Archive for 26 noviembre 2009

Seminario Internacional. Derrumbando los muros de América Latina

noviembre 26, 2009

Seminario Internacional. Derrumbando los muros de América Latina: Autoritarismo, pobreza y atraso

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Ostrom: por qué deberían alegrarse quienes valoran la libertad

noviembre 25, 2009

Por Peter Boettke.*

Elinor Ostrom es la primera mujer en ganar el Premio Nobel de Economía. También es una de las pensadoras más iconoclastas en ganar el premio. Compartió el Nobel con Oliver Williamson. El trabajo de la profesora Ostrom se centra en los mecanismos de auto-gobierno que operan en diferentes sociedades.

Su curiosidad intelectual la llevó a estudiar economías públicas locales -en particular la provisión municipal de servicios de policía, la gestión de suministros de agua, acuíferos, silvicultura, y el desarrollo en el mundo menos avanzado-. Su marco teórico de análisis parte de un modelo de elección racional humana hacia un análisis institucional con bases históricas. Ella estudia las reglas que gobiernan el comportamiento de los individuos en sus interacciones tanto con la naturaleza como entre ellos mismos.

Sus colegas en la Universidad de Indiana la describen como “humilde y muy trabajadora”, y otro ganador del Premio Nobel, Vernon Smith, la califica como una “erudita destacable” con un apasionado deseo de entender las sociedades humanas en todas sus variedades.

Antigua presidenta de la Public Choice Society y de la American Association of Political Science, Ostrom es también una de las profesoras más queridas en la academia. El Workshop in Political Theory and Policy Analysis (Taller en Teoría Política y Análisis de Políticas) de la Universidad de Indiana que co-dirigía con su marido, Vincent, es quizás el modelo ideal para un centro de investigación y de educación para el postgrado.

Pero, ¿qué aprendemos de sus estudios? Yo diría que aprendemos al menos tres puntos principales de estilo y sustancia. Primero, buena parte del discurso político y económico en el último siglo ha estado dominado por un debate entre defensores de los mercados perfectos y entre defensores de los planificadores centrales perfectos.

Por un lado, la demostración de los fallos del mercado iban acompañados por una insistencia en que el gobierno proporcionaría los correctivos necesarios. Ostrom era una de las principales pensadoras en las ciencias sociales en decir: “Espera. Los mercados pueden fallar, pero las soluciones del gobierno también podrían no funcionar”. Uno siempre debe recordar que Elinor y Vincent Ostrom son representantes fundacionales de la teoría de la Public Choice (Elección Pública). Pero los Ostroms fueron más allá de simplemente demostrar la posibilidad del fallo del gobierno.

Smith versus Hobbes

Esto nos lleva al segundo punto. En la historia del pensamiento político y económico la fuente del orden social se ha atribuido o bien a la mano invisible de la coordinación del mercado (Smith) o a la visible mano del control estatal (Hobbes). Quizás una de las mejores maneras de entender el trabajo de Elinor Ostrom es verlo como una forma de resolver un problema Hobbesiano mediante una solución Smithiana.

Esto quizás sea un poco rebuscado, pero no mucho. Su trabajo sobre las economías públicas locales y los recursos de uso común se centra en “reglas en uso” (en contraste con “reglas en forma”) reales sobre las que los individuos descentralizados y los grupos confían para hacer decisiones y coordinar su comportamiento para superar dilemas sociales.

Su mensaje es optimista sobre el poder de auto-gobierno para salir con éxito incluso en situaciones difíciles. Como mi colega Alex Tabarrok dice, ella ve cómo, a través de varias asociaciones voluntarias, los grupos transforman la situación de los recursos de uso común de una “tragedia de los comunes” a una “oportunidad de los comunes”.

La teoría económica tradicional defiende que los bienes públicos no pueden ser provistos a través del mercado. La teoría de la Public Choice tradicional defiende que el gobierno a veces falla en proveer soluciones. Ostrom muestra que los grupos descentralizados pueden desarrollar varios sistemas de reglas que permitan hacer surgir la cooperación social a través de la asociación voluntaria.

Un punto con el que a veces se tropiezan los lectores es que Ostrom con frecuencia se centra en situaciones donde la tecnología de trocear la propiedad en lugares privados no existe. En estas situaciones estudia el proceso de toma de decisiones colectiva, pero no estatal, sobre recursos de uso común.

Mientras que las soluciones de propiedad privada no se emplean en estos casos, las “reglas de uso” que operan consiguen lo que la propiedad privada hubiera conseguido. Encontramos reglas que limitan el acceso y que hacen a los individuos en el grupo responsables por su mal uso del recurso.

Encontramos también cómo esas reglas se hacen cumplir. En resumen, el análisis debe mirar tanto a la forma como a la función de las reglas en una variedad de situaciones sociales. Hay una diversidad de instituciones en funcionamiento en sociedades diferentes que fomentan la cooperación voluntaria.

Como científicos sociales, tenemos que ser capaces de entenderlas. Hay reglas que están en uso, reglas que están formuladas pero no en uso, reglas que dicen una cosa pero en la práctica hacen otra diferente, y reglas que se ajustan muy bien al uso, forma, y función.

Ostrom ha insistido en que los científicos sociales deben entender las reglas que gobiernan el comportamiento humano -tanto la forma en que interactuamos el uno con el otro como la forma en que interactuamos con la naturaleza-. Algunos sistemas de reglas fomentan la mejora humana a través de la promoción de la cooperación social voluntaria y la creación de riqueza; otros obstaculizan el progreso humano asegurando la violencia y la pobreza. Es realmente así de simple, y así de profundo.

Los fundamentos del orden social de un pueblo libre yacen en el auto-gobierno, no en la autoridad gubernamental y el poder centralizado. La toma de decisiones descentralizada que forma los dilemas sociales locales a los que la gente real se enfrenta, que moviliza los incentivos dentro de una estructura de reglas local, y que utiliza el conocimiento local, es como el proceso de desarrollo institucional asegura que el auto-gobierno sea efectivo, permitiendo que los seres humanos falibles gestionen razonablemente recursos escasos y las relaciones entre ellos mismos.

Entendiendo sociedades diversas

El punto último que quiero enfatizar relacionado con la investigación de Ostrom es un mensaje metodológico. El trabajo de Elinor es humanista y científico. Ella está intentando entender las sociedades humanas en toda su variedad. Para hacerlo tuvo que acercarse personalmente al objeto de estudio mismo: desde el gobierno local en California a sistemas de irrigación en Nepal -y todo lo que hay entre medio-.

Su campo de trabajo en la economía política está guiado por la lógica de la elección humana. Ella describe su programa de investigación como “un enfoque del comportamiento a la teoría de la elección racional de la acción colectiva”. Si le quita el lenguaje académico, se traduce en un programa de investigación que comienza con los seres humanos y sus propósitos y planes, y acaba con su búsqueda a trancas y barrancas para encontrar soluciones voluntarias a difíciles dilemas sociales a través de normas, convenciones, y reglas.

Permítanme concluir volviendo al título del artículo: ¿Por qué debería alegrarse la gente que se interesa por la libertad en la elección de este premio? Hay una importancia ideológica en el trabajo de Elinor Ostrom. Ella no lo ha destacado en su trabajo, pero Vincent se ha introducido en el campo de la filosofía social.

Mi libro suyo favorito es The Meaning of Democracy and the Vulnerabilities of Democracies (1997). En ese trabajo Vincent se pregunta por cuáles son las precondiciones para una ciudadanía autónoma. Responde que una sociedad autónoma debe estar compuesta de ciudadanos plenamente capaces de adoptar “las preocupaciones del pensar y los problemas del vivir”.

Desafortunadamente, las maquinaciones de la política democrática -con la manipulación de los grupos de interés, el intercambio de favores, la búsqueda de rentas, y el objetivo del voto- tienden a minar la capacidad de auto-gobierno entre un pueblo.

Nada en esto debería ser interpretado como determinantemente pesimista. El mensaje es que la esperanza se encuentra no en el Estado sino en la gente. Una sociedad de individuos libres y responsables que son capaces de formar asociaciones voluntarias, resolverá los dilemas sociales que confronta por medios del auto-gobierno.

Nadie ha hecho más que Elinor Ostrom, tanto en su investigación como en su capacidad docente y mentora en el Workshop in Political Theory and Policy Analysis para ayudarnos a entender las reglas e instituciones de auto-gobierno que trabajan para fomentar la cooperación en una amplia variedad de sociedades.

Y nadie ha hecho más para alertarnos sobre el daño que los gobiernos pueden hacer cuando intentan imponer desde fuera reglas extrañas sobre las gentes locales -especialmente cuando sus propios sistemas ya están encarando dilemas sociales propios-.

Elinor exige que entendamos y respetemos la diversidad institucional en nuestro mundo, para ver el ingenio y sabiduría existente en las soluciones locales, la creatividad empresarial y el emprendimiento de los individuos a lo largo y ancho del mundo desarrollado y menos desarrollado.

Trascendiendo los viejos debates en la ciencia social y las políticas públicas, el trabajo de Elinor Ostrom subraya la riqueza del ambiente institucional y las soluciones creativas que surgen cuando los individuos son libres para formar asociaciones y trabajar dentro de una red de reglas informales que fomentan la responsabilidad individual y colectiva.

La investigación de Elinor Ostrom nos abre una ventana hacia el diverso mundo de asociaciones que no encajan perfectamente en las categorías de “mercado” o “Estado” pero que aun así son esenciales para la cooperación social próspera y pacífica.

*Peter Boettke es el subdirector del James M. Buchanan Center for Political Economy, investigador senior del Mercatus Center, y profesor de economía de la George Mason University. Es co-autor, junto a Paul Dragos Aligica, de Challenging Institutional Analysis and Development (2009), un libro sobre el trabajo de Elinor y Vincent Ostrom. También participa regularmente, junto a otros economistas, en el blog The Austrian Economists.

Artículo publicado en la Revista Digital Orden Espontáneo de octubre de 2009.

Hayek versus los expertos en desarrollo

noviembre 20, 2009

Por William Easterly.*

Introducción

Esta noche nos encontramos en un momento similar a aquel en que Hayek escribió El camino de servidumbre en 1944. En ese entonces, como ahora, un gran colapso financiero fue visto como el fracaso de la libertad. En realidad, las cosas eran incluso peores en ese entonces para el punto de vista de Hayek. Luego de la Gran Depresión, muchos señalaron el aparente éxito de la industrialización planificada centralmente en la Unión Soviética en superar en rendimiento a los mercados. Como Hayek escribió en 1944, la democracia casi no existía aparte de unas pocas sociedades que hablaban inglés. Aún en EE.UU., las personas indicaban el aparente éxito de la planificación estatal, impuesta desde arriba, para la producción de armas en tiempos de guerra. Bajo estas circunstancias, Hayek sabía que sería caricaturizado como un ideólogo de derecha, aunque sus ideas no encajaban en el rancio debate partidario acerca de los mercados versus el Estado. Él argumentó que el mejor sistema a largo plazo dependía de la creatividad de los individuos ubicados en la base de la pirámide productiva, quienes gozaban tanto de libertad política como económica. De la manera que describiré abajo, Hayek consideró que el Estado y el mercado funcionan mejor cuando son el resultado de desarrollo espontáneo de abajo hacia arriba, con nadie a cargo.

Se requirió de coraje para criticar al control desde arriba hacia abajo luego de las calamidades tenebrosas de la Gran Depresión: aún así la visión de Hayek sería reivindicada por los eventos subsecuentes. ¿Cuántos de nosotros mostraremos un coraje intelectual similar en medio del colapso financiero de hoy?

