Entrevista a Adrián Ravier 2da Parte

Por Matías Spelta*

Adrián Ravier

Adrián Ravier

MS: ¿Cómo fue recibido este aporte en la Academia?

AR: Supongo que es muy pronto para hacer un análisis de su impacto. Para mí fue importante por dos motivos. Primero, porque me permitió completar el programa de doctorado de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Segundo, porque me abrió todo un programa de investigación que planeo continuar a lo largo de mi vida académica, el que me llevará a trabajar en varios proyectos.
Por citar a los tres más importantes: 1. En el principio de neutralidad del dinero de la Escuela de Chicago versus la no neutralidad del dinero de la Escuela Austríaca ; 2. En la noción de expectativas adaptativas o racionales versus la noción de expectativas subjetivas a la que ya han aportado Ludwig Lachmann allá por 1955 o el mismo Roger W. Garrison en su libro “Tiempo y dinero” de 2001; 3. En la teoría del ciclo económico real de Lucas versus la teoría austríaca del ciclo económico de Mises y Hayek.

MS: Hablemos del presente. Se dice que esta crisis es una demostración de lo que sucede cuando no se regula al mercado. ¿Estás de acuerdo con esta interpretación de los hechos?

AR: Para nada. No hay mercado más regulado que el monetario en el mundo actual. Hace poco, en un artículo que publiqué en Libertad Digital, con un poco de provocativa exageración, decía que el mercado monetario actual es similar a lo que Marx propuso en el Manifiesto Comunista. En definitiva, el gobierno, a través del sistema de banca central, controla la cantidad de dinero en circulación, el nivel de los tipos de interés, del tipo de cambio, de los encajes, y con ello, intenta planificar cuál es el nivel al que debe crecer la economía, o incluso cuál debe ser el nivel de empleo.
Creo que esta crisis es el producto de la “ignorancia ignorada” (como siempre dice Gabriel Zanotti) de la autoridad monetaria, que tiene la “fatal arrogancia” de practicar políticas sobre las que no puede conocer sus implicancias últimas.
Quizás para no repetir mi explicación sobre la crisis global, lo mejor sea remitir al lector al artículo “La crisis global, ¿un resultado de la excesiva regulación de los mercados?” que publicara en Materia Biz, de Clarín.

MS: Dos preguntas acerca del futuro. ¿En qué temas estás pensando trabajar próximamente? ¿Algún proyecto a largo plazo?

AR: Mi proyecto de largo plazo es el que comentaba antes sobre las tres áreas de la macroeconomía, resumidas en la no neutralidad del dinero, las expectativas subjetivas y la teoría austríaca del ciclo económico (que desde luego incluye la teoría del capital).
Pero en este momento estoy con algunos proyectos cortos, que intentaré cumplir antes de fin de año. Justo ahora me encuentro trabajando sobre el modelo de Garrison, en algunos aspectos que ya había estado trabajando en mi estancia en el Mises Institute. El segundo será la síntesis de la tesis doctoral, que recién comentaba. El tercero es un estudio sobre las causas de la crisis global actual. Esta investigación posiblemente me lleve el semestre, ya que en los últimos meses ha surgido una amplia literatura que deberé tomar en cuenta. John Taylor ha escrito un artículo empírico muy interesante, que muestra cuantitativamente los excesos de la Fed. El Cato Institute ha destinado un número completo de su Journal a este tema, donde han escrito varios analistas, destacándose Lawrence White.
Luego hay varios proyectos, pero uno que me ha surgido esta misma semana es desarrollar lo que sería la macroeconomía en el pensamiento de los clásicos. Es un proyecto ambicioso, pero sumamente necesario ya que es un tema cuyo tratamiento no considero correcto, y que es tratado en prácticamente todos los cursos de macroeconomía.
Me surgió gracias a la lectura (casi conjunta) del “Tratado de Economía Política” de Jean Baptiste Say y al libro “Macroeconomics” de Gregory Mankiw. Lo cierto es que todos los profesores de esta disciplina enseñan la macroeconomía de los Clásicos, pero pienso que una proporción muy chica se ha tomado el trabajo de leerlos. Lo que en la universidad se enseña sobre autores como Adam Smith, David Ricardo, John Stuart Mill o el mismo Say, es una caricatura del pensamiento que estos pensadores nos legaron.
De hecho, la Escuela Austríaca puede leerse como una continuación de la economía política que desarrollaron los Clásicos. Nicolás Cachanosky escribió un muy buen artículo al respecto: “La Escuela Austríaca y la Tradición Clásica”. Resumiendo, creo que los “Nuevos Clásicos” deberían ser los austríacos, y no los pensadores de las expectativas racionales, que poco tienen que ver con aquella tradición de pensamiento.

MS: ¿Cómo ves el futuro de la Escuela Austríaca?

AR: Soy sumamente optimista. Pienso que la crisis global de 2008/ 2009 no sólo pone en duda las políticas económicas que se han venido practicando, sino también a todo el paradigma dominante. Los economistas no han podido determinar las causas de la crisis de Japón y hoy tampoco encuentran respuestas a la depresión americana. Pienso que la Escuela Austríaca sí puede ofrecer respuestas, lo que ha sido reconocido por el economista keynesiano Axel Leijonhufvud.

Que Paul Krugman y Paul Samuelson hagan sucesivas referencias críticas a Hayek o la Escuela Austríaca, no hace más que confirmar la relevancia que esta escuela está adquiriendo. El Ludwig von Mises Institute tiene mucho que ver en este desarrollo. Me han comentado que su sitio web (www.mises.org) es el segundo sitio web de economía más visitado del mundo, y allí uno encuentra la más amplia literatura de la Escuela Austríaca. Este instituto edita el Quarterly Journal of Austrian Economics, una revista académica donde uno puede observar los importantes avances de la Escuela. El mismo instituto, como comentaba antes, desarrolla un congreso al que asisten alrededor de doscientos jóvenes de todo el mundo, cada año. Y el movimiento se desarrolla también en otros países. En España por ejemplo, hoy se ofrece un programa Master Oficial en Escuela Austríaca, dirigido por el profesor Jesús Huerta de Soto, que recibe estudiantes de varios países de Europa. En Inglaterra, la LSE todavía coordina investigaciones a la luz de los escritos de Hayek . En Argentina, ESEADE se ha destacado formando economistas austríacos por más de dos décadas, los que hoy dirigen las principales empresas del país. La Fundación Hayek y Bases han organizado dos Congresos Internacionales donde han superando el centenar de asistentes, los que han llegado desde toda Latinoamérica. La Fundación Libertad acaba de crear el Centro Adam Smith para profundizar en los estudios de la Escuela Austríaca, y el Círculo Austriaco de Rosario, junto a la Fundación Bases, han logrado convocar a más de un centenar de estudiantes que hoy participan de un ciclo anual de conferencias.
Hace poco le hacía una entrevista a Rafael Beltramino, un “austríaco de Rosario”, quien ante esta misma pregunta me decía que se está desarrollando un nuevo mainstream, en el que la Escuela Austríaca, juega un rol preponderante. Pienso que su pronóstico es acertado. Pienso que hoy Hayek ya forma parte del mainstream, y poco a poco, el resto de los austríacos destacados también requerirán ser citados por los especialistas en cada campo.

MS: Y para terminar. ¿Por qué le aconsejarías a un estudiante de economía que estudie el pensamiento de los austríacos?

AR: Porque espero que encuentren en esta Escuela lo que encontré yo, que es una explicación de cómo funciona el mundo. Pienso que el economista debe abandonar los modelos agregados, de equilibrio general o parcial, y dar lugar a nuevos modelos, desagregados, y en desequilibrio. Coincido con Hayek cuando afirma que la economía matemática nos ha dejado con al menos dos o tres generaciones enteras perdidas de economistas. Su artículo de 1945, sobre “El uso del conocimiento en la sociedad” explica correctamente cuál es el problema económico. Si el problema está mal planteado, los esfuerzos van por el camino equivocado, y contribuyen en poco a mejorar el nivel de vida de la gente.
Desde luego hay economistas que no son austríacos, y que, sin embargo, han aportado mucho a las ciencias económicas, como James M. Buchanan, Ronald Coase, Douglass North, y hasta el mismo Milton Friedman, quien ha contribuido en detener los procesos inflacionarios en las décadas de 1970 y 1980. Pero los filósofos de la Escuela Austríaca, tienen otras cosas que ofrecer, que el economista, al menos hoy, no aprende en la universidad, y no aprenderá de otros economistas. Que el problema económico es de conocimiento, sobre qué producir, cómo producirlo, cuándo producirlo. Que dicho conocimiento está disperso en la mente de distintas personas y que la información no es accesible para el gobierno. Que los precios comunican información y coordinan los procesos espontáneos de mercado, que hacen posible que hoy nos beneficiemos de un mayor bienestar, gracias a complejísimos procesos de producción en el que intervienen millones de individuos. Que en esos procesos de producción el empresario cumple un rol central. Que presta atención al vínculo entre la economía y el derecho, dando preponderancia a los derechos de propiedad, y otorgando al Estado un rol central en el cuidado de esos derechos. Que las fallas de mercado no son fallas, sino características del mercado que desde luego no es perfecto. Que los bienes públicos y las externalidades no son argumentos útiles para fundamentar la acción del estado. Que los monopolios sólo existen cuando el pseudo-empresario se une al estado, y éste último le garantiza al primero barreras a la entrada a potenciales competidores. Que la competencia es el único medio para aumentar el nivel de vida de la gente, reduciendo precios, y aumentando la calidad de los bienes y servicios que se ofrecen en el mercado. Que el gasto público siempre requiere de alguna fuente de financiamiento, por lo que implica quitar a unos lo que les corresponde para darle a otros lo que no les corresponde. Que el dinero es un medio de intercambio y que su expansión artificial no genera riqueza ni resuelve problemas. Que la inflación, entendida como suba de precios, tiene siempre una causa monetaria y que es un fenómeno creado por el gobierno. Que los ciclos económicos no son propios de la inestabilidad del sistema capitalista, sino fruto de aplicar políticas económicas equivocadas. Que la única forma de emprender un proceso de crecimiento económico genuino es aumentando el ahorro, y renunciando a la política monetaria y crediticia, así como a crear rigideces en el mercado laboral. Que los precios máximos provocan escasez. Que los salarios mínimos crean desempleo. Que los aranceles protegen a un pseudo-empresario, o a una industria completa, a expensas del consumidor que tiene que pagar mayores precios por los productos o servicios que demanda, además de recibir peor calidad. Que la devaluación, así como toda política que destruya la moneda, no es un medio para ganar competitividad.
Que en definitiva, la única forma de resolver nuestros problemas es a través de la educación. Y que los ministerios que la regulan están haciendo mucho daño hacia la institución de la cual sobrevendrán las soluciones a todos nuestros males, y no me refiero solamente al campo de la economía.

* Entrevista publicada originalmente en la Revista Digital Orden Espontáneo de Agosto.

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Una respuesta to “Entrevista a Adrián Ravier 2da Parte”

  1. mischel Says:

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