¿Gasto público = Gasto privado?

 

 

¿Es equivalente todo el gasto realizado?

 

Por Mario Rizzo*

Y el gasto público es tan bueno como cualquier otro”. Brad DeLong parece pensar eso. Pero la idea es sólo convincente porque esta ha sido repetida muchas veces y porque es una “verdad” políticamente conveniente.  

Pienso que todos estarían de acuerdo en que tenemos una compleja economía. Existe una vasta e intrincada división del trabajo, especialización de la industria, e interdependencias de alto orden. Pero hay más. La división del trabajo es complementada por una división social del conocimiento y su correspondiente “división del capital”. El capital no es una masa homogénea ni la inversión es simplemente una adición homogénea a esa masa. Los bienes de capital específicos están dispuestos en agrupamientos complementarios. Estos experimentan cambios constantemente en respuesta a condiciones locales. Sin embargo, bajo extraordinarias circunstancias, cuando la dirección de la producción ha sido distorsionada durante muchos años por políticas de tipos de interés excesivamente bajos, existen muchos agrupamientos de capital inapropiados dentro y entre las industrias.

Entonces cuando DeLong, entre otros, dice que el gasto público es tan bueno como el privado para restablecer el empleo, está hablando en contra de toda la idea central del principio de la asignación eficiente de recursos. La esencia[1] de nuestro problema recesionario no es la caída en la demanda agregada y la falta de confianza en los negocios que acompaña a esta. Primero, es la mala asignación de recursos producida por riesgos tomados excesivamente y por una excesiva expansión de los sectores sensibles a la tasa de interés (estos fueron generados por tipos de interés excesivamente bajos durante los últimos años). Segundo, es la incertidumbre que es natural al descubrimiento de combinaciones de recursos más apropiadas. Tercero, es la incertidumbre endógena creada por los esporádicos estímulos, salvatajes y políticas monetarias poco claras.

Cuando el gobierno aumenta la inversión como resultado de estímulos fiscales o expansión monetaria dirigida (como comprar títulos respaldados por hipotecas, préstamos a estudiantes, etc.) no actúa como un súper-empresario que está tratando de determinar la dirección eficiente y sustentable de los recursos, incluyendo la asignación de bienes de capital. Gasta según criterios de creación de trabajo económicamente irrelevantes, apuntalando sectores sobre expandidos, y evitando ajustes políticamente dolorosos.

Dicho gasto es contraproducente en el mediano y largo plazo. Es además insostenible (una vez que el estímulo termine) ya que este no es consistente con las preferencias de los consumidores-ahorristas-inversores.

Estas consideraciones nos dicen que el gasto público no es de la misma forma tan bueno como el privado. Argumentar de otra manera, sugiero, es una marca de un error económico básico.

 

* Fuente: http://thinkmarkets.wordpress.com/2009/04/18/is-all-spending-created-equal/

 

Este artículo es publicado con la debida autorización del autor.

 

Traducción: Matías Spelta

 

Recomiendo la lectura de los comentarios escritos en el post original. Mario Rizzo y Brad DeLong han continuado el debate.


[1] Cursivas en el original

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5 comentarios to “¿Gasto público = Gasto privado?”

  1. Adrián Ravier Says:

    Creo que es un buen artículo y que resume un largo debate. En la literatura mainstream se lo conoce como el efecto crowding out. En wikipedia veo que está bien planteado:

    http://en.wikipedia.org/wiki/Crowding_out_(economics)

    Creo que Mario Rizzo da en la tecla cuando apunta a la eficiencia del gasto público vs eficiencia del gasto privado. Aun si aceptáramos que es necesaria y deseable la redistribución de ingresos, debemos reconocer que el gasto que el gobierno necesita para redistribuir hace que lo que llega a las manos de los beneficiados, no es precisamente igual a lo que se le extrajo al sector privado. En el medio, “la burocracia” del sector público, suele llevarse una gran porción de esos recursos.

  2. centroadamsmith Says:

    Adrián, gracias por tu comentario. Sin embargo, creo que Rizzo va mucho más allá del conocido efecto crowding out. El razonamiento que sigue este efecto es en términos de agregados o cuantitavos. Lo que Rizzo quiere decir es que hay una diferencia cualitativa entre el gasto privado y el público. En uno de los comentarios creo que lo deja muy claro:
    “When you think of “as good as” you think of aggregate employment of resources. Putting issues relating to crowding out aside for a moment, I have no doubt that government spending can create employment. However, when I think of “as good as” I think not of quantity but appropriateness of employment. (…) In retrospect, perhaps I should have titled the post “Is All Employment Created Equal?”
    Es decir, incluso en el caso en que cuantitativamente el crowding out no exista, cualitativamente la diferencia sigue existiendo. Es un gran punto.

  3. Adrián Ravier Says:

    Ok, estoy totalmente de acuerdo. Este debate está en el corazón de la macroeconomía moderna.

  4. Nicolas Cachanosky Says:

    100% de acuerdo con todo lo de arriba.
    Asi y todo hay otro tema que pocas veces aparece mencionado.

    Si bien se suele mencionar el tema del multiplicador, no estoy seguro que se le del uso “tecnicamente correspondiente” por parte del Estado que gasta.

    Si por argumentar asumimos que existe tal cosa como el “multiplicador” del gasto, entonces este existe para todo tipo de gastos (estatal o privado). Esto quiere decir que el verdadero impacto del gasto del estado es la diferencia del multiplicador y no su valor absoluto.

    Esto es delicado, porque el multiplicador suele tratarse como agregado (privado vs estatal), como es comun en macroeconomia. Un procedimiento “tecnicamente mas correcto” seria estudiar coyunturalmente donde los gastos poseen multiplicadores mayores y menores para a) ver porque el mercado no ‘gasta alli’ y si puede eliminarse alguna barrera institucional que evita que esto suceda y b) si va a haber gasto del estado dirigirlo correctamente (de nuevo, dando por supuesto que existe tal cosa como el multiplicador).

    El punto a) jamas se realiza, si es que puede calcularse con un grado de confianza aceptable. El punto b) queda preso de problemas de “Public Choice”. El estado gasta donde conviene politicamente, no donde conviene economicamente.

    Esto, que creo seria la postura teoricamente mas aceptable de un keyenesiano es muy dificil de encontrar. En cambio siempre se ofree la lectura rapida y agregada politica en lugar de teorica. El problema es que no se ven mucho keynesianos teoricos marcando los puntos sobre a) diferentes multiplicadores por sector/industria y b) viendo primero si no se puede eliminar alguna regulacion que permita un mayor flujo hacia esos sectores.

    Claro que, si el macroenomista se queda en el agregado y no baja a los precios relativos, esto puede ser mucho pedir.

    Slds.
    NC

  5. centroadamsmith Says:

    Justamente el punto b) que planteas es lo que defendió Keynes en un artículo en 1937 (un año después de publicar la teoría general). Algo así como “estímulos localizados”. Después del 36 Keynes moderó su posición intervencionista. Mirá estos posts de Mario Rizzo sobre Keynes: http://thinkmarkets.wordpress.com/2009/04/08/keynes-against-delong-a-comment-on-the-cowen-delong-debate/
    http://thinkmarkets.wordpress.com/2009/04/07/keynes-on-taking-the-punch-bowl-away/

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