Los expertos en desarrollo

Hayek no habló de esto en ese momento, pero sus advertencias acerca del avance de la planificación de arriba hacia abajo tal vez fueron más relevantes en el llamado Tercer Mundo. Desafortunadamente el campo de estudio llamado economía de desarrollo nació en el momento en que más se dudó de la libertad individual. Como resultado, los economistas concibieron al desarrollo desde el principio—y aún hoy lo conciben así a un extremo que da susto—como un proceso de arriba hacia abajo conducido por expertos en desarrollo que operan con un cheque en blanco.

Los expertos en desarrollo “de arriba hacia abajo” demostrarían estar equivocados una y otra vez. Aún así la concepción del desarrollo como un proceso de arriba hacia abajo comprobaría ser resistente al fracaso, por razones que también intentaré describir.

En sus principios la idea predominante era la del Gran Empuje. En las décadas de los cuarenta y cincuenta se pensaba que las naciones del Tercer Mundo estaban “atrapadas en la pobreza” ya que ésta generaba un círculo vicioso de excesivo crecimiento de la población, mala salud, analfabetismo, pésima infraestructura y pocos ahorros. La respuesta, de acuerdo a economistas de desarrollo tales como Sir Arthur Lewis, era una inyección gigante de ayuda externa—el “gran empuje”—para pagar inversiones en todas estas áreas de una vez por todas. Se pensó que algunos países eran más difíciles de desarrollar que otros. A principios de la década de los sesenta, el Banco Mundial ridiculizó a un país que carecía de recursos diciendo que era poco probable que este lograra siquiera un éxito modesto en exportar. Al mismo tiempo, el experto en desarrollo Gunnar Myrdal también advirtió acerca de otro país, diciendo que el crecimiento de la población era un “problema explosivo”. El nombre del primer país es Corea del Sur. El segundo es Singapur. Y no es que los expertos en desarrollo siempre fueron pesimistas: El Banco Mundial dijo en 1958 de otra nación que su “potencial se compara favorablemente con aquellos de otros países en el sureste de Asia”. Ese país es Myanmar.

Al igual que con las predicciones acerca de los países, el desempeño de los expertos en desarrollo no mejoró con las predicciones generales. Sir Arthur Lewis y otros tenían un modelo muy particular de cómo la ayuda externa aumenta el crecimiento que nos permite ser precisos acerca de cuánto crecimiento ellos esperaban por una determinada cantidad de ayuda externa. Para un cuarto de los países que han recibido la mayor cantidad de ayuda a lo largo de los últimos cuarenta y cinco años, la predicción era que su ingreso per cápita aumentaría desde alrededor de $500 por persona en 1960 a más de $5.000 por persona hoy. Este aumento de más de 1.000% fue más que superado por unos pocos países que recibieron poca ayuda con niveles de pobreza similares a otros que recibieron ayuda considerable. Tal fue el caso de Corea del Sur, la cual aprovechó las oportunidades en el mercado creadas por el boom global en el comercio internacional luego de la Segunda Guerra Mundial. Ahí quedó la idea de que estas naciones estaban “atrapadas en la pobreza”. Mientras tanto, los países que recibieron mucha ayuda externa no llegaron a los $5.000 por persona; su ingreso hoy todavía es de $500. Hasta ahí llegó la idea del Gran Empuje. Cuando las predicciones de una teoría fracasan, la teoría queda descartada. Qué tragedia que ideas así de fracasadas condenaron a tanta gente a continuar en la pobreza.

¿Es posible el desarrollo planeado?

Hayek no escribió mucho acerca de desarrollo, pero su defensa de los mercados y la crítica a la planificación central fueron muy relevantes para estos debates. En un artículo clásico de 1945, Hayek indicó que ningún planificador central desde arriba podía de alguna manera tener suficiente información para asignar los recursos y provocar el funcionamiento de las fábricas. Un sistema descentralizado, con flujo de información de abajo hacia arriba, permitía que cada individuo utilice su conocimiento de cientos de diminutos factores locales y problemas imprevistos de tal forma que haga que su proyecto funcione y que sus acciones sean coordinadas con otros a través de los precios del mercado—que señalan a todos cuáles productos son abundantes y cuáles escasos.

Lo que Hayek correctamente llamó una “maravilla” era un sistema de abajo hacia arriba que nadie tiene que dirigir o siquiera comprender para que funcione. Como Hayek dijo en 1945: “aquellos que claman por una dirección ‘consciente’. . . no pueden creer que cualquier cosa que haya evolucionado sin diseño (e incluso sin nuestro entendimiento) debería resolver problemas que no deberíamos ser capaces de resolver conscientemente”.

Hubo economistas de desarrollo que entendieron en ese entonces la importancia de la libertad individual en el desarrollo, tales como el economista sudafricano Herbert Frankel y el economista inglés-húngaro P.T. Bauer. Desafortunadamente, hay más recompensas para las malas ideas en la economía del desarrollo que para las buenas. Arthur Lewis y Gunnar Myrdal ambos ganaron un Premio Nóbel. P.T. Bauer fue descalificado como un herético, y el pobre Herbert Frankel fue ignorado y luego olvidado por completo. Yo vengo a hablar aquí ante ustedes orgullosamente aspirando a ser el Herbert Frankel de esta generación.

Esto no es una manera de decir que los economistas de desarrollo no eran capaces de cambiar con los sucesos. En la década de los ochenta, las ideas de libre mercado finalmente empezaron a ganar aceptación entre algunos economistas de desarrollo debido al fracaso de la ayuda externa y al éxito de los tigres asiáticos. Aún así, paradójicamente, estos mismos economistas de desarrollo no renunciaron a su técnica de planificar desde arriba hacia abajo. Solamente recitar las palabras “mercados libres” no lo absuelve a uno de ser un planificador. Como la cita de Hayek acaba de señalar, los mercados evolucionan de abajo hacia arriba sin ningún diseño consciente. Con poco conocimiento de las medidas, la política, o las instituciones locales los burócratas del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial impusieron sus propios diseños de transición hacia un mercado libre en África, Latinoamérica y el Medio Oriente en la década de los ochenta y la de los noventa.

Estos intentos se volvieron aún más absurdos con la caída del Muro de Berlín y la imposición de la “terapia de shock” sobre Europa Oriental y la antigua Unión Soviética, en un intento de gran envergadura por parte de los mismos burócratas de convertir en un solo golpe a una economía comunista en una capitalista. Jeffrey Sachs fue el padre intelectual de la terapia del shock. De nuevo, los críticos estuvieron en la minoría. Peter Murrell de la Universidad de Maryland y John McMillan de Stanford indicaron los sorprendentes vacíos de los terapeutas del shock. Como lo resumió McMillan, “si hubiésemos podido planear las reformas, entonces hubiésemos podido planificar la economía”.

En los ochenta y noventa, el crecimiento en el PIB per cápita fue de cero en África, Latinoamérica y el Medio Oriente, y las repúblicas de la antigua Unión Soviética experimentaron una de las peores depresiones en la historia económica. La reacción luego de tal fracaso de estas mal llamadas “reformas de libre mercado”, impuestas por extranjeros, fortalecieron a figuras xenófobas y anti-libertad como Hugo Chávez de Venezuela, Evo Morales de Bolivia, Robert Mugabe de Zimbabwe y Vladimir Putin de Rusia.

Pero una vez más, estar en lo correcto conseguía poca recompensa: Murrell y McMillan fueron ignorados, mientras que Jeffrey Sachs se convirtió en un célebre economista a pesar del fracaso de la terapia del shock. Jeffrey Sachs consiguió aún más fama por su método de planificación desde arriba hacia abajo cuando redescubrió las ideas fracasadas hace más de 50 años acerca de las naciones atrapadas en la pobreza y el Gran Empuje de ayuda externa en el nuevo milenio. Estas ideas atrajeron a muchos, mientras que la libertad individual volvió a pasar de moda en el desarrollo; Sachs hasta se ganó el apoyo de estrellas de cine. Sachs citaba el apoyo de Hayek a sus ideas, pero desafortunadamente su apoyo no venía de Friedrich Hayek sino de Salma Hayek.

El orden espontáneo y la mente humana

¿Cómo es que el método de arriba hacia abajo todavía domina la economía del desarrollo a pesar de cincuenta años de predicciones fracasadas por parte de los expertos en desarrollo? Hay muchas razones, pero una que yo creo que es particularmente interesante es que nuestros cerebros están hechos para creer en la planificación desde arriba hacia abajo. El filósofo Daniel Denett argumenta que la evolución humana favoreció esa manera “intencional” de pensar. En cuanto a evolución, ver el comportamiento intencional de todos los animales era beneficioso. Cuando veías a un león moverse, podías apartarte si entendías que este pretendía comerte. Cuando veías a un grupo de cavernícolas de la cueva de al lado acercándose a ti con antorchas y bates, podías defenderte más efectivamente si veías a este grupo con una agenda específica, tal como matar a tus hombres y robar tus mujeres. Los cavernícolas que vieron acción intencional en todas partes sobrevivieron. Los que no, murieron.

Así que ahora tal vez podemos entender las aseveraciones de aquellos que le atribuyen el mal a los procesos espontáneos, tales como los manifestantes anti-globalización que dijeron en 2002 que los líderes corporativos se reúnen en “encuentros de alto nivel” para “delinear el camino de la globalización en nombre de las ganancias privadas”. Donde hay desigualdad en las economías de mercado, la gente cree que alguien pretendió empobrecer a las personas más pobres. Donde hay emprendedores que actúan de manera espontánea y de esa manera crean trabajos y al mismo tiempo destruyen otros, los recientemente desempleados muchas veces creen que alguien conspiró para quitarles su trabajo. Con nuestro antepasado cavernícola, es difícil entender que ninguna persona pretende los buenos o los malos resultados. Otro Premio Nóbel, Kenneth Arrow (alguien que, a diferencia de Hayek, no es visto como un ideólogo de derecha), dijo: “La noción de que a través del funcionamiento de un sistema entero los efectos podrían ser muy diferentes y hasta opuestos a las intenciones es seguramente la contribución intelectual más importante que el pensamiento económico ha hecho al entendimiento general de los procesos sociales”.

La idea que el orden espontáneo no está diseñado o pretendido por alguien se ha vuelto mucho más comprensible en nuestros días de lo que era en los tiempos de Hayek. Ahora nos damos cuenta de que cosas tan diversas como el Internet, el lenguaje, la evolución biológica, las redes sociales, e incluso los peatones caminando en una acera sin tocarse son órdenes espontáneos, con nadie a cargo. Ver el absurdo de la planificación central en estas situaciones ilustra cuán espontáneos estos son: ¿Qué tan bien crees que funcionaría tener un planificador central que nos asigne a nuestros amigos y parejas? ¿Qué tan bien crees que funcionaría que el Departamento de Caminar de Manhattan nos de a cada uno, cada mañana, nuestros caminos precisos dentro de la acera para que no nos golpeemos? Pero cuando persiste la manera de pensar de los cavernícolas de ver a los resultados como pretendidos por alguien, incluso los órdenes de abajo hacia arriba y espontáneos tales como los mercados, siempre se favorecerá la acción de arriba hacia abajo e intencional por parte de expertos que tratan de mejorar los resultados.

Hayek intentó contrarrestar este sesgo indicando qué tanta incertidumbre radical hay en la vida económica, la cual no es posible de procesar por un economista viendo las cosas desde arriba. Por ende, se necesita búsquedas descentralizadas e independientes de todo tipo de éxito por parte de individuos altamente informados y motivados. Él lo puede decir mejor que yo:

La interacción de individuos, que poseen diferente conocimiento y diferentes puntos de vista, es lo que constituye la vida del pensamiento. El crecimiento de la razón es un proceso social basado en la existencia de tales diferencias . . . [S]us resultados no pueden ser previstos . . . . [N]o podemos saber qué opiniones asistirán en este crecimiento y cuáles no.

Y

La libertad es esencial para dar lugar a lo imprevisible e impredecible; la queremos porque hemos aprendido a esperar de ella la oportunidad de realizar muchos de nuestros objetivos . . . . Confiamos en los esfuerzos independientes y competitivos de muchos para inducir la existencia de lo que querremos cuando lo veamos.

La manera en que países fueron exitosos en desarrollarse es a menudo encontrando un gran éxito en los mercados de exportación. Es imposible predecir cuál será el gran éxito. Por eso se necesitan los “esfuerzos independientes y competitivos de muchos” a los cuales Hayek se refería. ¿Quién hubiera previsto que las flores de Kenya capturarían 40 por ciento del mercado europeo que provee a aquellos hombres románticos que llevan flores a casa para sus esposas? Podría decirse lo mismo de los trajes de algodón para mujeres fabricados en Fiji (42 por ciento del mercado estadounidense), de los muelles flotantes hechos en Nigeria (84 por ciento del mercado noruego), de los circuitos electrónicos integrados de las Filipinas (71 por ciento del mercado mundial), o de los jets regionales hechos en Brasil (Embraer ahora tiene 22 por ciento del mercado mundial). El éxito más importante en las exportaciones de Egipto, representando 30% del total de sus exportaciones, son cerámicas de baño, de las cuales 93 por ciento van a Italia. ¿Puede usted imaginarse a un experto en desarrollo diciéndole a los egipcios, “¡El secreto es exportar inodoros a Italia!”?

El desarrollo es impredecible

¡Hayek correctamente predijo que el desarrollo sería impredecible! Esto podría sonar contradictorio, pero esta es una hipótesis genuinamente observable, como la predicción de la teoría de mercados eficientes de que nadie puede, año tras año, predecir la bolsa. Las tasas de crecimiento económico satisfacen la hipótesis anteriormente mencionada, no solamente las anécdotas mencionadas antes, pero también en investigaciones realizadas por mí y por otros que han descubierto que el crecimiento económico rápido rara vez persiste. China e India son los que crecen rápido ahora pero eran los que crecían lento en la década de los sesenta y la de los setenta; Brasil y Costa de Marfil crecían rápido en esa época pero han tenido crecimiento bajo desde 1980. El análisis estadístico sugiere que el crecimiento económico rápido en el corto plazo está determinado principalmente por factores transitorios que no pueden ser previstos. Incluso un mercado completamente libre tendrá intervalos variables de alto crecimiento durante períodos en los que los empresarios tienen mucho éxito y de bajo crecimiento cuando hay escasez de éxitos.

De esta manera la diferencia entre los sistemas exitosos de abajo hacia arriba que protegen la libertad individual y los sistemas que restringen la libertad no puede observarse de manera clara en las tasas de crecimiento a lo largo de períodos limitados, o incluso en períodos de hasta una década. Esta dificultad es explotada por los críticos de la libertad, quienes fácilmente pueden citar un ejemplo de un país no libre con crecimiento rápido (China es el actual favorito). De hecho, las tasas de crecimiento son tan volátiles que los expertos pueden comprobar casi cualquier teoría de desarrollo económico con un ejemplo de un país con crecimiento económico alto que también posee una política económica del agrado del experto. Estos argumentos son el equivalente intelectual de un apostador en Las Vegas que le atribuye su racha de buena suerte a las medias que tenía puestas en ese momento, y luego seguirá usando sus cada vez más apestosas medias en un intento fútil de reproducir esa suerte.

La diferencia entre los sistemas libres y no libres aparece en comparaciones a largo plazo, como en el nivel de ingreso per cápita. El hecho relevante acerca del desempeño de China a largo plazo es que su ingreso per cápita todavía está en la posición 122 en el mundo, detrás de Albania, Ecuador, Gabón, Jamaica, y Surinam, y es un décimo de lo que es el de Estados Unidos. Los niveles de ingreso per cápita están fuertemente correlacionados con las medidas de libertad económica y política, y las técnicas estadísticas sugieren que esta correlación es causal: la libertad causa la prosperidad. Corea del Norte ha tenido periodos de alto crecimiento, pero sería difícil descartar el argumento a favor de la libertad por la gran diferencia que existe hoy en ingreso per cápita, salud y nutrición entre los libres coreanos del sur y los esclavizados coreanos del norte.

La libertad individual

El último intento que nosotros los expertos en desarrollo necesitamos para encontrar empleo es que aceptemos que la libertad individual es el mejor sistema, y también decir que se necesitan expertos en desarrollo para diseñar las reglas que permiten la libertad individual. Es cierto que la libertad necesita de las reglas gubernamentales que protejan la propiedad privada, hagan respetar los contratos, prevengan el fraude y el robo, y muchas otras normas de buen comportamiento que hacen posible el trato entre individuos. Pero eso no significa que los expertos necesitan diseñar las reglas gubernamentales desde arriba hacia abajo. El último y posiblemente el más importante descubrimiento de Hayek fue que las reglas gubernamentales en un libre mercado no son diseñadas, evolucionan de abajo hacia arriba. Como lo dijo Hayek: “El valor de la libertad consiste principalmente en la oportunidad para el crecimiento de aquello que no ha sido diseñado, y el funcionamiento beneficioso de una sociedad libre depende en gran parte de la existencia de instituciones creadas libremente”.

¿Cómo crecen las instituciones libremente? Aquí pienso que los economistas han descubierto más cosas desde el tiempo en que Hayek escribió, aunque todavía tenemos mucho que aprender. Ahora tenemos la “teoría de juegos”, la cual puede describir un resultado en el cual cada uno de nosotros está de acuerdo con respetar los derechos de propiedad y contratos de todos los demás. Cualquiera que hace trampa o roba puede ser castigado con el ostracismo social, el cual carga la penalidad adicional de exclusión de contratos lucrativos en el futuro con otras personas. La norma social se estabilizará alrededor del respeto a la libertad individual que trata a los individuos tanto como merecedores de los frutos de su propio esfuerzo así como también responsables de cualquier costo que ellos impongan sobre el resto de nosotros. Desafortunadamente, también hay otro equilibrio. Si la trampa y el robo empiezan a ser aceptados ampliamente como algo normal, y cada individuo espera vivir de todos los demás, entonces tal sociedad puede quedarse estancada en un resultado de desconfianza y puede que no sea capaz de alcanzar la norma de la libertad. De hecho, las diferencias internacionales como respuesta a la pregunta de la Encuesta Mundial de Valores de que si los individuos debieran responsabilizarse por sí mismos (lo más cercano que este cuestionario llegó a la libertad individual) son pistas excelentes para saber qué sociedades de hecho tienen un libre mercado e instituciones democráticas. Por supuesto, se necesita un gobierno que pase leyes para hacer respetar las reglas, pero los buenos gobiernos simplemente formalizan las normas sociales que vienen de abajo y que respetan la libertad, la cual en gran parte causa el respeto a las reglas.

¿Qué explica las diferentes normas sociales en diferentes países? Aquí, francamente, ni Hayek ni los investigadores de hoy han llegado a una respuesta completamente satisfactoria. Probablemente, accidentes históricos importan: Un estudio reciente encuentra más desconfianza en regiones de África donde individuos fueron traicionados y vendidos como esclavos durante los siglos cuando existía ese mercado. Pero Hayek también sugirió que las reglas y normas están en sí sujetas al proceso evolutivo de supervivencia de los más aptos (tal vez el proceso es más lento de lo que quisiéramos). ¡Los individuos en sociedades pobres sin libertad que ven la conexión entre la libertad y la prosperidad van a querer libertad!

Ahora, un rol claro para los expertos en desarrollo: Pueden intentar acelerar el proceso evolutivo convenciendo a los individuos alrededor del mundo de cómo un sistema de abajo hacia arriba funciona a largo plazo cuando la gente valora la libertad individual.

Estos beneficios no son abstractos: Como una porción de las naciones con libertad económica y/o política ha tenido una tendencia constante hacia arriba desde 1970, la tasa global de pobreza se ha reducido por dos tercios. Para el ciudadano de Kenya empleado en exportar flores a Europa y para el egipcio empleado en la exportación de inodoros a Italia, el libre comercio no es una abstracción.

Tenemos ejemplos similares de cómo escapar de la pobreza en nuestra propia historia. En 1927, un bebé llamado Nathan nació en el Tercer Mundo de Estados Unidos, Virginia del Oeste. Su padre, un inspector de tala de madera mal pagado, murió de tuberculosis cuando el niño tenía dos años. Su madre, llamada Dora, se quedó a cargo de dos niños en Virginia del Oeste durante los peores momentos de la Gran Depresión. Si alguna vez hubo un círculo vicioso de la pobreza, este era uno. Pero Dora trabajó tan duro que fue capaz de mandar a Nathan a la Universidad de Virginia del Oeste (WVU, por su nombre en inglés). Nathan también continuó trabajando duro en varios trabajos hasta que pudo financiar su retorno a WVU para obtener un doctorado en biología. Se fue de Virginia del Oeste debido a una exitosa carrera como profesor de biología, para darles a sus hijos un estilo de vida de clase media. Yo debería saberlo porque yo fui uno de esos niños; Nathan es mi padre. Yo dedico este premio Hayek esta noche a mi padre, como agradecimiento por haber hecho realidad el sueño americano para nuestra familia.

Con tantos ejemplos inspiradores, les debemos a los pobres en todas partes del mundo la defensa de los valores de la libertad individual, los cuales le ofrecen al mundo la última y mejor esperanza de acabar con la pobreza.

Yo cerraré parafraseando a mi político favorito de EE.UU. que amaba la libertad, Abraham Lincoln:

Somos, nosotros, los vivos, los que debemos dedicarnos aquí a la tarea inconclusa que, aquellos que vinieron antes que nosotros, avanzaron tan noblemente. Somos los vivos los que debemos dedicarnos aquí a la gran tarea que aún permanece ante nosotros—que resolvamos aquí, firmemente, que este mundo tendrá un nuevo nacimiento de libertad—y que el desarrollo del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparecerá de la Tierra.

* William Easterly es profesor de economía en New York University y co-director del Instituto para Investigaciones de Desarrollo de la misma universidad. Easterly es autor de The White Man’s Burden: Why the West’s Effort to Aid the Rest Have Done So Much Ill and So Little Good (2006). Este es el discurso que Easterly dio al recibir el Premio Hayek del Manhattan Institute el 23 de octubre de 2008.

Artículo publicado en la Revista Digital Orden Espontáneo de octubre de 2009.

Presentación del Libro “Los secretos de la valija”

noviembre 18, 2009

El libro Los secretos de la valija, recoge la investigación de Hugo Alconada Mon sobre el caso Antonini que le valió el premio a la Excelencia Periodística 2009 de la Sociedad Interamericana de Prensa y una mención especial de Transparencia Internacional y el Instituto Prensa y Sociedad (Ipys). Su trabajo revela los pormenores del escándalo que sacudió desde sus inicios la presidencia de Cristina Kirchner y aporta detalles sobre cómo el empresario venezolano Antonini Wilson buscó la protección del FBI a cambio de revelar el destino de la maleta decomisada: la campaña electoral de la presidenta argentina. La investigación también echó luz sobre la petrodiplomacia de Hugo Chávez: otros vuelos coordinados por Venezuela que recorrieron el mundo en busca de voluntades para hacer ingresar a Hugo Chávez al Consejo de Seguridad de la ONU en reemplazo de nuestro país.

Un Economista Singular. Entrevista a Ivo Sarjanovic. 2da parte.

noviembre 9, 2009

Ivo Sarjanovic es Vicepresidente de Cargill International Suisse (CISA) con sede en Ginebra. Se desempeña actualmente como Gerente Mundial de Trading de Soja y como Gerente de la Unidad de Negocios Agrícolas de África y Medio Oriente.

Ivo Sarjanovic

A pesar de que profesionalmente proviene de la actividad empresarial, nunca se ha desvinculado del ámbito académico, y menos aún de la Escuela Austríaca de Economía. Se destaca su colaboración en importantes obras de esta tradición de pensamiento, como “Tiempo y Dinero” de Roger Garrison y la biografía de Ludwig von Mises “El último caballero del liberalismo” elaborada por Jörg Güido Hülsmann. Asimismo, ha escrito artículos muy importantes y recientemente ha participado del “Ciclo Anual de Conferencias: La Escuela Austríaca de Economía” que se realiza en la ciudad de Rosario (Argentina) con su exposición “El mercado como proceso”.

Esta entrevista es una humilde forma de homenajear a alguien que, a pesar de la distancia, contribuye diariamente al crecimiento de la Escuela Austríaca a nivel teórico y a su difusión, particularmente en la ciudad de Rosario, ya sea por acciones concretas o por sus consecuencias no intencionadas de las mismas. Este reportaje puede ser interpretado como una continuación de la entrevista que le realizó Adrián Ravier en octubre del 2007 para la Revista Digital “La escuela Austríaca en el Siglo XXI”.

MS: Llegada la crisis ¿qué política/s se recomienda/n dentro de la Escuela Austriaca? ¿Hay consenso en este tema?
IS: Este es un tema que da para un paper completo. Resulta paradójico que los austriacos que defienden tanto una moneda sana y que insisten en que la actividad económica debe ser coordinada por un sistema de precios libres, no poluídos por desequilibrios monetarios, tengan tantas divergencias para tratar de definir cuál debería ser ese sistema monetario que evite ciclos y que posibilite una evolución económica sin booms artificiales ni crisis luego inevitables. Hago esta aclaración porque en la literatura austriaca y hoy en día en los blogs, hay un debate muy profundo acerca de cuál debe ser la política monetaria post crisis. En primer lugar, creo que todos los austriacos están bastante de acuerdo en cuanto al diagnóstico de la crisis y señalan al boom previo como un período de expansión insostenible que tarde o temprano terminaría en un parate. También estarían de acuerdo en que lo ideal sería que no existan más los bancos centrales, precisamente porque son los causantes de las crisis, no su solución. Sin embargo, algunos proponen un sistema bancario con reservas del 100% y otros proponen adoptar un sistema de bancos libres (“free banking”) que funcionaría con reservas fraccionarias. Los mecanismos de ajuste de estos sistemas frente a variaciones de la demanda de moneda son totalmente diferentes y darían lugar a trayectorias de precios y niveles de actividad muy distintos. Y luego tenemos la pregunta sobre qué hacer asumiendo que aún tenemos un Banco Central. No podemos ignorar que aún existen. Y ahí sigue la diferencia, porque los que apoyan la idea de los encajes al 100% sostienen que hay que dejar la oferta monetaria congelada o incluso dejar que se contraiga, lo que daría lugar a una deflación de precios originada del lado de la moneda (deflación mala) y no como consecuencia de mayor productividad (deflación buena). Frente a esta postura existe otra corriente que dice que el Banco Central, a pesar de sus limitaciones de conocimiento como todo agente monopólico, debería intentar imitar de la mejor manera posible lo que haría un sistema de bancos libres, y en ese contexto debería apuntar a estabilizar el valor del ingreso nominal M x V, expandiendo la cantidad de moneda cuando aumenta la demanda y viceversa. A mi modesto entender, quienes proponen que no hay que hacer nada del lado monetario tienen una visión muy ingenua del proceso de formación de precios y caen en el mismo error de los teóricos del equilibrio general que sostienen que independientemente de la cantidad de moneda existente los mercados se equilibran rápidamente, sin impacto en el sector real. Muchos austriacos, siguiendo esta lógica, dieron malos consejos de política monetaria en la década del 30 y hoy repiten nuevamente el argumento. Los austriacos diagnosticaron bien la génesis de la crisis que se produjo en los ’20 pero no comprendieron bien la magnitud de la contracción monetaria de los 30. Por mi parte sostengo que aparte de estabilizar el mercado monetario, incluso a través de un Banco Central si políticamente no hay otra alternativa viable, también debemos hacer lo posible para que los mercados permanezcan abiertos a la competencia interna y externa, guardar al máximo la flexibilidad de asignación de los factores de la producción para que puedan desplazarse de un sector a otro, estabilidad institucional que aliente la empresarialidad para que esa reconversión post crisis se produzca de la forma más rápida posible, evitando vaivenes políticos que dan lugar a un entorno de “regime uncertainty” que opaca la posibilidad de descubrir oportunidades de beneficios, algo que es tan crucial para que la actividad resucite lo antes posible. Impuestos bajos también contribuyen a que el revival se produzca más rápidamente.

MS: ¿Considerás que estas grandes diferencias son una excepción o en realidad reflejan el hecho de que ya no se puede hablar más de una “Escuela” y quizás se haya convertido en algo más amplio y difuso como una “Tradición”?
IS: En esto estoy de acuerdo con Rafael Beltramino, que prefiere hablar de una tradición austriaca. Creo que la idea de escuela hoy no es una descripción adecuada ya que hay programas de investigación o subparadigmas bastante distintos que conviven dentro de la tradición. Y estas divergencias no se limitan al plano del análisis monetario sino que hay diferencias de opinión en muchos campos.

MS: ¿Qué opinión te merecen las medidas adoptadas por los gobiernos y particularmente la Reserva Federal?
IS: No nos olvidemos que la Fed fue una de las principales causantes de esta crisis vía una política monetaria excesivamente laxa. Ahora están intentando emparchar el lio que contribuyó a gestar. Así que no veamos a la Fed como procurando suavizar desequilibrios que se produjeron por el sector privado, porque no es así. Pero creo que frente a la desmultiplicación de depósitos que realizó el sistema financiero, lo que hubiera llevado inevitablemente a una contracción muy fuerte de M1 y M2 y por ende a deflación mala más contracción del nivel de actividad, la Fed tuvo la intención correcta de expandir la Base Monetaria para compensar y evitar una contracción abrupta del ingreso nominal (similar a lo que pasó en los 30). Sin embargo, no estoy nada de acuerdo en cómo se llevo a cabo vía compra de activos tóxicos de los bancos y salvatajes de empresas. Esto deja a la Fed en una situación vulnerable cuando se comience a revertir el ciclo, aumente la velocidad y sea el momento de contraer la Base. Lo menos distorsivo hubiese sido una política más ortodoxa de operaciones de mercado abierto comprando títulos públicos. La Fed se extralimitó en su rol de hacedor de política monetaria y se convirtió en un instrumento fiscal sin control parlamentario. Me gustaría ver también si la Fed tendrá la misma facilidad política para contraer la base cuando comience la recuperación y aquí me temo que no sucederá de la forma ideal porque las presiones para no afectar lo que será percibido como el fin de la crisis serán muy grandes y por lo tanto habrá más inflación que lo deseable.
Creo también que los programas de estímulo fiscal son inútiles porque esa demanda artificial no ayuda a una reconfiguración de precios relativos que haga viable a un flujo de actividad sustentable en el tiempo. Mayor actividad no implica mejor actividad.

MS: ¿Nos espera un escenario de estanflación?
IS: Probablemente, sí. Hay ajustes que no se han realizado porque no son tolerables políticamente, pero esas restricciones extra-económicas no cambian la naturaleza del problema. La solución no debería pasar por re-inflar lo que se pinchó. Lo que hace falta es permitir que la estructura productiva se adapte a un patrón de ahorro/consumo que sea sostenible en el tiempo. Pero no me gusta hacer esas predicciones apocalípticas simplemente porque nuestra capacidad predictiva es limitada y porque hay muchas variables en manos de políticos que le dan aun más volatilidad a la secuencia de eventos futuros.

MS: ¿Y cómo ves la situación económica argentina? ¿Qué medidas recomendarías?
IS: Esto da para largo porque hay tantas cosas por hacer. La primera medida sería ¡respetar la Constitucion! Y para empezar y antes de proponer reformas más radicales me conformaría con un Banco Central independiente, un presupuesto con superávit fiscal, una nueva ley de coparticipacion federal, menor gasto público, menores impuestos, una economía abierta donde se pueda importar y exportar sin obstáculos, reglas claras que promuevan la inversión, un sistema jubilatorio auténticamente privado, reprivatizar lo que fue estatizado. Creo que no hay mucho por inventar. Hay que volver a lo básico y aplicar las recetas que permitieron crecer a otros países. Chile puede ser un buen ejemplo a nivel regional. Sería crucial que los partidos políticos pudieran lograr algún grado de consenso sobre políticas de Estado básicas que no sean cambiadas cada dos años, después de cada elección.

MS: Has intercambiado cartas con Hayek, Friedman, Rothbard, Popper, Lachmann, Kirzner y muchos más. ¿Tenés algún recuerdo en particular de esas experiencias?
IS: Si, tengo la suerte de haber intercambiado cartas con los profesores que vos nombrás y con muchos otros. Guardo esas cartas con mucho cariño. La mayoría las recibí mientras estudiaba en la Facultad. Cuando tenía dudas, así medio de caradura, les enviaba una carta con preguntas a estos profesores y lo asombroso es que casi siempre se tomaban el trabajo de contestarme. Recuerdo muy especialmente la carta de Friedman porque una vez lo entrevistaron en el diario La Nacion y durante la nota él le comentó al periodista que precisamente en ese momento estaba contestándole una carta a un estudiante de Argentina; como yo recibí su respuesta a la semana siguiente del reportaje siempre pensé que él justo estaba haciendo referencia a la mía en ese momento. También me parece importante una carta con Rothbard donde él me aclara por qué piensa que el teorema de Gödel no es aplicable a la praxeología.*

MS: ¿Qué economistas, de diferentes tradiciones, recomendarías estudiar? ¿Hay algún economista no muy conocido que pensás ha hecho aportes muy importantes?
IS: Vos nombrabas a Axel Leijonhufvud y a mí me encanta. Es mi keynesiano de cabecera. Aparte conoce mucho a los austriacos y entonces es aún más interesante. También recomiendo estudiar a Leland Yeager, un autor muy claro y crítico de la teoría austriaca del ciclo pero con una comprensión de los fenómenos monetarios muy rica. Otro autor muy estimulante es David Laidler, es monetarista y es un experto en los debates macro de entreguerras. Analizando esos debates uno aprende mucho más macroeconomía que estudiando un modelo DSGE (dynamic stochastic general equilibrium), que francamente en el contexto de la actual crisis, me pregunto para qué sirve realmente. Douglas North y su historia institucional también es apasionante. Los teóricos del Public Choice. Y pasando a la micro creo que hay que leer a Oliver Williamson y sus teorías sobre costes de transaccion, contratos incompletos, etc.

MS: Esta revista es leída por muchos estudiantes de economía. ¿Qué consejos les darías para que tengan una buena formación y carrera profesional?
IS: ¡Que estudien mucho! Que estudien lo que dicen quienes no piensan como ellos con el objetivo de entender bien las diferentes posturas. Que lo hagan con empatía, sin asumir que los que disienten son tontos o malvados. Que no sean dogmáticos y tengan siempre un espíritu abierto y crítico. Que estudien filosofía, epistemología e historia, si quieren ser economistas completos. Que se preocupen por entender a la economía como una ciencia moral que nació originalmente como una reflexión acerca de cómo comprender el surgimiento de la riqueza de las naciones y no como una diversión con modelos sin ninguna conexión con el planeta tierra. Que escriban y traten de publicar. Que estudien inglés porque, nos guste o no, el conocimiento avanza en esa lengua y las traducciones tardan mucho en llegar. Que una vez que se reciban hagan docencia, formal o informalmente, porque en nuestro país hay muy poca cultura cívica y entender economía es clave para que de una vez por todas la opinión pública avale las reformas necesarias que hacen falta para que la Argentina comience nuevamente a progresar.

Entrevista publicada en la Revista Digital Orden Espontáneo de octubre de 2009.
* En la revista se encuentran las cartas de Milton Friedman y Murray Rothbard.

Desayuno de Trabajo: La Teoría de la Elección Pública (Public Choice)

noviembre 3, 2009

Desayuno Public Choice


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