escuela Austríaca de Economía, y en particular sobre la base de la teoría austríaca de los precios y del capital, la función empresarial, la no neutralidad del dinero, la noción de expectativas subjetivas y la teoría austríaca del ciclo económico.
Hace alrededor de un mes terminé de trabajar en un libro que compilará mi tesis de maestría, mi tesis doctoral y un ensayo que escribí para el homenaje que ESEADE le hiciera a Alberto Benegas Lynch (h). El título del libro será “En Busca del Pleno Empleo” y el subtítulo “Estudios de Macroeconomía Austríaca y Economía Comparada”.
También estoy intentando resumir esta idea de la “Curva de Phillips Austríaca” en un paper de no más de diez páginas. Luego veremos si algún Journal americano está dispuesto a publicarlo.

MS: ¿Podrías contarnos un poco más sobre la idea central de esta Curva de Phillips de pendiente positiva?

AR: Puedo intentar resumirlo. Digamos que partimos de una situación donde hay estabilidad, es decir, inflación cero, y cierto desempleo, de un 8 %. El trade off de la Curva de Phillips, sobre la base de la teoría keynesiana, nos enseña que sería posible mediante la política monetaria, alcanzar el pleno empleo, si aceptamos que se eleve el nivel general de precios. Esto, para el corto plazo, es aceptado por la Escuela de Chicago, y también por la Escuela Austríaca.
El mérito de Milton Friedman fue demostrar con las mismas herramientas que utilizó Phillips, qué ocurriría en el largo plazo, ante esta expansión monetaria y crediticia. Friedman, en representación de la Escuela de Chicago, le enseñó a los economistas, y también a los hacedores de políticas públicas, que el éxito de la política monetaria en alcanzar el pleno empleo, estaba sustentado en una caída del salario real. Enseñó que los agentes económicos no se dejarían engañar por mucho tiempo, y una vez que acomodaran sus expectativas, renegociarían los contratos laborales, y con ello, el nivel de desempleo volvería a su tasa natural. En consecuencia, el resultado de corto plazo podía ser favorable para el empleo, pero en el largo plazo, el efecto se “neutralizará”. La autoridad monetaria puede insistir en aplicar políticas monetarias expansivas, pero lo único que conseguirá es un efecto real de corto plazo, que se neutralizará en el largo plazo. Finalmente, Friedman enseña (como lo hace con el famoso ejemplo del helicóptero), que en el largo plazo, el efecto de la política monetaria es sólo nominal, es decir, sobre los precios.
Lo que intenté hacer con mi tesis fue emular lo que hizo Friedman con la Escuela de Chicago, pero para el caso de la Escuela Austríaca. En definitiva, las ideas centrales de la Curva de Phillips vertical ya habían sido desarrolladas por Irving Fisher hacia principios del siglo pasado.
Veamos entonces la siguiente figura.

La Curva de Phillips Austríaca

La Curva de Phillips Austríaca

Supongamos que partimos del punto A, con un nivel bajo de inflación, y con cierto nivel de desempleo, representado, digamos, en la tasa natural de desempleo. Dicha tasa natural tiene implícitos varios componentes, como la legislación laboral, el salario mínimo, la función de los sindicatos, etc. Para ejemplificar, podríamos decir que se trata de un país cualquiera, con una tasa de desocupación del 8 %.
Dentro de la tradición de la Escuela Austríaca, la única forma de alcanzar una situación de pleno empleo, de modo sostenible, es renunciando a practicar políticas monetarias, al mismo tiempo que habría que ofrecer plena flexibilidad en el mercado de trabajo, es decir, erradicando toda la legislación laboral, incluyendo los salarios mínimos. Si esto ocurre, la economía se trasladaría desde el punto A al punto B*, desarrollando un proceso genuino de formación de capital, que logra aumentar la productividad, y que sería consistente con una leve deflación de precios. Este proceso, desde luego, no se desarrolla de un día para el otro. Sería necesario todo un proceso de ahorro e inversión, lo que implica tiempo.
Los gobiernos tienen, sin embargo, un medio para alcanzar el pleno empleo más rápidamente, que es recurrir a la política monetaria. Como decíamos previamente sobre la base del modelo keynesiano, el gobierno puede pasar desde el punto A al B, recurriendo a la política monetaria, alcanzando el pleno empleo, pero sabiendo que se generará un efecto inflacionario.
Como decíamos, Friedman nos enseñó que el efecto sólo sería de corto plazo, y que retornaría a su tasa natural de desempleo, neutralizando el efecto real en el largo plazo. Pero aquí viene la gran pregunta: ¿Permanecerá la economía en la misma tasa natural del 8 %, o se modificará luego de la etapa de auge en la que se alcanzó el pleno empleo, y el proceso de reajuste posterior? ¿Es el efecto realmente neutral en el largo plazo?
Aquí me apoyo en la tradición de la Escuela Austríaca, para explicar que, ceteris paribus, la economía alcanzará un nivel de desempleo mayor que aquel del inicio del ciclo. La explicación es sumamente lógica y sencilla para un economista austríaco, pero abre muchas incógnitas para el paradigma dominante.
La Teoría Austríaca del Ciclo Económico, desarrollada por Ludwig von Mises y Friedrich A. von Hayek, y que ha recibido ya numerosos aportes, nos enseña que el efecto en el largo plazo es no neutral sobre la actividad económica, el empleo y los salarios, y que el proceso de auge (boom) y la posterior crisis y depresión (bust), deja como consecuencia, un achicamiento (horizontal y vertical) de la estructura productiva, que en definitiva, es consistente con una caída del salario real de los trabajadores.
Podemos decir que ceteris paribus, es decir, suponiendo que la legislación laboral y el salario mínimo permanecen en el mismo nivel que al inicio del ciclo, ahora lleva a más trabajadores a estar por debajo de su nivel, y en consecuencia, el desempleo se incrementa.
Lo cierto es que empíricamente, ante cada crisis y depresión, los gobiernos no sólo no flexibilizan el mercado laboral, sino que le agregan mayores rigideces, como la conocida doble indemnización o incluso la prohibición por parte de los empleadores de despedir personal. Tales políticas impiden a la economía hacer el reajuste necesario, que para los austríacos implica que muchos trabajadores se desplazan desde sectores más intensivos en capital hacia sectores más cercanos al consumo, más intensivos en mano de obra.
En la figura que expusimos, es cierto que la economía retorna a su tasa natural, pero debemos destacar que esta tasa de desocupación tiene poco de “natural” ya que lleva implícita toda una serie de rigideces en el mercado laboral, que son ajenas al mercado.
Para la Escuela Austríaca el efecto no es sólo nominal, sobre los precios, sino que el desempleo aumenta, desde el punto B hasta el punto C, el que es mayor al punto A inicial. Si el gobierno insiste en aplicar políticas monetarias y crediticias expansivas, entonces dará comienzo a un nuevo ciclo, el que llevará a la economía a un nivel de desocupación cada vez mayor, alcanzando quizás el punto D, en el corto plazo, para luego instalarse en el punto E, una vez que se complete el nuevo ajuste.
Llegamos así a dos conclusiones: en el marco del modelo, que la Curva de Phillips debiera ser de pendiente positiva; en el marco de la política económica, que el gobierno no debe aumentar las sumas dinerarias si lo que está buscando es un proceso genuino de crecimiento y desarrollo económico. En definitiva, como nos enseñara Mises, el gobierno siempre alcanza precisamente los resultados contrarios a los que buscaba.

* Publicado originalmente en la Revista Digital Orden Espontáneo Nº 2 Julio 2009. Los detalles de edición, incluído el gráfico de la Curva de Phillips Austríaca, se encuentran en la misma.


A %d blogueros les gusta esto: